El legado del arte cinético y del Op Art, que en los últimos años -junto a la categoría más amplia de la abstracción geométrica- ha sido ampliamente celebrado en numerosas exposiciones en museos y galerías -sin contar su bullente oferta en el mercado secundario-, es una vez más revisitado en dos grandes muestras institucionales que abren simultáneamente ahora en febrero.

Con motivo del 50 aniversario de The Responsive Eye, la exposición de Op Art organizada en 1965 por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, otro museo neoyorquino, El Museo del Barrio -en asociación con el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MACBA)– presenta The Illusive Eye, un replanteamiento de esa seminal muestra que busca aportar el contexto intelectual de la abstracción geométrica y el Op Art desde una perspectiva latinoamericana.

Miles de kilómetros más allá, en Humlebæk, Dinamarca, el Louisiana Museum of Modern Art ofrece la primera presentación importante de Op Art y arte cinético en Escandinavia en los últimos 50 años. La exposición, Eye Attack: Op Art and Kinetic Art 1950-1970, muestra obras procedentes de museos y colecciones de Europa y Estados Unidos, pero toma como punto de partida su propia colección, que cuenta con importantes trabajos de las principales figuras de estos movimientos, incluyendo varios que rara vez -o nunca- se han mostrado en la institución.

Zilia Sánchez

Zilia Sánchez, Antígona, 1970, acrílico sobre tela. Cortesía: Gallery Lelong, Nueva York. ©Zilia Sanchez

La respuesta a The Responsive Eye

La muestra en El Museo es una respuesta al sondeo del MoMA de 1965, una “que va a contrapelo de la historia del arte formalista”, según su curador, el director Ejecutivo del museo, Jorge Daniel Veneciano. “The Illusive Eye es sobre ilusiones: las que vemos y sentimos cuando miramos Op Art y arte cinético y las que experimentan los curadores e historiadores del arte de estos movimientos. El juego perceptual de las cosas visibles e invisibles nos proporciona un modelo para entender la relativa invisibilidad de los artistas latinoamericanos en sondeos anteriores de Op Art”, apunta.

Así, según Veneciano, The Illusive Eye enfatiza una lectura del Op Art y la abstracción geométrica que es notablemente diferente de exposiciones anteriores, centradas en la psicología y la fisiología de la percepción. La exposición en El Museo traza los conceptos y valores del arte óptico en sus orígenes esotéricos, en el misticismo Pitagórico de Egipto y la Teosofía Oriental. “La muestra coloca al Op Art en un contexto verdaderamente internacional, más allá del estrecho modelo europeo de modernismo que ha sido perpetuado por los museos occidentales”, señala Veneciano, citando que la exposición del MoMA de 1965 representó a 99 artistas, 91 de los cuales eran de Europa o América del Norte. De las 123 obras exhibidas, dice, siete eran de artistas latinoamericanos.

Eduardo Mac Entyre, Seis Formas en Dos Circunferencias, 1966, óleo sobre tela. Colección OAS AMA | Art Museum of the Americas

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Hélio Oiticica, Metaesquema n. 225, 1957, guache sobre papel. Colección Ella Fontanals-Cisneros ©Projecto Hélio Oticica, Río de Janeiro

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Jesús Rafael Soto, Escritura Hurtado, 1975, pintura, cable, cordón de nylon sobre madera. Colección OAS AMA | Art Museum of the Americas Jesús Rafael Soto, Escritura Hurtado, 1975, pintura, cable, cordón de nylon sobre madera. Colección OAS AMA | Art Museum of the Americas

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Gyulia Kosice, Parabolica, 1960, plexiglás. Colección Ella Fontanals-Cisneros

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Lolo Soldevilla, Untitled, 1954, móbil de bronce, dimensiones variables. Colección Ella Fontanals-Cisneros

“La muestra ha sido organizada, en primer lugar, para volver a visitar y celebrar una exposición innovadora que, sin embargo, recibió críticas desfavorables en su tiempo. En segundo lugar, para proponer una lectura notablemente diferente de la abstracción geométrica y el Op Art, ofreciendo una alternativa a las preocupaciones por la psicología de la visión o la fisiología del ojo que estudios previos han perseguido, esto es, una lectura que hoy en cambio examina los conceptos y la retórica en torno al advenimiento del arte óptico y su relación con la abstracción geométrica y modernismo. Y en tercer lugar, para estudiar los efectos ilusorios del Op Art y la abstracción geométrica a través del relato de los artistas y escritores vinculados a estos movimientos”, señala.

Entre las obras destacadas de esta exhibición se encuentran obras lumínicas de Julio LeParc y pinturas de Horacio García Rossi y Luis Tomasello. Prestadas de colecciones privadas, la muestra también presenta obras de los venezolanos Alejandro Otero, Carlos Cruz Diez y Jesús Rafael Soto, y los cubanos Mario Carreño, Sandú Darié y Lolo Soldevilla (estos últimos artistas han sido ampliamente exhibidos en la reciente muestra itinerante (Londres/Nueva York de David Zwirner, Concrete Cuba).

