Entre el 28 de mayo y el 11 de junio pasados se presentó Two Architectures for Researching, en Casa Punto Croce, Venecia, justo en los días de apertura de la Bienal de Arquitectura. La muestra, curada por Cristóbal F. Barría Bignotti y Angélica Muñoz, comprendió una selección de obras de los proyectos White Elephant Bibliotheke del artista Martín La Roche y Laboratorio Eigengrau de Javier Toro Blum. Ambos comparten el carácter de ser espacios de producción, reflexión y exhibición de arte contemporáneo que han itinerado en distintos contextos utilizando la estrategia del despliegue. Por este motivo, la muestra se desarrolló como un programa de diversas actividades de intercambio, encuentros, conversatorios y performance, dando lugar a una serie de colaboraciones con artistas, músicos, curadores e intelectuales locales.

Laboratorio Eigengrau fue concebido por el artista Javier Toro Blum para estudiar la oscuridad. El espacio fue diseñado y adaptado específicamente para producir y exhibir obras que indagan el fenómeno perceptivo, combinando elementos de una residencia artística, un taller de arte contemporáneo y un laboratorio experimental de psicología. La investigación de la oscuridad se desarrolla en colaboración con el público y otros artistas invitados.

White Elephant Bibliotheke (WEB) de Martín La Roche indaga en la construcción de una biblioteca en un espacio y tiempo determinado. En lugar de un archivo permanente, esta compleja biblioteca se centra más bien en una serie de acciones que sirven para formar y compartir los archivos.

Conversé con los curadores de la muestra sobre las motivaciones y alcances de ambos proyectos, que habían sido hasta ahora expuestos de forma independiente en Chile, España y los Países Bajos.

Laboratorio Eigengrau, Arqueología Presente. Participantes: Javier Toro Blum. Foto cortesía del artista

Me parece que en el contexto de la Bienal de Arquitectura de Venecia esta exhibición sirve para mostrar cómo el arte puede re-definir un determinado espacio arquitectónico al indagar sus aspectos conceptuales. ¿De qué manera Laboratorio Eigengrau y WEB re-significan las instituciones que usan como modelo?

Nos preguntas por lo que consideramos la dimensión mas “activa” de estos proyectos. Cuando nos comenzamos a interesar por los modos de trabajar con la arquitectura tanto del L. E. como de la WEB, nos dimos cuenta que ninguno de ellos asumía de un modo pasivo los modelos arquitectónicos a los cuales sus títulos hacían referencia: el laboratorio fenomenológico y la biblioteca. Por el contrario, utilizando estrategias como desplegarse,  plegarse,  relatar,  coleccionar,  archivar,  recorrer,  acondicionar y finalmente integrar al público y a otros artistas, logran reorganizar las relaciones que se dan al interior de las instituciones que toman como modelo.

Por ejemplo, cuando los objetos construidos al interior del L.E. se proponen como el resultado más que la comprobación de una hipótesis, o cuando las colecciones de la WEB cambian de acuerdo a las lecturas que se hace a partir de un objeto particular –como la obra Little Schizophrenic, un relato construido a partir de una alfombra turca,– las relaciones  tradicionales entre la institución, el usuario y el objeto parecen ser cuestionadas.

Por otra parte, tampoco se puede hablar simplemente de un “usuario” -en el caso de la biblioteca-, ni de un “sujeto de estudio” -en el caso del laboratorio-, no al menos sin hablar al mismo tiempo de público y espectador. De este modo, entonces, los elementos conceptuales que determinan la función de estas instituciones modelos, “el laboratorio” y “la biblioteca”, se ponen en juego nuevamente, reconfigurándose en cada nuevo despliegue de estos proyectos.

Laboratorio Eigengrau, Polyphonic Cinema Live. Punto Croce, Venecia. Javier Toro Blum en colaboración con el músico Wavefold. Foto cortesía del artista
Laboratorio Eigengrau. Polyphonic Cinema. Punto Croce, Venecia. Javier Toro Blum. Foto cortesía del artista.

Hay una dicotomía interesante en el espectador como receptor de las obras: es pasivo y activo a la vez. Por un lado, las obras tienen que “tener un efecto en sus usuarios” (los cito del catálogo), pero por otro, estos mismos usuarios tienen un rol activo e indispensable en la constitución de las obras. ¿En qué términos pensaron la participación del público?

La participación del público la entendemos más bien en términos de colaboración, en el sentido de que la participación que pueden tener al interior del laboratorio y de la biblioteca es parte del proceso de investigación que se desarrolla en ellos. A partir de sus dispositivos, tanto el laboratorio como la biblioteca incitan a la acción de los participantes, ya sea relatando sus experiencias frente a las piezas del Laboratorio Eigengrau, opinando y compartiendo experiencias en los espacios de discusión que abren los encuentros concertados por la WEB (White Elephant Meetings) o  subiendo y descargando archivos en el dispositivo electrónico de la WEB.

