El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) presenta la muestra Boltanski. Départ-Arrivée, de Christian Boltanski (París, 1944), compuesta por siete instalaciones que son auténticos espacios teatrales en los que el artista busca que el espectador se introduzca y viva una experiencia de sensaciones visuales y auditivas.

La muestra, en su conjunto, supone un recorrido casi iniciático por los trabajos de Boltanski, desde sus comienzos con la pintura hasta la fabricación de objetos, la escritura o el cine, para llegar a la fotografía, auténtico soporte de sus montajes actuales.

La memoria, la pérdida y la muerte son conceptos principales, casi obsesiones, en la obra de Boltanski, así como sus reversos en el olvido, la desmemoria, el azar y el rastro apenas inexistente que deja cualquier vida tras desaparecer. Aquello que en otras etapas de su trayectoria evocaba la desaparición de la infancia, el deceso de sus padres o la muerte colectiva, se centra ahora en su propio fin.

“Las obras tienen un carácter catalizador de las heridas. Cada vez soy más mayor y tengo menos miedo a la muerte que cuando era más joven. Por eso, ese sosiego se transmite en mis obras más nuevas”, dice Boltanski.

El artista francés ha expresado de varias maneras su interés por la memoria individualizada, los pequeños ejemplos que provocan una reacción en lo colectivo. “Me interesan las pequeñas historias de los individuos que no son célebres. Debemos hablar de manera suficientemente general para que cada uno pueda reencontrar algo de su propio pasado, de su propia cultura, de sus propios deseos”, señala.

Instalaciones como Les tombeaux (1996), al inicio del recorrido, muestran un período más pesimista del artista. La Réserve des Suisses Morts (1991), pieza perteneciente a la colección del IVAM, está compuesta por torres de cajas de galletas que crean una metáfora de la vida misma. “Las torres están de pie, pero pueden derrumbarse en cualquier momento”, explica el artista.

Mucho más recientes -y exhibidas por primera vez en España- son La Traversée de la vie (2015) y Départ-Arrivée (2015), dos instalaciones en las que, según el artista, “el público tiene que atravesar unos velos, que son muestras de la evanescencia de la vida”.

El recorrido de la muestra concluye con Reliquaire (1990) y Archives de l’année 1987 du Journal El Caso (1987), con fotografías de criminales o víctimas extraídas del conocido periódico de sucesos español, que “puestas una al lado de las otras no permiten discernir quién es quién, si es criminal o víctima”.

“Las fotografías se caracterizan por la soledad, pero también me interesó esa vanidad de creencia en que no hay razón objetiva para morir. Sin embargo, al final nos convertimos en un montón de cenizas”, reflexiona Boltanski.

La exposición pretende ser una experiencia casi espiritual. Según Boltanski, “es como entrar en una iglesia con una luz más oscura y, cuando salimos, tenemos una situación contrapuesta”. Esta experiencia convierte a los museos en “las nuevas iglesias, en los nuevos lugares de peregrinaje”.

Christian Boltanski. Départ-Arrivée. Vista de la muestra. Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), España, 2016. Foto cortesía del artista.
Christian Boltanski. Départ-Arrivée. Vista de la muestra. Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), España, 2016. Foto cortesía del artista.

BOLTANSKI: DÉPART – ARRIVÉE

Institut Valencià d’Art Modern (IVAM), España.

Hasta el 6 de noviembre de 2016