Si bien el éxito de una feria suele medirse en ventas y contactos profesionales, el 25° aniversario de arteBA, que culminó el pasado domingo, puede valorarse también según otros parámetros: su gran capacidad de convocatoria a nivel local e internacional, aficionada y especializada, y su habilidad de haberse convertido en un prisma que proyecta la creciente profesionalización de las artes visuales de Argentina. Un esfuerzo que va más allá de los organizadores, al involucrar a muchos actores, públicos y privados, en lo que fue una gran fiesta del arte que se tomó buena parte de la ciudad de Buenos Aires. arteBA 2016 fue un espacio de activación, de encuentros, muestras y debates que se hicieron materialmente inabarcables en su totalidad, de revisiones históricas, de promoción de los artistas más jóvenes, de tiempo para mirar hacia el futuro. De todo lo sucedido en esos cuatro días en La Rural se recogen acá mis mayores impresiones.

Toledo y la Imagen del Eros

Francisco Toledo es mayormente conocido por sus pinturas y esculturas, y pocas veces se da la oportunidad de ver en vivo su trabajo en fotografía. En el stand de la galería Juan Martín/Quetzalli Galería (Oaxaca, México), que fue parte de la sección Photobooth Citi –curada por Patrick  Charpenel- estaban por primera vez reunidas 26 polaroids realizadas por el artista en el año 95, registros de su propio cuerpo en poses y situaciones de un refinado y extraño erotismo. “Estos trabajos de Toledo, al margen de clasificarlos como erotismo o pornografía, hilos tan delgados que de pronto se desvanecen al comentarlos, tienen la frescura de un artista que conoce bien los caminos de una sexualidad abierta y sin tregua. Toledo es un artista vigoroso que se alza por los senderos que ha recorrido a través de la pintura o la fotografía, o en este caso de ambos medios. La obra erótica de este artista es una ceremonia corporal, un tributo a un aspecto de la vida que nunca debe ceder paso a las moralinas. Toledo es un artista excepcional”, ha escrito sobre esta serie el escritor mexicano Andrés de Luna.

La reconstrucción del mural de Kenneth Kemble

Como parte de los proyectos de intervenciones en espacios públicos de esta edición de arteBA, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires presentó en la plaza de entrada a La Rural una reconstrucción del mural realizado por Kenneth Kemble en 1960 para la Exposición Internacional del Automóvil.

Un trabajo de colaboración entre MAMBA, arteBA, el Distrito de las Artes y Julieta Kemble, hija del artista, esta reposición y su montaje en el mismo sitio que ocupó la versión original constituyen un importante suceso histórico. El mural representa la primera obra contemporánea monumental en un espacio público argentino que se encuentra bien documentada y que se conoce hasta la actualidad. Como señala Javier Villa, curador senior del Moderno, “en la actualidad transitamos un momento de trabajo revisionista de la historia del arte, no sólo desde la historiografía sino también desde la reconstrucción de obras y la exposición de archivos de artistas fundamentales en la historia del arte argentino. La reconstrucción del mural de Kemble es de gran relevancia para el patrimonio cultural de la Ciudad de Buenos Aires, ya que recuperamos una obra fundamental para entender los cambios en la pintura moderna hacia la contemporaneidad”.

Al cierre de arteBA 2016, el mural se instalará en diferentes locaciones de Buenos Aires, para ser finalmente emplazado en el Distrito de las Artes.

Dixit

La sección Dixit se concibió en esta edición como un gran espacio en el que se pudiesen celebrar 25 años del arte argentino. Una tarea sin duda desafiante, que recayó en los curadores Federico Baeza, Lara Marmor y Sebastián Vidal Mackinson, ganadores de las tres ediciones del Programa Jóvenes Curadores de arteBA. La concepción de la muestra, que por la naturaleza del tema incluyó a decenas de artistas argentinos de varias generaciones en un área de más de 900 metros cuadrados, planteaba una serie de preguntas sobre la práctica artística en Argentina de los últimos años: ¿El arte argentino contemporáneo puede definirse por una virtual condición insular? ¿Es viable aún pensar en un lugar retirado, un oasis, dentro del mapa de los flujos globales? ¿Una escena que se repliega en un mapa de cercanías mutuas, de inclinaciones compartidas?.

