Arte, Patrimonio y Comunidad son los ejes centrales de Espacios Revelados, donde los conceptos de vecino y vecindad sufren cambios estructurales en tiempos de intercambio global. Estos tres ejes parecen escindidos en Chile, desconectados entre sí, y emergen como pilares que sostienen una misma estructura invisible, sin un contacto y corpus aparente, donde la noción de comunidad parece traumada y asustada.

El evento apela a la integración y encuentro del arte contemporáneo y el espacio público, en un territorio de intensificación y diálogo horizontal, y en una ciudad determinada por su vertiginoso y voraz crecimiento urbano. La iniciativa busca crear espacios de encuentro y comunicación vecinales, activar y hacer visibles los trazos que conectan simbólicamente los espacios patrimoniales, tanto materiales como inmateriales, proyectándolos tanto en nuestro presente como en nuestro futuro.

Pone en práctica la operación de cambiar perspectivas mediante la reutilización de espacios en desuso, tanto el espacio físico como conceptual, el espacio de abandono tangible y mental. Las obras y acciones performáticas convocadas son invitadas a tomarse los diversos espacios, generando en el visitante la construcción de una identidad encausada en estas instalaciones/obras.

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Cristóbal Palma, Punto de Vista #3, en Casa Libertad, barrio Yungay, Santiago de Chile, 2016. Foto: Benjamín Matte. Cortesía: Espacios Revelados

Uno de los objetivos del encuentro es otorgar un espacio para el arte en espacios inusuales, provocando a los artistas a salir del espacio convencional, a trabajar e investigar la ciudad, su patrimonio y sus comunidades de una forma distinta. Crear nuevos circuitos, provocar el encuentro espontáneo y versátil entre la comunidad y obras de arte pensadas fuera del campo al que estamos acostumbrados.

Espacios Revelados desplaza el espacio expositivo desde museos y galerías a edificios en desuso, sitios eriazos, barrios y comunidades, a los lugares donde vivimos o deberíamos vivir juntos. Con esto desplaza también sus narrativas, recorridos, estrategias de formación y audiencias, y de relación entre comunidades independientes y auto-organizadas, academia, Estado e instituciones privadas.

No es la primera exposición en recorrer este desplazamiento, y responde a una continuidad de acciones de arte urbanas desarrolladas en Chile, determinadas por una alta carga donde política, economía y reivindicación de grupos artísticos y de arquitectura social han sido las bases de inspiración para la creación fuera de los circuitos tradicionales. Intenta reconocer una incipiente historia y contexto del arte público en Chile, fortaleciendo la existencia de una reivindicación que parece ausente, o en los márgenes tanto de la práctica independiente como institucional.

Raqs Media Collective, Ask the Person Who Sits Next To You, en la fábrica textil Caffarena, Santiago de Chile, 2016. Foto: Benjamín Matte. Cortesía: Espacios Revelados

Raqs Media Collective, Ask the Person Who Sits Next To You, en la fábrica textil Caffarena, Santiago de Chile, 2016. Foto: Benjamín Matte. Cortesía: Espacios Revelados

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Raqs Media Collective, Ask the Person Who Sits Next To You, en la fábrica textil Caffarena, Santiago de Chile, 2016. Foto: Benjamín Matte. Cortesía: Espacios Revelados

En Chile, como en el resto del mundo, las instalaciones de arte en el espacio público pueden dividirse en iniciativas patrocinadas por el Estado, o desarrolladas desde la autonomía. Según la Ley de Monumentos Nacionales del Consejo de Monumentos Nacionales, “son Monumentos Públicos todos los objetos dispuestos en el espacio público para perpetuar la memoria”. La escultura y el monumento como práctica narrativa que petrifica el relato histórico y republicano ha sido practicado desde el siglo XIX desde las Escuelas de Artes y Oficios, donde talleres influenciados por escuelas similares europeas y rusas se convertían en los desarrolladores de la producción simbólica del Estado, instalada en parques y plazas como testigos y guardianes del orden simbólico Estatal.

