La antigua pregunta acerca del sonido de un árbol que cae en medio del bosque es una interrogante que liga lo sensible con lo racional. La importancia de ésta radica en el valor que desde el punto de vista humano se asigna a los sucesos que tienen lugar en el mundo. Bajo dicho parámetro, lo histórico no sería sino un valor relativo al presente, designado sobre pequeñas fracciones o sumas de acontecimientos pasados. Tendría que ver, por tanto, con inquietudes humanas más que con el pasado mismo. Una pregunta interesante acerca de la actual exposición Time Lapse del artista chileno Gianfranco Foschino tiene relación con dicho valor temporal y su vínculo con los nuevos medios. Ahora que la tecnología ha materializado la posibilidad de presenciar o mediar el desplazamiento de la bruma en una carretera que se pierde en el bosque, ¿tiene alguna importancia constatar ese evento?

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Gianfranco Foschino, Time Lapse, en galería Ekho, Santiago de Chile, 2016. Cortesía del artista

Emplazada conjuntamente en Metales Pesados Visual y Ekho Gallery -dos espacios que se encuentran a pasos de distancia en calle Merced-, esta muestra individual constituye un punto de retorno dentro de la carrera internacional de Foschino. Time Lapse, que permanecerá abierta entre el 17 de marzo y el 7 de mayo, incluye obras producidas por el artista desde el año 2010 hasta la actualidad. Se trata de una muestra que reúne video y fotografía, aunque la distinción entre ambos formatos posee varios puntos de convergencia. Los videos de Foschino recuerdan aquel momento estático correspondiente a la escenificación atemporal de la pintura o a la captura fotográfica del presente. Gianfranco Foschino ha destacado por trabajos de esta índole realizados en paisajes de Rapa Nui, la Patagonia y Conguillió. Dicha analogía entre fotografía y video viene dada particularmente por el uso de cámaras fijas y por la verticalidad de algunas de sus tomas.

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Gianfranco Foschino, Praca do Patriarca, 2014, 2 LED de 42”. HD. Duración variable. Color. Sin Sonido. Loop. 2014. Ed: 1/3 + 2AP. Cortesía del artista

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Gianfranco Foschino, Praca do Patriarca, 2014, 2 LED de 42”. HD. Duración variable. Color. Sin Sonido. Loop. 2014. Ed: 1/3 + 2AP. Cortesía del artista

Su obra Placa do Patriarca, que ocupa el primer piso y parte del subterráneo de Metales Pesados Visual, es una cinta sin corte -un círculo cerrado o loop videográfico- divido en diferentes monitores que muestran la misma esquina de São Paulo. A la manera de una cámara de vigilancia, las tomas sólo varían levemente en cercanía y orientación entre un monitor y otro. En ellas la calle es filmada de manera subrepticia, haciendo de la realidad allí acontecida una secuencia temporal preponderantemente contemplativa. Sin trama, sin narración, sin inicio ni desenlace, la obra es realidad a secas. De hecho, las únicas decisiones que este registro visual implica tienen que ver exclusivamente con la cámara: con el tipo de definición escogida, con el lugar de la toma, con el tiempo de filmación y con la selección de los fragmentos a exponer. Lo demás es sólo el presente en su momento de pérdida. Placa do Patriarca entraña un dejo de horror abismal ante el devenir desinteresado de la realidad.

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Gianfranco Foschino, vista de Praca do Patriarca, en Metales Pesados Visual. 2 LED de 42”. HD. Duración variable. Color. Sin Sonido. Loop. 2014 Ed: 1/3 + 2AP. Cortesía del artista Gianfranco Foschino, vista de Praca do Patriarca, en Metales Pesados Visual. 2 LED de 42”. HD. Duración variable. Color. Sin Sonido. Loop. 2014. Ed: 1/3 + 2AP. Cortesía del artista

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Gianfranco Foschino, vista de Praca do Patriarca, en Metales Pesados Visual. 2 LED de 42”. HD. Duración variable. Color. Sin Sonido. Loop. 2014. Ed: 1/3 + 2AP. Cortesía del artista

En términos de locación, el artista ha sostenido que su interés se centra en aquellos lugares que transportan o generan un estado ficcional. Esto se confirma en la mayoría de las obras en exhibición. La alta definición utilizada en Placa do Patriarca a la hora de capturar el trabajo de un grupo de obreros y el tránsito de personas que cruzan aquella intersección urbana brinda un grado de incertidumbre a lo que se atestigua. La calidad y textura de la imagen hacen de la toma un cuadro irreal, diferente al modo en que acostumbramos a percibir visualmente nuestro entorno. La obra adquiere incluso una apariencia virtual, como si se tratara de la composición escenográfica de algún videojuego. Su atmósfera y las características del espacio terminan por asentar aquella ilusión.

