En 1979 el crítico de arte Robert Hughes aseguró con algo de prejuicio que vivimos en una era en la que tenemos más acceso a las imágenes del arte en un solo día, de las que pudo tener una persona que vivió durante la edad media en toda su vida; no podría imaginarme qué diría el viejo Hughes si viviera ahora, pero lo que si podemos asegurar es que su afirmación es tan certera como vigente.

Desde finales del mes de septiembre hasta los primeros días de octubre, Bogotá vivió una semana desbordada de arte: ferias, museos, proyectos individuales y premios dejaron claro que la escena artística colombiana se mueve a un ritmo aparentemente acelerado, continuo y según parece, imparable. No hubo un día que los espectadores más escépticos -por ignorancia o por conocimiento-, los más ilustrados y los curiosos dejaran empapar sus retinas con obras y, por supuesto, gente, poses, fotos, brindis y todo lo que incide en esta interesante y al mismo tiempo contradictoria burbuja.

A pesar de las tensiones que generaran los eventos con cada una de las dinámicas acordes a sus políticas claras o no muy claras, ir a Bogotá durante la semana del arte se convierte cada año en un buen ejercicio para la observación y el análisis, con el cual se puede hacer un balance sobre lo que es necesario olvidar y los que valdría la pena recordar.

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Feria Odeón, espacio Solo Projects. Obra de Walteiro Iraheta. Foto: Diana Cuartas

FERIAS

Una de las propuestas más interesantes de este año fue la feria Odeón, la cual celebraba su quinto aniversario. Odeón ha sabido convertirse en la feria alternativa más importante dentro del grupo de eventos que rodean a ArtBo.

Algunos espectadores comentaron que entre los aspectos más significativos de esta feria estaban la frescura y el carácter experimental de las propuestas que traían las galerías, sin dejar de lado la coherencia conceptual y el rigor formal en las obras de sus artistas.

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Feria Odeón. Galería Lokkus Arte Contemporáneo -Colombia. Cortesía: Galería Lokkus

 

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Feria Odeón. Galería Lokkus Arte Contemporáneo -Colombia. Artista: José Moreno. Cortesía: Galería Lokkus

 

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Feria Odeón. Galería No Lugar – Ecuador. Cortesía: Feria Odeón

La directora de la Galería Karen Huber, quien participó por primera vez en el evento, celebró ser parte de esta iniciativa que rompe con los esquemas establecidos. «Para la galería fue una excelente oportunidad de promover a los artistas entre el público local. La gente fue siempre muy amable y atenta, en definitivo, estaremos volviendo el próximo año, así que ¡manténganse atentos!”, dijo.

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Feria Odeón. Galería Karen Huber, de México, y su directora. Cortesía: Galería Karen Huber

 

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Feria Odeón. Galería Karen Huber, de México. Artista: Kanako Namura (Japón). Cortesía: Galería Karen Huber

Odeón contó con un espacio dedicado a Solo Projects, que este año presentó los trabajos de los artistas Walteiro Iraheta, de El Salvador, y del chileno Ignacio Gatica, así como las instalaciones de Luis Fernando Ramírez y Leyla Cárdenas.

Brasil estuvo presente como país invitado y uno de los trabajos que no pasaron desapercibidos fue el proyecto de Andrey ZignnattoDeslocamentos, representado por Blau Projects.

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Feria Odeón. Espacio Solo Projects. Ignacio Gatica (Chile). Cortesía: Espacio Odeón

 

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Leyla Cárdenas, Trama, 2015. Vista de la instalación site-specific en Espacio Odeón, Bogotá. Cortesía: Espacio Odeón

 

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Feria Odeón. Deslocamentos, de Andrey Zignnatto, en Blau Projects (Brasil). Cortesía: Espacio Odeón

Por otro lado, La Feria del Millón, que tuvo este año su tercera versión, se proyectó desde una dinámica bastante particular si recordamos que las obras exhibidas tenían un valor comercial de sólo un millón de pesos o menos; esta característica la ha convertido en una plataforma bastante codiciada por artistas jóvenes y no tan jóvenes que desean comercializar su trabajo, hacer contactos y al mismo tiempo darse a conocerse como creadores.

“Creemos que es importante que los artistas entiendan que sí es posible vivir de hacer arte”, comentó Juan Ricardo Rincón, uno de sus organizadores, en una entrevista para la revista Semana.

Es interesante ver cómo esta feria, además de consistir en una plaza para la venta de obras, propone a través de diferentes actividades el acercamiento de niños y diferentes públicos, quienes convierten el espacio en un lugar de diálogo con los artistas y de formación desde el arte.