Cientos de monumentos que rinden homenaje a presidentes y militares, en su minoría, aquellos que representan a intelectuales, religiosos y empresarios, determinan y reflejan la alta disciplina nacional hacia las jerarquías de poder. Un caso disruptivo en este escenario es la instalación en homenaje a Pedro Aguirre Cerda encomendada en los años 50 a Lorenzo Berg por el Ministerio de Obras Públicas, considerada como una de las primeras obras de Land Art en el mundo (Ronald Kay). Este mismo Ministerio acoge la Comisión Nemesio Antúnez, responsable de aplicar una ley desarrollada en los años 60, recién puesta en práctica en el año 94, que distribuye recursos para la instalación de obras en edificios públicos, carreteras, aeropuertos y otros espacios comunes.

Por otro lado, el gesto disruptivo, la instalación espontánea, no domesticada y crítica a la hegemonía y el poder, se convertían en sistemas de descompresión del descontento social hacia el orden predeterminado. Ejemplos notables de estas prácticas son la tradición oral de la décima y la paya, que se materializó en objeto tangible entre 1860 y 1930 aproximadamente por la literatura de cordel y la Lira Popular, formas literarias que emergieron desde el descontento e ironía popular, compilados y difundidos por la artista Violeta Parra en los años 50 y 60, generando un proceso de difusión nacional e internacional desde la investigación de campo, la diversificación de estrategias, como el uso de medios radiales, televisivos y museográficos para la difusión de este discurso popular, propio de la revelación de las comunidades.

Desde el campo híbrido de literatura y artes visuales, los Quebrantahuesos de Nicanor Parra, Enrique Lihn y Alejandro Jodorowsky fueron infiltraciones de collage poéticos instalados clandestinamente en el paseo Ahumada, instalando una forma de sabotaje periodístico simbólico y absurdo en un país conservador y obediente de sus tradiciones. Los murales de la Brigada Ramona Parra, herederas del paso por Chile del maestro David Alfaro Siqueiros, las performances del Colectivo de Acciones de Arte (C.A.D.A.), las Cleopatras y las Yeguas del Apocalipsis durante la dictadura, y el comienzo de la práctica del graffiti, entre otras acciones que no esperaban el beneplácito institucional, se convertían en interrupciones de representación no estandarizadas propias de prácticas artísticas autónomas.

Los murales geométricos futuristas de Carlos Ortúzar, Iván Vial y Eduardo Martínez Bonati, las esculturas en fachadas neo concretas de Abraham Freifeld, el arte geométrico urbano de Matilde Pérez y Virginia Huneeus, y las instalaciones en las últimas dos décadas de artistas como Alfredo Jaar y Gonzalo Díaz, entre otros, representan por otro lado un tránsito versátil entre ambos mundos, logrando instalar, desde una independencia editorial, éticas y estéticas disruptivas en el contexto del arte de ciudad.

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Daniel Lie, Asumimos de ahora en adelante, en La CA.SA, Compañía de Jesús 2850, barrio Yungay, Santiago de Chile, 2016. Foto: Benjamín Matte. Cortesía: Espacios Revelados

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Daniel Lie, Asumimos de ahora en adelante, en La CA.SA, Compañía de Jesús 2850, barrio Yungay, Santiago de Chile, 2016. Foto: Benjamín Matte. Cortesía: Espacios Revelados

Los muros invisibles de Yungay

La propuesta de Espacios Revelados en Santiago propone la aplicación de una metodología curatorial que abarca tres niveles de interacción con la comunidad: instalaciones efímeras que se basan en instalaciones artísticas en edificios, casas, sitios eriazos y estructuras en desuso; apropiaciones temporales basadas en estrategias de transferencia de conocimientos tangibles e intangibles, materializadas mediante talleres, charlas simposios, derivas y visitas guiadas; y apropiaciones permanentes, que buscan aplicar una estrategia de logre perpetuar acciones, metodologías e infraestructuras en los nodos identificados para fortalecer tanto la cohesión social como el rescate de oficios y prácticas que determinen el fortalecimiento del tejido social de los barrios seleccionados.

Las infraestructuras y comunidades están situadas en el Barrio Yungay y el eje Alameda-Providencia. Estas entidades en evolución se vinculan con el concepto de Espacios Revelados desde la posibilidad de identificar y evidenciar la capacidad de auto-organización de personas y colectivos que han logrado incidir en el contexto social en el que están inscritos, y la estrategia tanto del segundo como tercer nivel de interacción buscan potenciar estas prácticas.

