En la obra de Juana Córdova habita una abrumadora conciencia del mundo y de su fragilidad. Sus objetos e instalaciones se caracterizan por la belleza de una delicadísima manufactura, que arrastra tanto la carga de su mirada perspicaz, como de su labor obsesiva. Esa laboriosidad que conlleva tallar una planta de papel o la persistencia con la que colecciona incontables piedras, plumas o huesos que luego convierte en obras contienen, en la intimidad de su producción y su materialidad, la sutil y cotidiana percepción de la artista ante su entorno.

En los últimos años, las piezas dan cuenta, de manera inequívoca, del lugar donde la artista se asienta, del espacio desde donde crea. Por ello, sus últimos trabajos, hechos a la orilla del océano Pacífico, dejan ver el paso lento del tiempo, el profundo gris de invierno, la huella de los humanos en la tierra, los rezagos de vida en los caminos.

A la Orilla coteja la predominante formalidad, anclada en la minuciosa realización de las obras, con el desconsolador peso de la muerte que las atraviesa silenciosamente. En ellas la naturaleza es a la vez excusa, motivo y revelación; un tránsito continuo entre la permanencia y la delgadez del presente.

Pily Estrada Lecaro

JUANA CÓRDOVA: A LA ORILLA

Museo Municipal de Arte Moderno (MMAM) de Cuenca, Ecuador

Hasta el 28 de agosto de 2016