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Cada año, los vistantes aumentan en La Feria del Millón. Cortesía: Feria del Millón

La feria internacional ArtBo, la más importante del país, presentó, además de las 84 galerías en la sección principal, la sección Referentes, que fue -entre otras cosas- una de las mejor estructuradas de la feria. Ana María Lozano, curadora del proyecto, propuso obras de gran importancia para la evolución del arte en el siglo XX, donde pudimos seguir una pequeña genealogía del contexto histórico que desembocó en el arte de hoy.

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Juan Carlos Romero, Violencia, 1973-2015, instalación con afiches. Cortesía: SKETCH / Carla Rey Blog-arte. Feria internacional de arte artBo. Sección Referentes. Cortesía: Ana María Lozano

 

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Feria internacional de arte artBo. Sección Referentes. Cortesía: Ana María Lozano

Fue bastante paradójico que una de las mejores secciones haya sido aquella que presentaba obras con un carácter histórico. Los más escépticos del arte dirán que esto tiene mucho sentido, pues este año la feria se percibió menos organizada que en su anterior versión, siendo además la sección Artecámara, dedicada a las nuevas promesas del arte, la menos afortunada en cuanto a su disposición museográfica.

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ArtBo. Sección Artecámara. Maqueta para el progreso, de Diego Hernández. Foto: Diego Echeverry

EXPOSICIONES

El pasado 3 de octubre, NC-arte inauguró Lampo, de Jorge Macchi, un gran proyecto que consiste en una serie de impactantes intervenciones in situ que modelan el espacio y juegan con la percepción del espectador.

“A mí lo que me interesaba de todo esto era cómo unificar todo el espacio, cómo hacer que las partes no se desmembraran… entonces, más allá de corporizar las zonas de sombra, me interesaba que estas estructuras fugaran hacia un punto central, que es el foco. Se ve claramente que existe una especie de perspectiva en todas las estructuras, cuyo punto de fuga es el centro del proyecto”, comentó Jorge Macchi en una entrevista con la revista Diners.

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NC-arte. Exposición “Lampo”, de Jorge Macchi. Cortesía: NC-arte

 

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NC-arte. Exposición “Lampo”, de Jorge Macchi. Cortesía: NC-arte

 

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NC-arte. Exposición “Lampo”, de Jorge Macchi. Cortesía: NC-arte

En Instituto de Visión, un espacio de investigación y experimentación que se proyecta desde la práctica conceptual y donde se priorizan asuntos que involucran micro revoluciones, perspectivas originales y ecosistemas personales insertados en un contexto específico, encontramos la exposición Lo que el tiempo se llevó, con la curaduría de María Wills y Beatriz López. Esta exposición, a través de diversos medios como la fotografía, la instalación y el video, propone un diálogo entre el trabajo del fotógrafo Fernell Franco con una serie de Interiores en donde capta de manera magistral la trascendencia que puede tener el contraste en las imágenes, y las indagaciones escultóricas y espaciales del artista Felipe Arturo, conjugadas en una serie de obras en las que el artista reconsidera las preocupaciones que han caracterizado el cauce de su trabajo.

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Exposición “Lo que el tiempo se llevó”, de Fernell Franco y Felipe Arturo. Cortesía: Instituto de Visión

 

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Exposición “Lo que el tiempo se llevó”, de Fernell Franco y Felipe Arturo. Cortesía: Instituto de Visión

 

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Exposición “Lo que el tiempo se llevó”, de Fernell Franco y Felipe Arturo. Cortesía: Instituto de Visión

FLORA ars + natura, espacio fundado por el curador José Roca, presentó el proyecto de María José Arjona Avistamiento, que incluye intervenciones, objetos, dibujos, registros y una serie de performances que destacaron por su belleza poética y rigor formal. FLORA también presenta en estos momentos el proyecto Dibujo habitable, de Lina Espinosa, quien fue una de las finalistas del Premio Luis Caballero.

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Proyecto Avistamiento, de María José Arjona, en FLORA arts + natura. Cortesía de la artista

 

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Proyecto Avistamiento, de María José Arjona, en FLORA arts + natura. Cortesía de la artista

 

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Proyecto Avistamiento, de María José Arjona, en FLORA arts + natura. Cortesía de la artista

Cabe destacar la exhibición en la galería Valenzuela Klenner que acoge el trabajo O.T.A (open/taller/aborto), del artista Paulo Licona, que reúne un conjunto de trabajos “aparentemente” inconexos que han sido parte de su producción desde hace unos años. En el trabajo de Licona puede leerse un contrastante entre humor negro e “infantilismo”, con los cuales plantea fuertes críticas a los sistemas culturales que determinan el comportamiento de los individuos en las sociedades actuales.