Las agrupaciones contactadas han permitido la defensa y evolución de sus comunidades, esencia fundamental del desarrollo de las ciudades post industriales. En este contexto surgen preguntas lógicas sobre el futuro de estas comunidades, por ejemplo en el caso del Barrio Yungay, que luego de un intenso movimiento social lograron establecer la denominación de Zona Típica, deteniendo la destrucción de sus edificios patrimoniales y a las inmobiliarias que buscaban invertir en edificios de alto metraje y escasa calidad. ¿Cómo una comunidad como esta puede sobrevivir al desarrollo económico urbano, sin inversión pública apropiada, sin depender del desarrollo turístico sustentable que inevitablemente promueven procesos de gentrificación, propios de la transformación global de barrios patrimoniales e industriales en todo el mundo?

Algunos puntos del eje Alameda-Providencia y el Barrio Yungay en particular, han sido, a través de los años, incubadoras de comunidades que han resistido a estos procesos de transformación actual, proponiendo desde la constitución de cooperativas, corporaciones y fundaciones, ejes articuladores ciudadanos. Los muros invisibles de Yungay han resistido a este contexto. Estos espacios son habitados por grupos que van desde anarquistas autogestionados y artistas autodidactas, hasta organizaciones que negocian con el Estado la preservación de su identidad cultural y patrimonial.

El Barrio Yungay reúne en un espacio geográfico tradiciones propias del tránsito urbano-­agrícola fuera de tiempo y lugar. Este barrio, articulado mediante juntas de vecinos con un alto grado de participación en sus asambleas y organizaciones no gubernamentales que trabajan sobre problemas sociales y técnicos, conforman una red integrada que fortalece una estructura levantada desde las bases sociales.

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«Blind Cinema», de Britt Hatzius, en La CA.SA, Compañía de Jesús 2850, barrio Yungay, Santiago de Chile, 2016. Foto: Benjamín Matte. Cortesía: Espacios Revelados “Blind Cinema”, de Britt Hatzius, en La CA.SA, Compañía de Jesús 2850, barrio Yungay, Santiago de Chile, 2016. Foto: Benjamín Matte. Cortesía: Espacios Revelados

Espacios Revelados busca detonar y potenciar procesos donde la identidad social del barrio se entrelaza con las propuestas artísticas de realizadores que son invitados a ser vecinos simbólicos de este territorio por un tiempo determinado. De esta manera, se busca reunir en un contexto común prácticas de fortalecimiento social, artes escénicas, visuales e interdisciplinarias.

La propuesta curatorial recoge las respuestas de las bases sociales y reflexiona en torno a la relevancia de personas y bienes comunes como eje central, y las obras son concebidas como partes de un cuerpo integrado, una interrelación orgánica que explora las subjetividades del inconsciente colectivo de sus habitantes.

Esta iniciativa busca potenciar los bloqueos propios de una comunidad en resistencia aportando a través de sus diferentes acciones (instalaciones, performances, talleres, seminarios…) la consolidación de sus comunidades y el acompañamiento de sus preocupaciones y luchas. Los vecinos son fuente de inspiración, participantes e interactores, posibilitando que el proyecto posea una continuidad expandida en el tiempo mediante el desarrollo de nuevos proyectos culturales, sociales o urbanos. La reacción ante la actual situación urbana y social, en donde lo que obsolesce además de la planificación de la urbe es el individuo, encuentra en la autogestión de las comunidades nuevas posibilidades de evolución social, política, económica y cultural.

La activación de estrategias barriales evocan micro soberanías vecinales horizontales gracias a metodologías de aprendizaje, generando otras vías para concebir y vivir nuestra ciudad, reveladas, compartidas y potenciadas mediante esta iniciativa.

