La última instalación de Claudio Correa, Libertad, Igualdad, Fatalidad, emplaza en la utopía revolucionaria la precaria realidad de la inmigración del siglo XXI. La obra, instalada entre el próximo 6 de octubre y el 27 de noviembre en el hall del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), es una reproducción a escala de un barco similar al de los primeros inmigrantes que llegaron a Chile en el siglo XIX. Suspendido en el aire, emite tres adaptaciones latinoamericanas de La Marsellesa. Con esta obra, Correa (Chile, 1972) articula una nueva estrategia en sus lecturas críticas de la historia y de la actualidad.

Libertad, Igualdad, Fatalidad parafrasea el ideario de la Revolución Francesa y utiliza el clásico himno La Marsellesa para traernos a la época actual y evidenciar el estado de la crisis migratoria. El artista alude a los primeros inmigrantes que llegaron a Chile en el siglo XIX, colonos europeos en su mayoría, quienes iban principalmente al sur del país protegidos por planes estatales de emprendimiento, modernización y transformación de la raza.

El barco se sostiene en cuatro mástiles, unidos por cabos y cuerdas a la estructura de la bóveda del museo. Cada velamen de esta instalación consta de cajas con parlantes y ventiladores que facilitan el movimiento de las velas, mientras los parlantes emiten sonidos intercalados, convirtiendo el hall central del MNBA en una caja de resonancia.

Partituras de La Marsellesa. Cortesía del artista
Ilustración de María Elena Cárdenas. Tres mujeres interpretando las tres versiones de La Marsellesa en español (reproducidas en la muestra), 2016. Cortesía de la autora y del artista
Vista de la instalación Libertad, Igualdad, Fatalidad, de Claudio Corres, en el Museo Nacional de Bellas Artes, Santiago de Chile, 2016. Foto: Juan Carlos Gutiérrez / MNBA

Claudio Correa reproduce allí tres versiones de La Marsellesa que fueron recreadas en América Latina durante el siglo XX por el movimiento anarquista argentino, aprista peruano y el partido socialista chileno, cada uno adaptando la letra del himno francés a su propia ideología.

Las versiones son interpretadas por inmigrantes en Chile -peruanos, colombianos, bolivianos, venezolanos, entre otros- y emitidas en forma simultánea. Este coro está integrado por trabajadores informales del perímetro cercano al MNBA, en el centro de Santiago. Al mismo tiempo, los velámenes de la instalación se inflan por el aire expulsado por las cajas de ventiladores y parlantes, creando un efecto similar al de un barco movido por el viento.

Para Claudio Correa, “la libertad y la igualdad corresponden al discurso de los valores republicanos por excelencia. Sin embargo, en esta obra, la fraternidad queda truncada por las fatalidades de los inmigrantes, por su desarraigo y deriva como destino”.

En su propuesta -que Gerardo Mosquera define como un “formidable pesimismo”-, Correa recurre a su característica ironía para ilustrar la expresión latina Flatus vocis  (viento de la voz), que refiere a palabras vacías de sentido. Un “viento de la voz” en la simulación del movimiento de las velas, en los cantos revolucionarios adaptados del modelo europeo, en las voces inconexas de los inmigrantes del Chile actual, según Mosquera.

Adicionalmente, la exhibición Libertad, Igualdad, Fatalidad contempla la distribución de un periódico homónimo, ilustrado por María Elena Cárdenas, con imágenes actuales en torno a la inmigración, pero ceñido a la estética decimonónica. El diario contiene textos de los chilenos Alexia Tala y Sebastián Vidal, curador de la exposición; el cubano Gerardo Mosquera, así como una entrevista al artista realizada por la teórica estadounidense Julia Herzberg.