A través de un conjunto de obras que destaca por las operaciones visuales y el uso de materiales con un sentido crítico, Patrick Hamilton intenta develar las superposiciones operadas en la historia reciente de Chile, la “sobre-estetización” y las paradójicas condiciones con las que se lleva a cabo el progreso en la urbe santiaguina, signada por el avance vertiginoso del orden global. Por ello, la gran transformación urbanística de Santiago de Chile es el telón de fondo de una prosperidad que el artista somete a reflexión. Buena parte de la atención, que merece también su obra, se debe a que algunos de los fenómenos referidos en ella hacen parte también de la realidad de las megalópolis latinoamericanas; ciudades en donde los flujos globales han penetrado sus sociedades y economías cuando aún la modernización y desarrollo respectivos no se han completado cabalmente. Asimismo, la propuesta de Hamilton destaca por enfrentar el potencial simbólico y crítico del arte a la cultura visual del capitalismo globalizado, sometiendo los efectos seductores de esta última y su magnificación de la imagen, así como lo lúdico y lo aparencial, a las re-significaciones reflexivas del primero; proceder que evidencia los cambios perceptivos y comunicativos que acompañan a la expansión de la economía global.

Patrick Hamilton. Progreso, vista de la exposición. Centro Wifredo Lam, La Habana (Cuba), 2016. Foto cortesía del artista.

Justamente, la actualidad de su obra radica, por un lado, en la problematización “del predominio cotidiano de lo visual en las formas de percibir el mundo e interactuar con él” (Nelly Richard. Campos Cruzados. Crítica cultural, latinoamericanismo y saberes al borde. Fondo Editorial Casa de las Américas. La Habana, 2009, Pág. 193), lo cual es propio de la cultura de la globalización, que “es una cultura de la imagen” (ídem). Y, por otro, en contribuir a una crónica de la violencia en la ciudad contemporánea, derivada en buena medida de la inequidad social, a partir de referentes relativos a la necesidad de protección del espacio privado y de otras pertenencias.

Lo curioso en la obra de este artista es cómo logra traducir la “sobre-estetización” que acompaña a dicho bienestar y las contradicciones internas mediante diversas estrategias visuales: desde ready-made, revestimientos, collage, e incluso mediante la racionalidad de la abstracción geométrica y la síntesis formal del minimalismo, aportadas por maestros del llamado arte internacional. Estrategias que de algún modo se tornan potenciales metáforas de lo que acontece en la realidad. Desde una perspectiva crítica, Hamilton analiza la visualidad estetizante del Chile de la transición, mediante un discurso artístico de corte neo-conceptual, basado en el rastreo de los signos y síntomas de su presente neoliberal a partir de la escultura, la fotografía y la instalación.

Estas estrategias le posibilitarán recrear las claves —consumo, trabajo, arquitectura, violencia y espectáculo— con que resume las complejidades de un país que lleva a cabo su crecimiento económico a través de un sistema de libre mercado, implantado bajo la dictadura militar de Pinochet y siguiendo los postulados de la Escuela de Chicago. De ahí que acuda a los dos enclaves donde el orden global ha dejado su impronta más visible: la ciudad y los «Home Center” (grandes centros de venta de herramientas organizadas al modo de un centro comercial). Por tales enclaves pasea su mirada, tras la búsqueda de repertorios donde son reconocibles las contracaras de la historia en curso. Así jerarquizó la zona financiera del llamado “Sanhattan” (zona financiera de Santiago de Chile), como también las herramientas, los utensilios del trabajo obrero, la imagen postal: todos ellos insumos que resultan susceptibles de ser aprovechados en su estrategia de cosméticas, recubrimientos, asociaciones y manipulaciones.

Patrick Hamilton. Progreso, vista de la exposición. Centro Wifredo Lam, La Habana (Cuba), 2016. Foto cortesía del artista.

