La cultura, en tanto sistema de usos, representaciones y expresiones, incorpora en los individuos que conforman una comunidad una variedad limitada de modelos de relación. Estos modelos forman parte de la herencia que se transmite y que va evolucionando, generando nuevas formas, ajustándose a nuevas necesidades.

Dentro de este sistema ineludible, siempre es interesante observar la pugna del individuo para no ser absorbido en el colectivo. Es una lucha eterna, en la que buscamos el fino balance que nos permita conservar nuestra autonomía mientras participamos de los sistemas culturales que nos son propios.

Herencia se relaciona con las convenciones culturales y sus expectativas, a través de una intervención realizada sobre una planta tropical cuya capacidad de sobrevivencia es puesta a prueba a lo largo de la exposición. Haciendo uso del color del cemento, tan ubicuo en la arquitectura del Brasil moderno del que el artista es heredero, Marlon de Azambuja intenta alterar nuestra percepción de un elemento cotidiano, intensificando su organicidad a través de su potencial plástico. La poética de la resistencia es encarnada en la lucha por la supervivencia que la planta conlleva contra el material vertido sobre ella y dibuja un paralelismo con la lucha del individuo por liberarse del bagaje cultural que le conforma.

El proceso crudo y natural que atraviesan las plantas se yuxtapone con el meticuloso proceso de dibujo que de Azambuja desarrolla en los trabajos basados en la obra de Bernd y Hilla Becher. Aquí el artista se mueve en dos frentes: por un lado cubre la figura central enfatizando la forma más pura y reconocible que muestran estas estructuras: su silueta. Por otra parte, reconstruye la imagen, redibujando cuidadosamente todo detalle dentro de la silueta, forzando al espectador a acercarse y observar cada figura presentada.

Este segundo impacto de la obra evidencia que en realidad el método empleado no procura borrar la imagen. Se trata, en cambio, de un gesto de reconstrucción, reinterpretación y reinvención de una obra clave en el entendimiento de la fotografía europea e internacional, transformada aquí por un pensamiento latino americano, brasileño, periférico y antropofágico, que busca ofrecer otra posibilidad de entender y de relacionarse con la historia del arte y la arquitectura del siglo XX.

MARLON DE AZAMBUJA: HERENCIA

Patio Herreriano. Museo de arte contemporáneo español, Valladolid.

Hasta el 8 de enero de 2017.