Durante las tres semanas que Felipe Mujica y Johanna Unzueta visitaron Guatemala para realizar una residencia y una exhibición, su estadía coincidió con un acontecimiento monumental en la historia política y social del país. Su tiempo se dividió entre Concepción 41, donde realizaron una residencia y exhibición en las ruinas de Concepción en Antigua Guatemala, y Proyectos Ultravioleta, en la Ciudad Capital.

Después de su arribo en Antigua Guatemala, los artistas tuvieron dos semanas para asentarse momentáneamente en la ciudad y familiarizarse con el espacio de Concepción 41. Entre la vegetación desbordante e incontenible de su jardín lograron, de manera pacífica y conciliadora, integrarse a lo que ellos mismos llamaron el “Green Cube”. La intención de Concepción 41 y de su directora y fundadora Maria Rondeau es funcionar como un escenario donde las convenciones se desplazan y los límites se tensan con el objetivo de promover la formación de una comunidad creativa.

Al encontrarse en un espacio alejado de lo habitual y en un contexto ajeno, Mujica y Unzueta evadieron activamente basarse en regionalismos y lograron distanciarse para evitar “exotizar” la oferta tan compleja y rica que ofrece Guatemala. Su vehículo catalizador fue un color: el color índigo y sus posibles denotaciones, un color controversial en el espectro visible, un color que proviene de una técnica y del trabajo artesanal. “Cuando decidí el índigo, y que Olga [Reiche] me explicó que era un color que se solía hacer aquí y la importancia que tenía el color, me pareció maravilloso, porque yo no iba a elegir ese color por la importancia que tuvo, sino que partió de una necesidad personal, y ya había trabajado con eso. Coincidieron”, dice Unzueta acerca de cómo llegó de manera casual al índigo.

Las obras expuestas en Concepción 41, bajo el título de Indigo, son la materialización de este tiempo de intercambio, en el que cada artista se apropió del índigo de manera personal en su trabajo sin perder la coherencia conceptual en su producción.

La obra de Felipe Mujica se ha caracterizado por su evaluación e intervención en el espacio por medio de sus “cortinas”, las cuales redirigen la atención del espectador y redefinen nuevos espacios temporales. Estas, aunque conservan una cualidad manual, se relacionan inevitablemente con la industria debido a la producción masiva de telas de las cuales están hechas.

Johana Unzueta, en cambio, se interesa en la historia de la industria y la evolución de la sociedad a partir de esos procesos en términos de sus consecuencias sociales. Las edificaciones se convierten en la excusa para estas indagaciones y del objeto del cual se apropia para ahondar en su significado. Ambos artistas, a pesar de que sus obras se presentan como entes independientes y autónomos, logran converger en temáticas e inquietudes compartidas, lo cual permite que dialoguen cómodamente.

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Johanna Unzueta. Intervención en Concepción 41, Antigua Guatemala, como parte de la muestra y residencia Indigo, ago-sep, 2015. Cortesía de los artistas

En esta ocasión, Unzueta se dirigió al exuberante jardín de la parte trasera, donde la maleza indomable se rehúsa continuamente a abandonar el espacio. En lugar de optar por una postura impositiva, Unzueta, decidió integrar sus esculturas y distribuirlas entre el follaje: el índigo entre el verde.

El jardín fue habitado por 5 cilindros (o bolillos) de madera de pino, terminando en un codillo, hecho a partir de fieltro, elemento característico de la obra de Unzueta pero ahora teñido manualmente con tintes naturales propios de su aprendizaje con Olga Reiche, experta local en la técnica. El resultado es asequible: un delicado balance entre su apariencia lúdica y sus connotaciones inquisitivas, como periscopios investigando un mundo foráneo entre la marea verde.

En el centro del área, como parte del mobiliario local de Concepción 41, habitaba pacíficamente una rueda de madera antigua utilizada para procesar café. “Cuando vine por primera vez a Concepción en mayo, yo vi esa rueda y supe que Johanna la iba a querer usar”, dice Mujica. Unzueta entrelazó cuerdas de algodón de color natural y teñidas de azul, vertical y horizontalmente. Lo que al principio parece una rueca desproporcionada, luego adquiere una nueva interpretación al sugerir una interpretación de una silla No. 14 del austriaco Michael Thonet.