La serie Proyecto Arquitecturas revestidas para la ciudad de Santiago (2006-2013), estuvo representada  en la muestra por un collage sobre el emblemático edificio Costanera Center de Santiago de Chile. En esta pieza resulta clara la referencia al pasado vanguardista y a la Historia del arte occidental, en particular a la obra de Malevich y su fotomontaje Proyecto de rascacielos suprematistas para la ciudad de Nueva York, pero también a la obra del artista búlgaro Christo y sus envoltorios aplicados a enclaves públicos, al menos en lo concerniente a su operatoria habitual de recubrimiento de objetos y edificaciones. De hecho, tal como indica el crítico italiano Marco Scotini, Hamilton reflexiona sobre las condiciones de representación, “hace de cada imagen una suerte de mecanismo metalingüístico” (Marco Scotini. La imagen domesticada. En Patrick Hamilton. Proyecto de arquitectura revestida para la ciudad de Santiago. Ediciones Universidad Diego Portales. Santiago, 2009. Pág. 10). Así, al momento de revestir la torre Costanera Center con mármol de imitación mediante el collage, lo convierte en un “monumento” —en este caso, al poder económico— al tiempo que cuestiona y enfatiza el modo en cómo dicho edificio destaca frente a otra edificaciones y, particularmente, la forma de anteponerse en el paisaje respecto a la Cordillera de los Andes, emblema tradicional de la geografía chilena.

Patrick Hamilton. Proyecto de arquitecturas revestidas para la ciudad de Santiago (Centro Costanera), 2013. Collage, fotografía en blanco y negro, papel contacto, 160 x 110 cm. Foto cortesía del artista.

Similar propósito de magnificación animó el tratamiento otorgado a los Traba volantes (2014-2016) —objetos de alta demanda ante el incremento del robo de autos— exhibidos mediante una serie cuyo número facilita apreciar sus variados diseños. Fundidos en cobre para contextualizar su uso – siendo dicho metal el principal rubro exportable del país – y consciente de cuánto el efecto deslumbrante de su brillo impacta nuestra retina y refrenda los valores instaurados, estos objetos hablan de riqueza – o diferencia social – y delincuencia como dos caras de una misma moneda.

La desconfianza entre sectores sociales opuestos tiene su expresión también en la serie de murales Protecciones de Muro (2010-2016). Ofertadas en el mercado para enfrentar la posible invasión de la propiedad privada, su instalación en la pared —conformando formas geométricas, pero también delimitantes y compartimentadas, tal como los estamentos de la sociedad— hablan de segregación socio-urbana y enfatizan una de las manifestaciones más habituales de la violencia citadina.

Y una también semejante táctica de solapamiento de lo inquietante en lo decorativo se evidencia en la obra Chuzo (2012), herramienta doblada para convertirla en ornamento, es decir, en un objeto paradojalmente pasivo. De esta manera, al igual que Protecciones de muro, éste comporta un sentido dual: es una herramienta del trabajo obrero que ante conflictos sociales puede convertirse en instrumento de violencia.

Patrick Hamilton. Traba volante # 6, 2016. Escultura de cobre, 9 x 65 x 9 cm. Réplica de traba volante usada para proteger a automóviles de robos. Foto cortesía del artista.
Patrick Hamilton. Chuzo, 2012. Hierro y esmalte, 161 x 40 x 3 cm. Foto cortesía del artista.

La muestra que Hamilton acaba de presentar en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, en La Habana (Cuba), incluyó la serie de fotografías Proyecto País. La integran diez piezas que hacen un recorrido por los diferentes paisajes de la nación austral a través de postales turísticas, escogidas atendiendo a los atractivos de su naturaleza, patrimonio y modernizada capital —semblanza de progreso económico—. Tales imágenes han sido colocadas sobre tablillas de dibujo y a su vez dispuestas sobre maderas perforadas, como las usadas normalmente para colgar las herramientas en el taller o para mostrarlas en los sitios de venta. La combinación de ambos elementos —postal y madera perforadas— teniendo en cuenta sus tropologías, amén de ilustrar la variedad de recursos lingüísticos con que el artista trabaja, indica hasta qué punto el mercado atraviesa todas las acciones y condiciona la promoción de la así llamada “imagen país”. Otro modo efectivo de traducir las apologías y mediaciones que anidan en el presente de esta globalizada ciudad de Latinoamérica.

Patrick Hamilton. Proyecto País (Atacama), 2015. C-print digital, marco de madera, 62 x 47 cm. Foto cortesía del artista.
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Margarita Sánchez Prieto

Crítica, curadora e investigadora de arte latinoamericano. Es miembro del Equipo de Curadores de la Bienal de La Habana y del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, donde labora. Ha publicado en revistas especializadas cubanas y algunas extranjeras como Atlántica, Third Text, Art Nexus y Arte al Día entre otras.

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