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«Blind Cinema», de Britt Hatzius, en La CA.SA, Compañía de Jesús 2850, barrio Yungay, Santiago de Chile, 2016. Foto: Benjamín Matte. Cortesía: Espacios Revelados “Blind Cinema”, de Britt Hatzius, en La CA.SA, Compañía de Jesús 2850, barrio Yungay, Santiago de Chile, 2016. Foto: Benjamín Matte. Cortesía: Espacios Revelados

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Performance “Canto Hermoso”, de María Siebald, en la Basílica de Lourdes, barrio Yungay, Santiago de Chile, 2016. Foto: Natalia Espina. Cortesía: CNCA

Dramaturgia urbana expandida

La relación entre los artistas y los espacios convocados se propone curatorialmente como una práctica dramatúrgica donde metodologías del teatro, la danza, la performance y el cine se conectan con las estrategias de apropiación y operación de las artes visuales. Es decir, un tramado o tejido invisible de contextos y significados metodológicos en relación con un contexto urbano y arquitectónico georeferenciado. Una composición que construye discursos y propone sentido al viaje del visitante y al encuentro con los artistas, los espacios y la comunidad.

El concepto de dramaturgia está ligado principalmente al teatro y a la escritura, no obstante, la propuesta es justamente revisitar el término y aplicarlo como un espacio de mediación de sentidos. Si observamos desde un lente gran angular las múltiples acciones, instalaciones y experiencias, se podría leer como un conjunto de operaciones de infiltraciones estratégicas, como si fueran parte de un gran engranaje de pequeños intersticios, o una gran puesta en escena con múltiples acciones interconectadas, constituyendo una gran teatralidad dislocada. “La Teatralidad se caracteriza por una acentuación de la observación, de la conciencia de la observación” (Sánchez, 2010:25). Sin embargo, dicha teatralidad no se enmarca en los parámetros convencionales del fenómeno teatral en su versión tradicional, sino que se refiere justamente a la idea de una teatralidad expandida, donde la palabra y el cuerpo salen del campo de la representación para convertirse en un acto real.

El cuerpo se sitúa desde la performatividad y los relatos apuntan al rescate de testimonios y huellas que permiten la permanencia de la comunidad como algo vivo. La dramaturgia que se propone es justamente la posibilidad de entrelazar, conectar y promover todas estas micro operaciones o activaciones, que invitan desde el arte hacia el encuentro con los afectos y las relaciones de un territorio y su comunidad.

El principal concepto que une este tejido de sentidos, al cual llamamos dramaturgia, es “lo común”. La sociedad actual se ha construido a partir de la desvinculación de sus individuos respecto a cualquier dimensión compartida de la vida. La irreductibilidad del individuo, como unidad básica del mundo moderno, tanto como político, científico, moral, económico y artístico está en la base de una dinámica social para la cual «el nosotros» sólo puede ser pensado como un artificio, como un resultado nunca garantizado. ¿Cómo construir una sociedad a partir de voluntades individuales? ¿Qué tenemos en común? (Garcés, 2013: 28-29)

Hablar de “vida en común” hoy es un desafío en una sociedad donde prima la individualidad. Sin embargo, la ciudad, el territorio en el que habitamos, es la base de la vida en común, es el espacio donde se establecen las relaciones humanas.

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NAVE, una de las sedes de Espacios Revelados. Foto: Benjamín Matte. Cortesía: Espacios Revelados

Espacios Revelados integra la pregunta por lo común y concientiza sobre la poca atención que ponemos a esto en nuestro cotidiano, contrastando la modernidad en la que vivimos con las acciones y vivencias que hoy permanecen en  los barrios de nuestra ciudad y que alimentan este sentimiento de la vida en común, sobre todo en el Barrio Yungay, donde la propia orgánica de sus habitantes ha llevado a la sociedad civil a organizarse para proteger justamente este principio tan simple, pero olvidado por el mundo moderno, que es la comunidad. “El ser humano es algo más que un ser social, su condición es relacional en un sentido que va mucho más allá de lo circunstancial: el ser humano no puede decir yo sin que resuene al mismo tiempo un nosotros” (Garcés, 2013:29). Este es el principio  ético que mueve el proyecto.

El arte y su relación con el espacio público invita a dicha reflexión. Cada una de las obras y de los artistas que se vinculan al proyecto han sido invitados para construir, en conjunto, una serie de significantes y experiencias en torno a lo común, reivindicando el uso del espacio público y de los espacios históricamente abandonados que son parte de nuestro patrimonio social, cultural y político.

