La práctica artística de Abraham Cruzvillegas se relaciona con la historia y la construcción del yo en referencia a condiciones económicas, sociales, políticas e históricas. Empleando diversos medios para crear estrategias de producción y recepción abiertas, Cruzvillegas da a los objetos una nueva vida y contexto, generando cambios en su significado e interpretación, mientras demuestra cómo los conceptos y las relaciones pueden ser constantemente invertidos y transformados.

El artista mexicano explora las economías de lo improvisado, lo hecho a mano y lo reciclado, y con frecuencia incorpora el sitio y los elementos de un lugar en particular en el contexto de una obra, exposición o proyecto, creando una conexión entre la Ciudad de México y la localidad en la que esté trabajando. Su práctica examina la forma en que se construyen o reconstruyen historias de la información, lo que ilustra cómo las ideas son a menudo una fusión dialógica de muchas personas, lugares y tiempos. La improvisación y el ensamblaje son aspectos centrales en su práctica, la cual se nutre de y se conecta con las ideas de la economía de supervivencia, las economías de la mano de obra y los ready-made.

Para su segunda exposición en Regen Projects, Los Angeles, Cruzvillegas reúne una selección de nuevas esculturas que incorporan materiales específicos del lugar, tanto industriales como orgánicos. Haciendo referencia a su propia historia personal, así como a la cultura del automóvil del Sur de California, las esculturas se componen de los asientos traseros de cada auto que Cruzvillegas ha utilizado en su vida, en los que se fijan aparatos que contienen jardineras con especies botánicas procedentes de California del Sur. Localizando aún más los trabajos dentro del tejido social de la ciudad en que existen, cada escultura emite informes meteorológicos, reportajes culturales y música de diferentes estaciones locales de radio, transmitidos a través de radios en miniatura colocadas dentro de cada una.

El título de la exposición, Autoconcanción, es un juego de palabras que describe, literalmente, la escultura como lo que es, un “auto con canción”. Sin embargo, este término también se ajusta a la metodología y a la práctica conceptual asociadas al proyecto de larga data del artista, Autoconstrucción, inspirado en las técnicas de construcción inventivas y colaborativas empleadas por los habitantes de la colonia Ajusco, su barrio de la infancia en la Ciudad de México. Mientras que el asiento de atrás de un auto hace referencia a ese lugar de la experimentación sexual adolescente, las esculturas presentadas en esta exposición también se pueden ver como una especie de autorretrato contado a través de los objetos y materiales que sirven como un resumen de la vida y obra de Cruzvillegas.

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