A través de seis obras videográficas, Gianfranco Foschino da cuenta de un trabajo de largo aliento que realiza, discreta e inadvertidamente, en el Chile Austral desde hace varios años.

En estas obras, el agua es el elemento que sostiene proyecciones poéticas entre cuyas condiciones de escurrimiento y de suspensión brumosa se configuran estados mentales que determinan el título de esta exposición: Locus

Foschino aborda una reflexión sobre la belleza inquietante de un paisaje de dimensiones colosales que seduce y repele, que exalta e infunde respeto en una soledad de orden majestuoso. Esto corresponde a una trama que se abre a partir de la distinción que hacían los antiguos romanos entre loci horribili (lugares horrorosos) y loci amoeni (lugares amenos). De este modo, Gianfranco Foschino hace que un lugar horrible se transforme pulcramente en un “lugar sublime”, capaz de ponernos la “carne de gallina”. Solo en el arte y desde el arte es posible presuponer la radical elaboración de los modos de sentir e imaginar las relaciones entre Naturaleza y Cultura.

Gianfranco Foschino, La Esfinge, 2016, video escultura, hormigón prefabricado, cristal, LED de 22 pulgadas, marco de madera blanco. HD, 8 min., color, sin sonido, loop, 50 x 170 x 50 cm. Cortesía del artista.
Gianfranco Foschino, Fildes Bay, 2016, video instalación de dos canales sincronizados, LED de 43 pulgadas, marcos de madera blancos. HD, 5 min., color, sin sonido, loop. Cortesía del artista.

En esta exposición, la pieza central –Ojos de Agua (2016)- proyecta en tiempo real las gélidas y turbulentas aguas del río Futaleufú. La retención del caudal es un caso que advierte de otras tantas perturbaciones a la geografía que están hoy día determinando el destino de los recursos hídricos del planeta.

En la región de Aysén, en la trágica belleza de los paisajes canaleros, Foschino puso un pie en tierra, contraviniendo arcaicas prohibiciones antepuestas por intrépidos navegantes que fueron verdaderos pioneros al enfrentar la extrema hostilidad del territorio austral.

Sin embargo, en las Shetland del Sur (aledañas a la Antártica) recuperó la ilimitada condición del mar como un elemento totalmente abrumador. De este modo, observa la “movilidad inmóvil” de masas de hielo que, en su constante deriva, retienen la edad de la Tierra. Esta inquietante estabilidad de los témpanos precede la irrupción de la cara no-visible de una especie de silencio originario.

Desde esta incertidumbre Gianfranco Foschino comprende que el paisaje es cultura proyectada por el deseo de estar presente, condensado a través de una cámara retraída, sin ostentación de dominio.

Justo Pastor Mellado

Curador

GIANFRANCO FOSCHINO: LOCUS

Museo de Artes Visuales (MAVI), Santiago de Chile

Del 11 de agosto al 16 de octubre de 2016