Iván Navarro (Chile, 1972) presenta en la galería neoyorquina Paul Kasmin su más reciente exposición, titulada Mute Parade, un ambiente sinestésico generado a partir de sus emblemáticas esculturas que utilizan luz, sonido y lenguaje para abordar temas como el poder, la migración y la propaganda.

Al entrar en la galería, el visitante se enfrenta a una serie de nuevas obras del artista chileno, incluyendo Tuning (2015), una pirámide erigida con seis baterías luminosas. Navarro combina las baterías con espejos y las palabras HIGH, TONE, TUNE, BASS, MUTE y DEAF para crear una representación visual de la idea de sonido (o ruido), al tiempo que elimina y niega la función original de estos instrumentos. Una forma de “tocar una canción” sin hacer ningún sonido.

En el centro de la habitación adyacente hay dos baterías independientes de 6 pies de diámetro que incorporan neón, luces LED, espejos y electricidad. Los textos circulares escritos en luz repiten las palabras KICKBACK y KNOCKNOCKNOCK, dando la apariencia de un loop. Las nuevas obras de Navarro emplean el silencio y la quietud para crear una percepción asombrosa de sonido y movimiento y explorar la relación entre ver y oír.

En otra sala, el espectador entra en un laberinto de cuatro estructuras de 6 x 6 pies que en conjunto forman Impenetrable Room (Sala Impenetrable) (2016). Este nuevo cuerpo de trabajo coapta los materiales y el formato de los estuches portátiles que se utilizan habitualmente para transportar y proteger instrumentos musicales. Reconfigurando los estuches con espejos y luz de neón, Navarro transforma estos objetos estáticos en espacios profundos que parecen retroceder hacia el infinito. En esta instalación, las líneas onduladas de neón verde reflejan esquemáticamente la propagación de ondas de sonido a través de un medio. Silenciosas y monolíticas, estas habitaciones contenidas resuenan con un tácito poder  narrativo.

Cuadrados de papel blanco y negro están esparcidos por los pisos de la galería. Las palabras “Read You” y “Loud Unclear”, impresas en lados opuestos de las tarjetas, llaman la atención sobre la disyunción entre los aspectos visuales y auditivos de la comunicación. Informada por la estética y los ritmos de los desfiles militares, la exposición contempla los sentimientos yuxtapuestos de celebración e intimidación que pretende crear la música marcial.