Estado del Arte. Veinticinco notas sobre artistas, galeristas, coleccionistas, gestores culturales y otros actores del sistema del arte en la Argentina, es un libro digital de descarga gratuita de la historiadora del arte y periodista argentina María Paula Zacharías que da cuenta desde distintos ángulos —y como lo indica su título— del sistema del arte de la Argentina actual. Con nombre y apellido, y en sus propias voces, los protagonistas del mundo del arte cuentan sus experiencias, sus dificultades, sus pasiones, explican sus obras y comparten visiones de futuro. De esta manera, la publicación se torna un retrato íntimo, polifónico y diverso, articulado por la pluma de Zacharías.

Los artículos que lo integran fueron publicados por primera vez en diarios y revistas de circulación argentina —particularmente en La Nación y El Cronista—, aunque en esta ocasión se ofrecen íntegros y ampliados.

El libro cuenta con capítulos dedicados a las distintas maneras de subsistir generadas por algunos artistas, más allá de la venta de sus obras. Igualmente, otros autores dan cuenta de formas de autogestión al interior de Argentina, y de una red de proyectos conformados por la suma de entidades, tales como la galería comercial, el centro cultural y la residencia. Además, en algunos de estos artículos se analizan tendencias como las alianzas entre artistas y diseñadores de moda. Igualmente, se narran otras modalidades que estimulan la producción artística, como los edificios donde se agrupan talleres que fomentan la cooperación, y las variantes de las residencias de artistas, una nueva forma de organización en la producción de arte.

Por otra parte, en textos con un marcado tono informativo, se revisan casos en los que el espacio público se transforma a través del arte. No obstante, en otros artículos más reflexivos, cercanos incluso al ensayo, la autora aborda episodios de censura en el mundo del arte global, y las formas en que últimamente cobran nueva vida obras emblemáticas de los años 60.

Pero también la publicación cuenta con numerosas páginas dedicadas al mundo de los museos argentinos. Especialmente se refiere a los nuevos museos de arte contemporáneo que florecieron en aquel país en los últimos años, y las nuevas formas de gestión de las principales colecciones permanentes de los museos de Argentina y el resto del mundo, un asunto que da pie a una revisión de las últimas tendencias en materia de galerismo, y un registro acucioso de la nueva modalidad de casas de arte: aquellas entidades que no pueden ser definidas como galerías, ni como centros culturales, sino como proyectos privados sin fines de lucro para exhibir arte contemporáneo.

Finalmente, un grupo de textos apunta al mundo privado de los artistas, y se pregunta por los artistas que redundan en el autorretrato, o por aquellos que se anclan en sus terruños y los toman como tema de su obra. Hay historias íntimas, como las de las parejas de artistas enamorados entre sí; o bien las descripciones a modo de retrato de los silenciosos —pero imprescindibles— asistentes y ayudantes de los artistas afamados. Igualmente, tales escritos retratan a los artistas argentinos radicados en París por décadas, así como los extranjeros que han llegado recientemente a intervenir la escena. En definitiva, una suma de artículos y ensayos que permiten conformar una mirada panorámica de la escena artística argentina actual, pero un panorama que ha sido elaborado mediante retazos, pequeñas escenas y relatos de profunda intimidad.

«Partiendo del popular malentendido sobre ‘entender al arte’ o ‘entender de arte’, cualquier lector más o menos sensible podrá estar tranquilo de que ‘entenderá’ lo que este libro tiene para decir de la misma forma que lo hizo aquel que originalmente se encontró con estos temas transitando las páginas del diario del día. En ese sentido, podría pensarse esta compilación como un trabajo de divulgación, que tiene el mérito de no ser menor ni superficial para los ‘muy entendidos’. Al fin y al cabo, a unos y otros los conmoverán sus historias y los dejará con la seguridad que el arte, en tanto expresión libre, no puede domesticarse», dice Constanza Bertolini en el prólogo de la publicación, que se presenta este 5 de diciembre en la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.