Uno de los aspectos notables de esta curaduría fue precisamente el montaje, pensado como un paradojal “oasis caótico”. Al contemplar el espacio, los curadores decidieron omitir el recurso de los tabiques y cubículos propios de una feria de arte para optar por la transparencia y flexibilidad de recorrido que ofrece la panelería móvil. Esto fue clave para entender el guión curatorial que parte de la metáfora del oasis.

Los Ascensores de Leandro Elrich

La obra de Leandro Erlich siempre juega con la tensión entre lo que percibimos y lo que estamos acostumbrados a percibir. Sus trabajos funcionan como espacios de encuentro y de intercambio relacionados a la invención, la sorpresa, la ilusión y la arquitectura de lo incierto. En el Espacio Chandon de arteBA, el artista expuso -por primera vez en Argentina- su instalación Ascensores, un juego de ilusiones en el que el espectador entra a un pasillo de ascensores que aparentan ser uno solo, con el efecto del infinito al que estamos acostumbrados. Cada ascensor es parte de una hilera de ventanas, espacios reales que se conjugan con las imágenes espejadas. Cuando entra otro espectador, el reflejo propio que esperamos se convierte en el reflejo del otro.

La escultura morfológica de Tomás Saraceno

La sección U-Turn, en la que un curador invita a galerías a participar con un proyecto específico de hasta tres artistas, estuvo este año a cargo de Jacopo Crivelli Visconti. La curaduría destacó por una selección de galerías de calidad bastante pareja que presentaron artistas de sólidas trayectorias y distintas generaciones. Acá se incluyó, por ejemplo, a Die Ecke Arte Contemporáneo con obras de Enrique Ramírez y Felipe Mujica; a Revolver con Ishmael Randall Weeks y Elena Damiani; a Casas Riegner con trabajos de Adolfo Bernal, Antonio Caro y Bernardo Ortiz; y mor charpentier con Alexander Apóstol, Milena Bonilla y Liliana Porter.

En la galería Esther Schipper, Tomás Saraceno presentó un conjunto escultórico de gran belleza formal y rigor conceptual, un trabajo capaz de conectar tanto con entendidos como con público general. En el stand se instalaron varias de sus esculturas flotantes de paneles iridiscentes ensamblados en estructuras metálicas modulares que cambian de color según la luz. Estas construcciones geométricas son parte de una serie sobre “ciudades voladoras sustentables” que se basan en la morfología de las burbujas de jabón, telarañas, estructuras celulares y diagramas astronómicos.

Junto a estos objetos colgantes, Saraceno mostró una nueva serie de obras creadas con telarañas teñidas con tinta y fijadas luego con pegamento a hojas de papel. Las telarañas son creaciones híbridas tejidas, por capas, por diferentes especies de arañas. Estas estructuras, que no ocurrirían de manera espontánea en la naturaleza, tocan principios claves de la organización social y la cooperación, fusionando arquitectura, biología, análisis de redes y comportamiento social.

La creciente consolidación de Henrique Faría

El venezolano Henrique Faría ha desarrollado una exitosa carrera como galerista que no hace más que consolidarse año tras año. En esta edición aniversario de arteBA, este posicionamiento se hizo notar con la venta de varias obras históricas claves de artistas conceptuales argentinos de los años 60 y 70. Trabajos de Osvaldo Romberg, Carlos Ginzburg, Marta Minujín, Elda Cerrato, Mirtha Dermisache y Jaime Davidovich fueron adquiridos en su stand por importantes colecciones de museos iberoamericanos. Acá puedes revisar las otras adquisiciones que se dieron en el marco de la feria.

