Cecilia Vicuña se ha consolidado como una de las artistas chilenas más reconocidas a nivel internacional. Cuando tenía 24 años viajó becada a Londres a continuar sus estudios de Artes Plásticas durante nueve meses. Allí se enteró de la muerte de Salvador Allende y del fin del proyecto de la Unidad Popular. Esto marca un hito doloroso en su vida que determina su obra.

Todos los ríos dan a la mar, cortometraje documental dirigido por las periodistas de la Universidad de Chile Victoria Ramírez y Morin Ortiz junto a un equipo de cineastas de la misma casa de estudios, retrata un viaje que la artista realiza a través del Río Mapocho desde la cordillera al mar, pasando por distintos momentos que la hacen reflexionar sobre el dolor que causó la dictadura y cómo este se transforma en una fuerza creadora.

Para la artista y protagonista de este trabajo audiovisual, tanto el Mapocho como el proyecto de la Unidad Popular representan “la melancolía de la destrucción y la belleza que se ha perdido”. “Me motivó la inteligencia de la propuesta y que se enfocara en un solo lugar, en lo más mínimo y desapercibido: el poder de lo no visto”, dice Cecilia Vicuña.

Todos los ríos dan a la mar, coproducido por las productoras Irpa y Pejeperro, comenzó a grabarse en el verano del 2015 y tuvo su premiere en septiembre pasado en el Centro Cultural España en Santiago, en el marco del Festival PM de Música y Poesía, que reúne artistas que trabajan en torno a ambas disciplinas, incluida la performance sonora y experimental.

Para las realizadoras, las cicatrices de la dictadura son aún muy latentes en la sociedad chilena, y esa fue una de las motivaciones para llevar a cabo el documental. “Sostuvimos muchas entrevistas en las que se fue develando la vinculación de Cecilia con los ríos y el dolor causado por la dictadura. Nos llegó tan genuino este sentir que decidimos convertirlo en el tema central”, dice Morin Ortiz.  El documental, de 15 minutos de duración, profundiza en el mundo poético de Cecilia Vicuña e incluye una puesta en escena del poema La Muerte de Allende, texto escrito en Londres la misma noche en que la artista se enteró de los trágicos hechos ocurridos en Chile.

Cecilia Vicuña actualmente reside en Nueva York, donde su trabajo es intensamente estudiado y difundido. “Ha sido una gran oportunidad trabajar con Cecilia porque es una tremenda artista con un sello muy crítico. Es impresionante que aún haya desconocimiento de ella en nuestro país”, sostiene la codirectora Victoria Ramírez.

Durante los últimos años Vicuña ha visitado Chile más frecuentemente y tiene numerosos proyectos para este año. “Vuelvo a menudo porque siento el poder de la muerte, que llama con fuerza. El reencuentro es letal, por su toxicidad, y radiante por su potencial”, sentencia la poeta. “Recuerdo cada día que el río Mapocho fue y será sagrado, aunque hoy sea un vertedero”, agrega.