La Bienal de Artes Mediales (BAM) de Chile cerró el pasado domingo 25 de octubre dejando tras de si la sensación de un trabajo hecho con amor y una profunda investigación, celebrado y reconocido por muchos de sus asistentes (las redes sociales se salpicaron de elogios al trabajo realizado en esta edición por todo el equipo de la bienal).

Nuestra colaboradora Mariagrazia Muscatello también recoge estas impresiones en su reseña sobre Hablar en Lenguas, la exposición principal en el Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago, pero no queríamos dejar pasar la oportunidad de, pasado el frenesí por ver y experimentar numerosas obras en apenas pocas semanas, darle un “segundo aire” a la acertada curaduría de Enrique Rivera mediante la publicación de su texto curatorial, que acompañamos más abajo con un recorrido visual y un video producidos por Benjamín Matte, fotógrafo que acaba de incorporarse a nuestro staff.

Esperamos que disfruten este viaje por un territorio en el que conviven dos lenguajes: el de las artes mediales y el de las bellas artes, sin que uno opaque al otro sino que, por el contrario, se nutren mutuamente. Lo que ha logrado por encima de todo esta curaduría de Rivera es detectar aquellos trabajos de creadores nacionales e internacionales en los que su operación y estética ya no están tan marcados por la funcionalidad, los tecnicismos y efectismos que caracterizan a la mayoría de las obras mediales. Trabajos potentes, sublimes y sugerentes que, ojalá, quienes no los pudieron disfrutar en Santiago puedan conocerlos en otras partes del país y del mundo.

Hablar en Lenguas

Por Enrique Rivera

Hablar en Lenguas, o la destrucción y transformación del lenguaje, está inspirado en el relato de la Torre de Babel (en hebreo: מגדל בבל‎ Migdal Babel; y en griego antiguo Πύργος τῆς Βαβέλ, Pirgos tēs Babel), mito en el cual el Dios arcaico no acepta que los hombres quieran llegar al cielo, y por lo mismo, divide el lenguaje humano, generando un espacio de confusión colectiva. Esta metáfora, en nuestro siglo, se podría asociar a la existencia de internet, plataforma digital que se ha convertido en una especie de neo torre de Babel, donde la diversificación de las lenguas convergen en un espacio común, homogeneizando y potenciando el diálogo global, y determinando nuevas confusiones y formas de investigación y producción sociales, culturales, económicas y políticas.

La 12 BAM propone reconocer las raíces literarias y lingüísticas de las artes que emergen del uso de medios digitales, práctica determinada tanto por el uso de la electricidad como de lenguajes algorítmicos. Todo esto mediante la sugestión, observación, exhibición y sistematización de investigaciones y obras que nacen de la relación entre el lenguaje, el arte, las ciencias y las tecnologías.

Desde la invención de la imprenta, Internet ha sido la tecnología que ha configurado una nueva y radical forma de crear, procesar, difundir y manipular el conocimiento colectivo; mediante el establecimiento de su uso, nuevos lenguajes de comunicación global se consolidan como arquitecturas invisibles. Esta evolución ha sido acelerada en los últimos 50 años gracias al desarrollo de lenguajes algorítmicos, que han sufrido una drástica evolución desde la masificación del uso de computadores en contextos militares, económicos y sociales, determinando nuevas formas de construcción cultural, sociológicas y filosóficas.

Las técnicas pictóricas prehistóricas de la cueva de Chauvet que nos muestra Werner Herzog en su documental 3D La Cueva de los Sueños Olvidados, el desarrollo textil de las civilizaciones andinas precolombinas, o las nociones mecánicas de lenguaje de civilizaciones ancestrales, vuelven a encontrarse en internet como códigos “gestálticamente empáticos”. La fantasmagoría, la linterna mágica, el zootropo y otras invenciones dieron pie a la fotografía, el cine, los videojuegos y las artes mediales, lo que nos trae nuevamente a la idea de los múltiples lenguajes que confluyen actualmente, algunos derivados de otros, algunos únicos en su especie, pero todos formando una especie de neo torre de Babel en la que los distintos lenguajes, análogos y digitales, se unifican y se diversifican al mismo tiempo. Esto puede provocar una confusión entre las comunidades, una falta de diálogo y problemas de comunicación entre personas, instituciones y países, dada por la incomprensión de lecturas, legislaciones y conocimientos distintos vinculados al uso de tecnologías digitales.

Los sistemas de escritura han mutado drásticamente a partir del uso de las máquinas, conformando nuevas inteligencias, separadas del dominio humano. En este aspecto, y en una especie de antagonismo de las formas de poder establecidas, movimientos y formas de producción artística han surgido y caído, de igual forma que Babel, generando en cada uno de estos ciclos transformativos, cambios drásticos en su constitución, manteniéndose el código arquetípico. Otros lenguajes se han incorporado a la cotidianeidad del arte convencional, que realizan metáforas y analogías entre lenguajes análogos y digitales, tangibles e intangibles.

Cómo plantea William Burroughs, “por su influencia directa e inexorable sobre el sistema nervioso central, cuya compulsión es dar sentido a un mundo indomable, el lenguaje es la herramienta más perfecta y sofisticada de control que propicia la dominación de quienes conocen el código fuente sobre los que simplemente interaccionan como usuarios”. Expandimos esta reflexión a la unificación del lenguaje en internet mediante el uso de imágenes icónicas que resumen significados antes descritos sólo mediante textos explicativos, apelando a la interpretación simbólica, conformando en este contexto un sistema de dominación masiva y a tiempo real.

Entonces, ¿cuál es el lenguaje de esta emergente cultura digital? ¿Cuáles son los “vocabularios” utilizados por las artes mediales para componer narrativas simbólicas, cuestionamientos, críticas y aportes a este nuevo paradigma cultural? ¿Existe una relación entre el lenguaje de civilizaciones precolombinas y el de personas que autoconstruyen su imaginario visual?

La Torre de Babel es conocida también como el zigurat Etemenanki, que significa «la mansión de lo alto entre el cielo y la tierra». La infraestructura que sostiene internet, entre sus cables, ondas invisibles y lenguajes que viajan transportando información, se ha convertido en esta especie de mansión donde no sólo habita el inconsciente colectivo humano, sino que también una nueva especie en latencia.

Todas las imágenes: Benjamín Matte para Artishock

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