A la pregunta por lo común se suman la historia y la memoria social; ambos actúan como principios activos del proyecto, develando respuestas en torno al origen de la vida en común y de la ciudad. En el casco antiguo de Santiago se encuentran los umbrales de la República del siglo XIX y los primeros ideales que acompañan a la Nación ilustrada del siglo XX, donde la educación, la ciencia, el arte y la política van de la mano con la construcción de lo público y del ser social.

El Barrio Yungay es el origen de esto, no sólo por ser un barrio de planificación urbana temprana en la historia republicana de Chile, sino también por poseer, en sus calles y casas, los cimientos de las primeras comunidades obreras y anarquistas, que llegaron con la creación de la Estación de Ferrocarriles Yungay, como también con las primeras fundiciones de metal e industrias textiles, en hibridación con una comunidad intelectual de avanzada, conformando una alta conciencia y práctica social. Esto devela un pasado industrial e intelectual desconocido para la ciudad actual, que pone atención frente a las maneras orgánicas de construcción donde prevalece la relación de la comunidad, y en este contexto, en su relación con el trabajo y la lucha de clases. De igual forma, Yungay nos conecta con nuestro pasado más reciente. La dictadura aparece en el propio abandono de algunos de los espacios; muchos de aquellos que partieron al exilio tuvieron que abandonar sus  hogares apareciendo una gran cantidad de propiedades en remate que hoy duermen en sus calles, como espacios abandonados que se vuelven invisibles para algunos y hogares temporales para otros. Considerando estas múltiples capas históricas, el proyecto curatorial propone una narrativa museográfica distribuida, donde todos estos hitos convergen con la experiencia de visibilizar aquello que se ha vuelto invisible a la mirada moderna.

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Grupo Grifo, Presione Aquí. Obra participativa en la Plaza Yungay, barrio Yungay, Santiago de Chile, 2016. Foto: Benjamín Matte. Cortesía: Espacios Revelados

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Grupo Grifo, Presione Aquí. Cortesía: Felipe Zegers

Artistas expandidos: encontrar, recuperar y revelar nuestros espacios comunes

Este proyecto invita al artista a entender la creación como una investigación y apropiación contextual colectiva. El riesgo y riqueza de Espacios Revelados reside en poner en valor la práctica artística lejana a los espacios convencionales, valorando todos aquellos conocimientos que surgen del proceso. Los artistas que participan han logrado que su trabajo se convierta en acciones y relaciones que amplían su campo de producción y conocimiento más allá de la obra como resultado final.

La relación con la comunidad y con los campos simbólicos que se instalan invisiblemente en los espacios en suspensión y hoy ocupados por este proyecto implica a su vez la aparición de afectos y encuentros con aquellos que son parte del territorio, principalmente sus vecinos. Muchos de ellos han iniciado relaciones con el contexto por medio de residencias u estrategias de apropiación o sitio específico, incluyendo a los artistas internacionales que han llegado a trabajar con los espacios con más de un mes de antelación para conectar sus propuestas con el contexto local, por lo que no vemos sólo obras sino activaciones de memoria, de experiencias y de testimonios.

Los más de 30 artistas que participan co-construyen este proyecto y se convierten a su vez en una comunidad. Los artistas expandidos evocan entonces esta especie de avanzada que expande también la relación entre los visitantes y estos espacios, experimentando un ejercicio de expansión ciudadana, eliminando en este proceso una especie de cuarto muro entre la obra y las personas, integrando su participación y eliminando simbólica y temporalmente las paredes que existen en una sociedad altamente individualista, potenciando los necesarios ejercicios de apropiación y cohesión común.

Equipo Curatorial de Espacios Revelados

María José Cifuentes, Joachim Gertsmeir, Enrique Rivera


Garcés, Marina (2013), Un Mundo Común, Ediciones Bellaterra, Barcelona.

Sennett, Richard (2010), Carne Piedra, El cuerpo y la ciudad en la civilización occidental, Alianza Editorial, Madrid.

Sánchez, José Antonio (2015), No hay más poesía que la Acción, Teatralidades expandidas y repertorios disidentes, Editorial Paso de Gato, México D.F.