A partir de la lectura del texto virreinal La relación de Michoacán (1545), el artista Noé Martínez comenzó a realizar recorridos a través de distintas comunidades de esa región, usando aquel libro como una suerte de guía de viaje; ello le permitió certificar cómo en las décadas de los setenta y ochenta fue utilizado cual medio de reivindicación de la identidad étnica de los grupos indígenas de la zona, algunos de los cuales habían liderado distintos movimientos de índole social. También durante aquel viaje, conoció una serie de pinturas firmadas por un colectivo de artistas denominado Taller de Investigación Plástica (TIP). Gracias a dicho hallazgo, uno de los integrantes de aquel colectivo, a saber, José Luis Soto, le brindó acceso a una serie de documentos e imágenes del trabajo que realizaron en aquellas décadas de militancia político-étnica, como parte de la organización campesina “Unión de Comuneros Emiliano Zapata”.

El cúmulo de información obtenido por este acercamiento fue reorganizado por Noé Martínez, quien agregó hemerografía y diversos testimonios en un intento de ubicar la serie de eventos que, a su criterio, permitían trazar un recorrido ideológico y artístico de las comunidades indígenas de Michoacán, su estado natal. De esta manera, valiéndose tanto de la recopilación etnográfica, la investigación de campo y el consiguiente acercamiento con los actores sociales de la comunidad, como del análisis de archivos y la reinterpretación, Noé Martínez originó un cuerpo de ideas artísticas que componen su primera exposición individual: Un acto antes de un concepto.

A través de recorridos paisajísticos, destilaciones gráficas y ejercicios escénicos, la obra que conforma la exhibición tiene como ejes rectores cuatro “conceptos”, o mejor dicho, imágenes icónicas, presentes ya en aquel texto virreinal y utilizadas hasta hoy en ciertos actos públicos: la calabaza, que incluye diversas imágenes alusivas a la política; el pez, que engloba todos los elementos transitorios, tales como algunos eventos públicos; el árbol, relacionado con la ramificación y el contacto con otras comunidades latinoamericanas durante la década de los ‘70; y la piedra, que refiere tanto a los elementos fundacionales como a las utopías que se desean alcanzar. En ese sentido, algunas de las piezas fungen como metáforas, mientras que otras funcionan a modo de archivo de una realidad reconstruida. Una realidad que se ha vuelto una suerte de provocación para Noé Martínez, quien se cuestiona sobre los conceptos de arte, política y participación. Al evidenciar las negociaciones entre los imaginarios públicos y privados, la exposición revela aquellos territorios cotidianos en los que resuenan las utopías culturales de Michoacán.

NOÉ MARTÍNEZ: UN ACTO ANTES DE UN CONCEPTO

Parque Galería. Ciudad de México

Hasta el 10 de septiembre de 2016