La única galería de arte estatal que hay en Chile está cumpliendo 25 años, exactamente la misma edad que tiene la recuperación democrática del país. Para celebrarlo, la Galería Gabriela Mistral (GGM) exhibirá entre octubre y noviembre de este año su importante colección, consistente en cerca de 160 obras de artistas nacionales e internacionales que se han presentado en el espacio. El acervo se desplegará en tres muestras y un catálogo que entrega un completo panorama del arte contemporáneo entre 1990 y la actualidad.

La conmemoración comienza el 21 de octubre con la inauguración, a las 19:00 horas en el Museo de Artes Visuales (MAVI), de la muestra Nosotras. De las sin razón venidas, una selección de obras de artistas mujeres que pone a dialogar algunos trabajos de la colección de la GGM con otros pertenecientes al MAVI. La exhibición es curada por la cubana Dermis León, ganadora del concurso curatorial realizado para este fin.

La muestra incluye obras de Magdalena Atria, Natalia Babarovic, Gracia Barrios, Julen Birke, Martha Colvin, Patricia Domínguez, Josefina Fontecilla, Francisca García, Nury González, Voluspa Jarpa, Klaudia Kemper, Alicia Lillo, María Mohor, Pancha Núñez, Matilde Pérez, Norma Ramírez, Lotty Rosenfeld, Julia Toro, Bruna Truffa, Cecilia Vicuña, Lorena Villablanca y Alicia Villarreal.

Como parte de la misma actividad, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) lanzará un catálogo que compendia el total de la colección de los últimos 20 años.

Al día siguiente, jueves 22 de octubre, la Galería Gabriela Mistral abrirá sus puertas con un montaje de sus últimas incorporaciones, entre las que se cuentan obras de artistas como Livia Marín, Norton Maza, Andrés Vial, Johanna Unzueta, Cristóbal Lehyt, Patricia Domínguez, Regina José Galindo y Alfredo Jaar.

Luego, el 5 de noviembre, en el Centex (Centro de Extensión del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes), en la sede central de Valparaíso, se inaugura una tercera selección de obras de la colección de la Galería Gabriela Mistral, pensada especialmente para la ciudad puerto. La muestra, Una trama invisible, es curada por Sebastián Vidal, e incluye trabajos de Samy Benmayor, Patricia Israel, José Pedro Godoy, Nicolás Franco, Soledad Pinto, Camila Ramírez, Raimundo Edwards y Cristián Silva.

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Natalia Babarovic, Enjuagues II (Washes, performance de Claes Oldenburg, 1965, Tulane Drama Review), 2012, óleo sobre tela. Cortesía: GG

Fundada en 1990, la Galería Gabriela Mistral surge por iniciativa de la periodista Luisa Ulibarri y es símbolo de la transición democrática chilena en el terreno del arte. Única galería estatal, este espacio posicionó a artistas de la vertiente crítica experimental que ya venían trabajando en dictadura y que, hasta ese momento, se movían en circuitos clandestinos o de escasa visibilidad. En tal sentido, su ejercicio fue determinante para la consolidación del arte contemporáneo en Chile.

Tras Luisa Ulibarri, en 2002 asumió la dirección Claudia Zaldívar, quien ahora es directora del Museo de la Solidaridad Salvador Allende. Zaldívar dio consistencia a la línea curatorial de Ulibarri, captando las nuevas vertientes del arte nacional e incorporando a las generaciones emergentes. Posteriormente, en 2012, la galería pasó a ser dirigida por Florencia Loewenthal, quien antes tenía un espacio privado que llevaba su nombre. Loewenthal aportó profesionalismo y dinamizó la programación, sosteniendo la línea curatorial de sus antecesoras. Así, en 25 años, Galería Gabriela Mistral ha mantenido una línea curatorial que privilegia la experimentación, gracias a su libertad e independencia respecto de los imperativos del mercado comercial.

Esta historia se refleja elocuentemente en la colección de obras que los artistas han ido donando al espacio. Por ello, es precisamente ese conjunto de obras lo que se exhibe como testimonio histórico del proyecto, a través del Catálogo Colección Galería Gabriela Mistral 1995-2015. “Esta publicación registra un período fuertemente marcado por el espíritu de los años de post dictadura y transición a la democracia, convirtiendo a la galería y sus manifestaciones en un espacio de referencia historiográfica para el arte contemporáneo chileno y para futuras generaciones de artistas, historiadores, investigadores y docentes”, señala Loewenthal.

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