La poética y la política en Vermelho

Vermelho participó en esta edición de la feria tanto en la Sección Principal, dentro de los programa Special Projects Patio Bullrich y Cabinet, como en U-Turn. En el stand de U-Turn, en el que se incluyó la obra de tres artistas, resaltó una maravillosa serie de carteles de Carmela Gross que llevan inscritas las “profesiones” descritas por Marx en 1851 en El 18 brumario de Luis Bonaparte: estafadores, tramposos, prófugos, arribistas, gamberros…

En el stand de la Sección Principal destacaron la serie de trabajos de Odires Mlászho y un conjunto de poéticas esculturas de Nicolás Robbio que buscan develar las lógicas de los sistemas de construcción, poniendo especial cuidado en la belleza de sus formas. Según los curadores de Cabinet, estos trabajos constituyen “una serie de experimentaciones matemáticas que no son números, ni diagramas. Son fracciones puestas a prueba con distintos materiales y lenguajes: manzanas, líneas, objetos, entre la precisión científica y el formalismo extremo”.

La poesía visual de Almandrade en Baró

Artista plástico, arquitecto, máster en diseño urbano, poeta y profesor, Almandrade es uno de los principales nombres de la poesía visual de Brasil de los años 70 –fue uno de los creadores del Grupo de Estudos de Linguagem da Bahia, editor de la revista Semiótica en 1974- y, sin embargo, hasta ahora su obra ha sido escasamente exhibida. Para “saldar la deuda” y ponerla a circular en otros circuitos, la galería Baró dispuso buena parte de su stand en la Sección Principal a la presentación de varios de sus objetos y poemas visuales raramente vistos.

También en el stand se incluyó una serie de nuevos trabajos de Iván Navarro titulados Beat, Bang y Bomb (todos 2016) que combinan música, política y su inconfundible juego de luces y espejos.

Feria y arte sonoro. Vilna en Rolf Art

Vilna, un grupo de música experimental integrado por Gabriel Valansi y Sebastián Schachtel, presentó en el stand de Rolf Art la obra Intro, una combinación de arte visual y experimentación sonora que consiste en cinco “discos” que usan como soporte radiografías surcadas con el mismo método utilizado en la Unión Soviética durante la Guerra Fría para grabar música prohibida. Las cinco piezas son introducciones a composiciones realizadas en su mayoría a partir de audios capturados durante esa época: textos cifrados, mensajes de disuasión, radios fantasmas y códigos en clave morse.

Sagrada Mercancía en Barrio Joven

Barrio Joven ha sido, tradicionalmente, la sección más lúdica, arriesgada y fresca de arteBA, donde los espacios más jóvenes y experimentales de Latinoamérica –algunos llevados por artistas- son seleccionados por un comité según la fortaleza de sus propuestas.

Este año participó Sagrada Mercancía, de Chile, con un proyecto expositivo de Víctor Flores titulado Working Glass. En el stand, el artista planteaba todo un imaginario sobre las relaciones arte-trabajo-vida a través de una serie de objetos creados a partir de desechos y elementos reciclados provenientes de su trabajo como montajista de exposiciones. Además de haber participado en Barrio Joven, Sagrada Mercancía llegó a establecer redes en Buenos Aires y con otros espacios latinoamericanos que formaron parte de esta sección. Es así como este 25 de mayo presentan La 1° Internacional, que como se enuncia es su primera colectiva fuera de Chile. La muestra, en el Club Cultural Matienzo, reúne trabajos de Diego Santa María, Sofía de Grenade, Daniela Poch, Martin Daiber, Matías Solar y Szü Enho.

Los consagrados de Cabinet

En su tercera edición, la sección Cabinet presentó una selección deliberadamente heterogénea de propuestas con artistas emergentes de joven trayectoria, artistas de generaciones intermedias con reconocimiento y proyección local e internacional, así como también obras de grandes maestros, en especial de la escena artística argentina. Según sus curadores, Mercedes Casanegra, Inés Katzenstein y Eugenio Valdés Figueroa, se privilegió no sólo la diversidad de edades y trayectorias, sino la pluralidad de lenguajes y soportes y temáticas.

Entre los consagrados se exhibió un gran lote inédito de obras sobre papel de Antonio Berni procedente del taller del artista que recorre diversas épocas y temáticas. En la sección también participaban artistas como Víctor Magariños D., Marie Orensanz, Edgardo Giménez y Clorindo Testa.

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.
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