Si “peruca” ha pasado a describir no sólo un origen, sino también una manera idiosincrática de proceder, producir y hacer, el conjunto de artistas peruanos aquí reunidos retoma el apelativo y, haciéndole honor, se lo apropia y lo recicla, redimensionando así la contemporaneidad de una larga lista de tópicos que pueblan el arte peruano de los años recientes.

Al hacer uso de una manera particular de inquirir en las distintas realidades históricas que le dan forma a la contemporánea a algo llamable “lo peruano”, en toda su apabullante diversidad, este es un grupo de artistas que ha crecido y se ha formado al amparo del diálogo global, pero también en el repaso de los nudos que ajustan la realidad peruana de hoy: aquellos que van desde el protagónico perfil ancestral, hasta los que definen territorios y lenguajes en conflicto.

José Vera Matos, Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, 2016. Cortesía: Walden

En su mirada sobre el paisaje, Philippe Gruenberg evidencia las configuraciones del espacio territorial y las del prototipo decorativo del paisajismo emergente limeño, ambos un entuerto barroco surgido de la burbuja de la especulación urbana. En una perspectiva similar, el video y los recorridos de Miguel Andrade proponen una catalogación veloz del cruce del espacio público con la coordenada del monumento de corte geométrico, una viva animación que acaso descubre el carácter pragmático que se oculta detrás del modernismo cívico oficial. De ahí quizás también los autorretratos de Alberto Borea, una puesta en escena de las relaciones y desproporciones entre los organismos institucionales del Estado (y del arte, como fue el caso de su intervención de colado en las salas del Guggenheim en el 2006) y el individuo de a pie, ese que viaja apretado en combi: una cultura en pleno que apuesta por y es víctima de la chatarra.

Los clips de Gabriel Acevedo configuran de manera gráfica y musical una alegoría crítica acerca de los temas del impuesto “consenso peruano del siglo XXI”, desmontando rítmicamente los discursos del nuevo bienestar nacional, que incluyen, por supuesto, el de la gastronomía y otros temas harto más difíciles de digerir. De los textos como materia prima de la construcción del discurso y su síntesis gráfica/grafológica se ampara igualmente José Vera Matos. El artista ejecuta ahí un ejercicio de copiado y recopiado en tinta, en el que la fuente bibliográfica misma (en esta ocasión nada menos que los ensayos de su tocayo José Carlos Mariátegui) traza el contorno de una arquitectura arquetípica del imaginario nacional. De esos arquetipos nacionales y fundacionales, pero esta vez en la imaginación foránea, se hace el trabajo de la selección de audios que recupera Pablo Hare a partir de las películas que involucran incaísmo y drama en estricta versión hollywoodense, en las que paisaje arquitectural e historia son telón de fondo exotista para mercados quizá distantes, pero nunca sinceramente desinteresados.

Pablo Hare, Cajamarca (Grabaciones de campo #1), 2013. Cortesía: Walden
Alberto Borea, Combie, 2016. Cortesía: Walden

Lejano eco de otras violencias, la obra de Giancarlo Scaglia retoma en la factura pictórica un procedimiento que evoca el impacto de viejas explosiones políticas que llegan años después hasta nosotros como textura e iluminación. La arena y piedras en el piso, que esta obra masticaba parcialmente en su versión original de gesto instalativo, eran las de las playas de una cárcel famosamente bombardeada en plena oscuridad. No es un secreto, como tampoco lo es la tierna y depurada observación conceptualista de Luz María Bedoya, que hace del registro y de la anécdota un pasaporte a una dimensión más allá del signo, una elaboración de lenguaje atrapada en la reflexión. Sobre ese horizonte alegórico, que separa en Janine Soenens dos medios y materiales contrapuestos, no se encuentra solamente la vencida bifurcación entre naturaleza y cultura, que en un país de realidad peruca como el Perú es fruto de un conflicto colonial aún abierto y hoy por hoy repleto de confrontaciones de origen extractivo y ambiental: lo es también, en tanto fisura, el de un horizonte de saberes y oportunidades quizás aún por alcanzar. Pues si acaso algo define lo peruca en tanto origen y posible -aunque precario- derrotero, es su futuro signado en la apuesta por la hechiza adaptación constante, por el anhelo chueco, aunque irrompible, de su ancestral y genuina redención.

 

Rodrigo Quijano

Curador

Pablo Hare, Cajamarca (Grabaciones de campo #1), 2013. Cortesía: Walden

Perucas

Gabriel Acevedo Velarde (1976), Miguel Andrade Valdez (1979), Luz María Bedoya (1969), Alberto Borea (1979), Philippe Gruenberg (1972), Pablo Hare (1972), Giancarlo Scaglia (1981), Janine Soenens (1978) y José Vera Matos (1981).  

Curada por Rodrigo Quijano

Hasta el 10 de junio de 2016

Walden, Buenos Aires

*Walden es el nuevo proyecto de Ricardo Ocampo, quien en 2009 fundó y dirigió hasta 2015 Document Art Gallery. Walden se establece en 2016 en el «Distrito de las Artes de La Boca», en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Esta nueva plataforma experimental busca el diálogo entre artistas locales e internacionales de distintas generaciones, todo esto apoyado con un importante proyecto editorial con sello propio. Walden tiene como objetivo realizar un nutrido programa de exhibiciones y un cronograma de charlas, proyecciones y performances para enriquecer su potencial discursivo.