Las artistas mujeres están ampliamente representadas –Gego (Gertrudis Goldschmidt, Venezuela), Zilia Sánchez (Cuba/Puerto Rico), Carmen Herrera (Cuba), Lygia Clark (Brasil), Lygia Pape (Brasil), Matilde Pérez (Chile), Martha Boto (Argentina), Ana Sacerdote (Argentina), Antonieta Sosa (EEUU/Venezuela) y María Freire (Uruguay)-, así como también artistas internacionales representantes de ambos movimientos: Josef Albers, Frank StellaVictor Vasarely.

Un buen número de obras pertenece a la colección de Ella Fontanals-Cisneros. Otras han sido prestadas por el Art Museum of the Americas y galerías privadas.

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Bridget Riley, Blaze 4, 1964, acrílico sobre tabla, 109 x 109 cm © Bridget Riley 2016. Cortesía: Karsten Schubert, Londres Bridget Riley, Blaze 4, 1964, acrílico sobre tabla, 109 x 109 cm © Bridget Riley 2016. Cortesía: Karsten Schubert, Londres

“La percepción es el medio”
Bridget Riley, 1965

Eye Attack, la experiencia sensorial

Si la muestra en El Museo busca presentar lecturas del arte cinético y el arte óptico más allá de lo retinal, el Louisiana Museum toma precisamente otra dirección. “Eye Attack pone el foco en una corriente de las artes visuales del siglo XX que deliberadamente se dirige a nuestro aparato sensorial; arte que de forma seductora y perturbadora quiere atacar la tranquila mirada al confundir e irritar el ojo con ilusiones ópticas y obras de arte que cultivan el movimiento”, señala el comunicado de prensa de la muestra.

Con alrededor de 100 obras de 40 artistas, entre ellos nombres importantes como Vasarely, Bridget Riley, François Morellet, Julio Le Parc, Gianni Colombo, Soto y Cruz-Diez, la exposición abre la puerta de un laboratorio de experimentación visual con un amplio espectro de pinturas, relieves, objetos, esculturas móviles, obras luminosas e inmersivas.

Dos artistas centrales de estos movimientos, Vasarely y Riley, están ampliamente representados en esta muestra. Ambos han sido pioneros en el desarrollo y difusión del arte perceptual (como también se le llama al Op Art), y ambos cultivaron los efectos ópticos en pinturas en blanco y negro, para luego continuar sus exploraciones en color. Los dos, también, han trabajado con la repetición de elementos relativamente simples -por ejemplo, cuadrados o líneas- que en desplazamientos cuidadosamente dispuestos crean ilusiones de espacio y movimiento.

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Vista de la exposición Eye Attack: Op Art and Kinetic Art, 1950-1970. Foto: Poul Buchardt / Brøndum & Co. Cortesía: Louisiana Museum of Modern Art, Humlebaek, Dinamarca

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Vista de la exposición Eye Attack: Op Art and Kinetic Art, 1950-1970. Foto: Poul Buchardt / Brøndum & Co. Cortesía: Louisiana Museum of Modern Art, Humlebaek, Dinamarca

En un intento por ampliar los conceptos tradicionales de la pintura y la escultura, muchos artistas trabajaron con relieves tridimensionales, de los cuales la exposición muestra ejemplos, entre otros, de Soto y Cruz-Diez. La interacción entre la obra y el espectador culmina en grandes instalaciones espaciales, los llamados entornos, un formato que la corriente óptico-cinética se apresuró en explorar para dar con un nuevo tipo de arte accesible y participativo. En esta sección de la muestra hay obras de Morellet, Colombo, Cruz-Diez y Le Parc.

Movimiento es una palabra de clave en esta exposición. Hacia el final hay una serie de relieves y esculturas motorizadas que representan los experimentos del movimiento con los formatos híbridos, con luz y nuevos materiales y técnicas, extrañas máquinas que no registran las huellas de la monumentalidad y solidez de la escultura “tradicional”.

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Victor Vasarely, Vega Or, 1969, óleo sobre Masonita, 50 × 48 cm. Colección Simonyi, Seattle. Foto: Eduardo Calderón Victor Vasarely, Vega Or, 1969, óleo sobre Masonita, 50 × 48 cm. Colección Simonyi, Seattle. Foto: Eduardo Calderón

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Nicolas Schöffer, Lux 9B, 1959/1968, acero cromado, motores, espejos y Masonita pintada, tres partes. Donación de The Riklis Collection de la McCrory Corporation

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Toni Costa, Visual Dynamic, 1965, materiales diversos, 105 × 105 × 6 cm (sin marco). Colección Museum Moderner Kunst Stiftung Ludwig Wien

The Illusive Eye

El Museo del Barrio, Nueva York

Hasta el 21 de mayo del 2016

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Eye Attack: Op Art and Kinetic Art 1950-1970

Louisiana Museum of Modern Art, Humlebæk, Dinamarca

Hasta el 5 de junio de 2016