Might Be es la exposición inaugural de Salón Andonie, un espacio dirigido por la artista visual Catalina Andonie, que se plantea como un proyecto alternativo a las galerías e instituciones establecidas hoy en Santiago (Chile), buscando crear nuevas instancias de relación y visibilidad entre los artistas emergentes —o desconocidos— y el escenario artístico actual. En esta ocasión, Andonie actúa como artista y curadora, invitando a participar de esta exposición a los artistas de su generación Matthew Neary y Miguel Soto. Los tres comparten una observación material y parcial del mundo, de lo fragmentado; aquello que alguna vez fue una totalidad pero que producto de múltiples eventos, accidentes o decisiones perdió su unión, su estado original.

Esta exposición propone entender la ambigüedad como el origen de múltiples posibilidades, donde todo “puede ser” (Might be) lo uno o lo otro. De ahí que las obras de estos artistas compartan afinidades formales y conceptos y, al mismo tiempo, se distancien en ciertas particularidades de acuerdo a las respectivas investigaciones de cada uno. Matthew Neary nos muestra en sus piezas de dibujo y fotografía pertenecientes a la serie El orden aparente de las cosas, un interés por las relaciones y distribuciones de los objetos en el espacio, generando encuadres híbridos que se construyen en un equilibrio entre el dibujo y la arquitectura, haciéndonos ver una forma que antes no existía. Como si ocurriera una pareidólia: un fenómeno psicológico donde un estímulo vago y aleatorio, generalmente una imagen, es percibido equívocamente como una forma reconocible, cuando en realidad es una forma abstracta.

Por su lado, Miguel Soto en su obra Rhubarb Rhubarb Rhubarb, amplifica a una escala enorme la figura del ruibarbo —para que no nos quede ninguna duda de lo que estamos viendo— presentado como un monumento caído de este vegetal.  Complementariamente, la escultura es acompañada de una serie de impresiones digitales del color del tallo del ruibarbo en tonalidades de magenta, que en el vegetal designa la parte comestible de éste —ya que sus hojas son altamente tóxicas— agregando una cuota de humor e ironía a todo el conjunto.

Catalina Andonie se refiere a la ambigüedad, que propone Might Be, con sus fotografías y esculturas construidas en una combinación de materiales, como tarros plásticos y madera, yeso y poliuretano expandido. A pesar del contraste formal entre ambas —las fotografías presentan una pulcritud y cuidado absoluto, las esculturas son ortopédicas y grotescas—, en ellas se ve la aguda intención de la artista por mostrar lo abyecto, aquello excluido o despreciado, ya sea por mínimo o por amorfo. Un detalle importante es que sus esculturas son citas a otros artistas, bajo los títulos Lucas Samaras, William Tucker y Matteo Thun, las tres piezas más recientes de la artista muestran el afán de Andonie por los referentes, quien investiga en internet persiguiendo el equilibrio entre la impecable manufactura de sus originales y la precariedad bajo la cual elabora las copias. Da la impresión de que éstas no son ni lo uno ni lo otro, ni copia ni original, sino que formas residuales de esa búsqueda por el equilibrio.

Cuando en 1979 Rosalind Krauss publicó La escultura en el Campo Expandido, ésta afirmó que el terreno de la escultura había sufrido una especie de ausencia ontológica, una combinación de exclusiones, la suma de “ni una cosa ni otra”, lo que en el presente ha dado origen a una ambigüedad muy patente en el arte contemporáneo. Es posible poner en discusión esa ausencia en las obras de Soto y Andonie, ya que ambos juegan con  la posibilidad de ser obras materiales y autobiográficas al mismo tiempo, acrecentando la presencia ontológica en cada una de sus decisiones formales. Al respecto, otra interesante relación surge en las obras de Neary —particularmente en aquellos dibujos donde aparecen partes del cuerpo, o también objetos, formas aisladas unas de otras ubicadas en medio del papel—, en relación a los collage de Andonie, que liberan la misma espacialidad que los dibujos: no ocupan el espacio del papel, sino que lo fragmentan, lo hacen ser tanto papel como obra. Esto ocurre de igual manera con las perforaciones en el mueble de Línea de Flotación de Soto, donde el ejercicio de vaciado de la parte inferior del mueble da una sensación de ligereza, las perforaciones transforman el diseño del mobiliario original al dejar intacta la parte superior, como ocupando la mitad del soporte de la obra, abarcando así su totalidad.

Lo ambiguo puede ser muy inquietante en cuanto que propone, en primera instancia, un vacío de significados. Sin embargo, en este caso lo que hace es expandirlos, dando la clave para poder entender la propuesta de estos tres artistas.

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Carolina Castro Jorquera

Nace en Chile, en 1982. Es curadora, y Doctora en Historia del Arte por la UAM, Madrid. Sus intereses están enmarcados por las relaciones que es capaz de establecer el arte con otras disciplinas como la ciencia y la filosofía, así como también con las diferentes dimensiones de la conciencia humana y su rol en la construcción de la historia y del presente.
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