En este sentido, estos espacios comprenden la participación del público de un modo que va más allá de la galería y la biblioteca, pues ambos recuperan la experiencia del público al interior de sus investigaciones y así le atribuyen un rol activo en las discusiones que sus dispositivos abren. De alguna manera, al ser desplegados y  trabajar en una escala más íntima, las instancias de colaboración al interior del L.E y la WEB generan pequeñas comunidades.

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String too short to be saved. Unfolding. Punto Croce, Venecia. Martín La Roche en colaboración con Ignacio Gatica. Foto: Irini Sapka
String too short to be saved. Unfolding. Punto Croce, Venecia. Martín La Roche en colaboración con Ignacio Gatica. Foto: Irini Sapka

Es la primera vez que estos proyectos se muestran juntos. ¿Cómo se potencian estas obras al dialogar entre ellas?

Cuando pensamos la curaduría, decidimos reunir estos proyectos porque compartían ciertas características en su aproximación a la investigación artística. Sin embargo, las diferencias en sus objetos de estudio o temas de investigación diversifican y enriquecen los puntos de reflexión.

El mostrarlos de forma conjunta ha potenciado también la colaboración entre ellos mismos, ya que al trabajar cada uno con otros artistas se han generado instancias de producciones conjuntas, como por ejemplo, un programa de Radio–parte de la Radio Arcoiris de la W.E.B, proyecto desarrollado junto al artista Ignacio Gatica– que fue transmitido desde Padua, y también la participación de artistas, arquitectos y filósofos locales en el L.E. De este modo, los espacios de investigación se mantienen activos, a la vez que son un dispositivo de exhibición de otros trabajos.

White Elephant Bibliotheke , Genova in Transit, Venecia. Martín La Roche en colaboración con Miguel Etchepare. Foto cortesía del artista
White Elephant Bibliotheke, Unfolding, Venecia. Participantes: Martín La Roche e Ignacio Gatica. Foto cortesía del artista

Mencionaron en otra entrevista que las obras abren un “espacio para el pensamiento”. ¿Se refieren al Denkraum warburguiano? ¿Cómo se conjuga en estas obras?

La principal característica que nos interesa del concepto de Denkraum de Warburg es su definición como un sistema de expresión del pensamiento, el cual no se sostiene tanto por la escritura como sí por las imágenes. Este “espacio del pensamiento” es para Warburg una prolongación de la reacción inmediata frente a una experiencia original emotiva -tanto del espectador como del artista-, pero sin embargo no es aún aquel lugar de concreciones de la ciencia. Es desde aquí entonces que podemos hablar de estos dos proyectos como lugares para la investigación.

En el caso del Laboratorio la experiencia inicial está dada por la experiencia de la oscuridad, la cual no es más que una proyección de nuestros propios ojos. De hecho, la obra no la vemos y el laboratorio se ofrece como un espacio para generar y compartir la experiencia  pero no para hacer ciencia desde ésta. Por otra parte, la biblioteca no se asienta en ninguna tecnología para organizar su contenido, sino que lo hace de modo inconsciente e intuitivo, explorando modos diversos de reaccionar frente a este, modos que no fijan o concretizan sus colecciones, sino más bien generan nuevos recursos por éstas.

Sin embargo, al momento de hablar de “imágenes”, estamos abusando de la amplitud del término para esquivar el hecho de que Warburg se refiere particularmente a formas figurativas, las cuales no forman parte ni de la producción del laboratorio ni de la biblioteca; es aquí entonces donde entendemos estos proyectos como “arquitecturas” para la investigación.

Es lo mismo que el “espacio virtual” que generan?

Cuando en el catálogo hablamos de que estos proyectos generan un “espacio virtual” nos referimos más que nada a la capacidad que poseen de trascender los límites tangibles de las estructuras que contienen. Así, como ninguno de estos proyectos produce imágenes figurativas, tampoco siguen el modelo de un cuadro, estos proyectos no abren una ventana al mundo, más bien abren el mismo lugar donde se despliegan. Los espectadores participan en esta instancia de pensamiento, al mismo tiempo que lo componen.

Cuando decimos “virtual” hacemos referencia principalmente a la raíz latina de la palabra, en la que subyace el vocablo virtus, que significa poder, facultad, fuerza o virtud, y no necesariamente a la definición que distingue entre existencia aparente y realidad, o entre tangible e intangible. Es precisamente aquella “virtud para producir un efecto, aunque no lo produce de presente” que señala la RAE, lo que el vocablo virtus le confiere a la virtualidad, lo que nos permite hablar también de que estos proyectos retoman la función para la cual un laboratorio o una biblioteca son proyectados arquitectónicamente.

Laboratorio Eigengrau, publicación de Javier Toro Blum por Ediciones Daga.
Presentación del catálogo y curaduría, Museo Laboratorio di Arte Contemporaneo, Univercità Sapienza di Roma. Participantes: Angelica Muñoz, Cristóbal Barría, Martín La Roche, Javier Toro Blum. Cortesía de los artistas