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Galería Valenzuela Klenner. Exposición O.T.A (open/taller/aborto). Cortesía: Paulo Licona

 

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Galería Valenzuela Klenner. Exposición O.T.A (open/taller/aborto). Cortesía: Paulo Licona

La galería Beta, que participó en la sección principal de la feria ArtBo, muestra el trabajo de algunos artistas representados, como John Mario Ortiz, Josman Botero y Guillermo Marconi. Además, encontramos la exposición de Diego DíazEstructuras Nocturnas, que se inauguró el pasado mes de septiembre.

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Galería Beta en la feria ArtBo. Obra del artista John Mario Ortiz. Cortesía de la galería

 

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Galería Beta. Obra de Guillermo Marconi. Cortesía de la galería

Por otro lado, la galería Permanente, que es un nuevo espacio en la ciudad, inauguró la exposición Vida no orgánica, que presentaba los trabajos de artistas como Angélica Teuta, Carlos Bonil, Nicolas Cárdenas, Luz Angela Lizarazo, Víctor David Garcés, entre otros. La muestra contó con la curaduría de Ángel Rodríguez.

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Exposición Vida no orgánica. Galería Permanente. Cortesía: Víctor Garcés

 

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Exposición Vida no orgánica. Galería Permanente. Artista: Víctor Garcés. Cortesía del artista

EL PREMIO LUIS CABALLERO

El Premio Luis Caballero, considerado el “más importante de las artes plásticas en Colombia”, fue creado en 1996 por Jorge Jaramillo, y su particularidad se basa en poner un reto a los artistas participantes en tanto que sus proyectos deben estar desarrollados en relación con el espacio arquitectónico que los alberga.

Este año, el evento contó con la participación de los artistas Juan Fernando Herrán, Ana María Rueda, Ana María Millán, Juan Mejía, Benjamín Jacanamijoy, Lina Espinosa, Ana Isabel Diez y Alberto Baraya. El jurado, conformado por Víctor Manuel Rodríguez, Fernando Uhía y José Luis Falconi, otorgó en esta ocasión el premio al proyecto Hacia un lugar común, del artista Juan Mejía, que se encuentra expuesto en el Museo de Arte Moderno de Bogotá.

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VIII Premio Luis Caballero. Hacia un lugar común, de Juan Mejía. Cortesía: Facultad de Artes y Humanidades, Uniandes

 

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VIII Premio Luis Caballero. Hacia un lugar común, de Juan Mejía. Cortesía: Facultad de Artes y Humanidades, Uniandes

Otros proyectos, como Héroes mil, de Juan Fernando Herrán, en el cual el artista «reflexiona sobre la memoria histórica de la nación y la construcción de ella a partir de los símbolos que la conforman”, y la propuesta del artista Alberto Baraya, Ornitología Bolivariana, una selección de taxidermias de museos de ciencias naturales que propone una metáfora visual basada en la estructura narrativa de las fábulas y en las posibilidades de proyección simbólica de las aves como identidad de los hombres, fueron dos de las propuestas más potentes visualmente y coherentes conceptualmente en esta versión del concurso.

En tanto, la artista de Medellín Ana Isabel Diez presentó un trabajo que aborda el tema de la violencia intrafamiliar contra las mujeres haciendo un llamado de atención sobre la magnitud creciente de esta problemática social.

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VIII Premio Luis Cabellero. Héroes mil, de Juan Fernando Herrán. Monumento a los Héroes. Foto: John Mario Ortiz

 

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VIII Premio Luis Caballero. Ornitología Bolivariana, de Alberto Baraya. Casa Museo Quinta de Bolívar. Cortesía: Premio Luis Caballero

 

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VIII Premio Luis Caballero. En-bola-atados, de Ana Isabel Diez. Museo Santa Clara. Cortesía: Premio Luis Caballero

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Nace en Medellín, Colombia. Es maestra en Artes Plásticas y Visuales. Realizó estudios en Filosofía en la Universidad de Antioquia y tiene una acreditación en Evaluación de Procesos Educativos. Posee un diplomado en Periodismo Cultural y Crítica de Arte y se desempeña como docente de cátedra universitaria. Es parte del equipo de columnistas de la revista La Artillería, revista de arte de la ciudad de Medellín, y escribe para la sección "Palabra y Obra" del periódico El Mundo.