Por otro lado, el subterráneo de Ekho Gallery ofrece la contraparte a esta realidad desinteresada. Aquí la proyección del video 1065591 conduce a otra vereda: la presencia de un componente enigmático y perturbador dentro de la realidad. En el video se observa a una mujer tendida en el suelo bajo un sucio y desolado puente de Nueva York. De la mujer solo es posible ver su espalda, que es filmada tras un cerco metálico, en la posición que cabría a un testigo. Al igual que las dos fotografías que acompañan a este video, el nudo se centra en el desconcierto, la incertidumbre o el extrañamiento. De manera inversa a la espontaneidad del presente, 1065591 consiste en una intervención premeditada. Aquí, Foschino difumina toda inferencia respecto a lo ficcional y lo real. Si algunas de sus obras muestran el mundo que se desenvuelve naturalmente a través de imágenes que le restan verosimilitud, en 1065591 la desconcertante grabación es completamente real bajo nuestra óptica avezada al lente de lo medial. Y, sin embargo, lo que allí aparece es un montaje.

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Gianfranco Foschino, 1065591, 2012, vista de la proyección en pared en Ekho. HD, 6 min., color, silente, loop. Cortesía del artista Gianfranco Foschino, 1065591, 2012, vista de la proyección en pared en Ekho. HD, 6 min., color, silente, loop. Cortesía del artista

La extensión que ha traído consigo el avance de los nuevos medios ha abierto la posibilidad de testimoniar la realidad desde puntos de vista ilimitados. Esto incluye aquellas perspectivas que superan en todo término la capacidad humana. En este sentido, parte de la obra de Foschino se condice con los trabajos fotográficos que la artista Francisca Montes ha venido realizando en Chile durante los últimos años. Propuestas de este tipo instalan el tema de las formas y los códigos de percepción que hemos incorporado y hecho nuestros a partir de los instrumentos de registro de la realidad. Ejemplo de ello es la serie First Sequence, también expuesta en Ekho Gallery. En ella vemos el primer plano de personas que transitan por las calles de Tokio ojeando su celular u observando la ciudad, sin que aquél cuadro fotográfico altere la perspectiva habitual desde la que observamos el mundo. En Placa do Patriarca, en cambio, además de la calidad de la resolución, la extrañeza del video tiene que ver con el encuadre y el objetivo filmado. La solidez de dicho espacio y la mirada aérea, calculadamente recortada, le restan movilidad y temporalidad al lugar. Esta esquina gris y congelada comparece como fotograma o escenario virtual. Son sus personajes estilo role-playing game -un camión de carga, trabajadores, vagabundos, policías, transeúntes- los que activan la temporalidad del cuadro, apenas sugiriendo con ello un carácter auténtico de la realidad.

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Gianfranco Foschino, vista de The First Sequence, en galería Ekho. Aluminio, LED, Cristal. 100 x 150 x 10 cm. 2015. Ed: 1/5 + 2AP. Cortesía del artista

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Gianfranco Foschino, vista de The First Sequence, en galería Ekho. Aluminio, LED, Cristal. 100 x 150 x 10 cm. 2015. Ed: 1/5 + 2AP. Cortesía del artista

La reproducción del mundo sensorial bajo el régimen de los medios técnicos ha modificado algunos preceptos en la comprensión racional del mismo. Este proceso de acopio y sofisticación de las imágenes ha transformado en particular la relación con el tiempo. En la actualidad nuestra retina se desplaza progresivamente desde la incapacidad de abarcar el mundo, impuesta por los propios límites naturales, a la incapacidad de asimilar el desborde -en cantidad y alcance- de su captación estética. En esta línea, el video Espíritu Santo proyectado en el subterráneo de Metales Pesados Visual nos devuelve al proverbio referido al comienzo de este texto. La obra consiste en una toma fija de una carretera que se abre camino en medio de un bosque de las islas Canarias. Allí, una bruma se desplaza casi imperceptible. Aquello que no se inscribe ni tiene lugar en el tiempo humano -en su tiempo histórico y en su tiempo experiencial- aparece ante nosotros de manera habitual, sin sobresaltos. Lo que vemos nos resulta conocido y coherente, y sin embargo su presencia es un recorte abismal de la realidad. Es la tentativa de exhibir el tiempo a través del sentido no utilitario del arte.

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Gianfranco Foschino, Espíritu Santo # 2, proyección a muro. HD. 5 min. Color. Sin Sonido. Loop. 2013. Ed: 5/5 + 2AP. Cortesía del artista Gianfranco Foschino, Espíritu Santo # 2, proyección a muro. HD. 5 min. Color. Sin Sonido. Loop. 2013. Ed: 5/5 + 2AP. Cortesía del artista

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Diego Maureira

Nace en Santiago de Chile. Es Licenciado en Artes con mención en Teoría e Historia del Arte por la Universidad de Chile. Se desempeña actualmente como ayudante en cátedras de arte moderno y contemporáneo, y ha publicado ensayos e investigaciones ligadas al arte chileno de las últimas décadas.