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Johanna Unzueta. Intervención en Concepción 41, Antigua Guatemala, como parte de la muestra y residencia Indigo, ago-sep, 2015. Cortesía de los artistas

 

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Johanna Unzueta. Intervención en Concepción 41, Antigua Guatemala, como parte de la muestra y residencia Indigo, ago-sep, 2015. Cortesía de los artistas

 

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Johanna Unzueta. Intervención en Concepción 41, Antigua Guatemala, como parte de la muestra y residencia Indigo, ago-sep, 2015. Cortesía de los artistas

 

“Cuando me preguntas porque elegí este tejido, fue porque es europeo. Yo a veces digo las cosas muy a la ligera, pero hay mucho pensamiento detrás. Llegue a eso porque quise hacer más evidente que la construcción ahí (el Convento de Concepción) es totalmente colonial y europea. Estamos bajo una influencia que vivimos y están aquí y son muy fuertes”, dice Unzueta. Es a través de esta obra, llamativa por su tamaño, donde la artista aborda de manera sutil la idea del colonialismo cultural. Unzueta cita indirectamente este proceso por medio del gesto de apropiación del objeto local transmutándolo con una técnica europea.

Para terminar su incursión en Concepción 41, Unzueta colocó en el techo, formado por cúpulas, mantos teñidos con una serie de palabras cortadas. Escogió este sitio por su exposición a los rayos del sol para que los invitados participaran, manipulando los paños para encontrar la luz y poder formar la frase: “La tierra pone en equilibrio los extremos”.

El texto no es nuevo en la obra de Unzueta, quien desde el inicio de su producción ha incorporado este elemento en sus esculturas de diferentes maneras y en distintos materiales, idiomas, sacados de canciones, lecturas o inventados.

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Johanna Unzueta. Intervención en Concepción 41, Antigua Guatemala, como parte de la muestra y residencia Indigo, ago-sep, 2015. Cortesía de los artistas

 

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Johanna Unzueta. Intervención en Concepción 41, Antigua Guatemala, como parte de la muestra y residencia Indigo, ago-sep, 2015. Cortesía de los artistas

 

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Johanna Unzueta. Intervención en Concepción 41, Antigua Guatemala, como parte de la muestra y residencia Indigo, ago-sep, 2015. Cortesía de los artistas

 

De manera diferente, Mujica incide en el espacio y genera nuevos flujos de movimiento. En Concepción 41 sus cortinas resaltaron lugares específicos de la arquitectura, con el propósito de redirigir la atención del espectador a ciertos puntos que el artista considera representativos. “Concepción 41 no es una galería, lo cual te da otro reto. Decidí mostrar el video en ese cuarto donde trabajé, luego empezar con una cortina ahí, para generar ese diálogo, con ese muro que es espacio neutro, y luego ir tomando la casa, estos rincones, después las ventanas, después uno enfrente de un pilar, un muro más antiguo, otro en una parte más moderna, y otros en el jardín directamente en contacto con los elementos naturales. Y eso fue… fue salir del estudio y generar ese recorrido por todo el espacio, haciendo una ruta”, dice Mujica.

Sus telas habituales prescindieron de su cualidad industrial para adoptar una nueva apariencia orgánica, ahora libres y expuestas a las imperfecciones del material y a la técnica del teñido natural. Los cortes provienen de sus dibujos y bosquejos que conserva en el libro-objeto, el cual mostró en un video proyectado en el cuarto dentro del Convento.

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Felipe Mujica. Intervención en Concepción 41, Antigua Guatemala, como parte de la muestra y residencia Indigo, ago-sep, 2015. Cortesía de los artistas

 

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Felipe Mujica. Intervención en Concepción 41, Antigua Guatemala, como parte de la muestra y residencia Indigo, ago-sep, 2015. Cortesía de los artistas

 

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Felipe Mujica. Intervención en Concepción 41, Antigua Guatemala, como parte de la muestra y residencia Indigo, ago-sep, 2015. Cortesía de los artistas

 

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Felipe Mujica. Intervención en Concepción 41, Antigua Guatemala, como parte de la muestra y residencia Indigo, ago-sep, 2015. Cortesía de los artistas

 

En la exhibición Índigo, Mujica y Unzueta dialogaron con las diferentes capas que construyen al Convento de Concepción. Como un mausoleo de obras e historias, al entrar a C41 el espectador encuentra huellas y vestigios de exhibiciones pasadas, trabajos de artistas anteriores, que han ido siendo absorbidas en este “museo transitorio”. Las obras que todavía se encuentran en el espacio se ven afectadas por el factor imperdonable del tiempo y del clima, cambiando inevitablemente.

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Felipe Mujica. Intervención en Concepción 41, Antigua Guatemala, como parte de la muestra y residencia Indigo, ago-sep, 2015. Cortesía de los artistas

 

Luego de su exhibición en Concepción 41 los artistas se desplazaron a la Ciudad Capital donde concordaron con un momento histórico en la política guatemalteca. El jueves 27 de agosto será recordado a posteriori como un día cuando la sociedad se unificó en un movimiento social para expresar su descontento con los dirigentes ejecutivos. Miles de personas salieron a protestar a las calles de manera pacífica, entre ellos los artistas, alzando banderas y carteles llenos de reclamos, formando un grupo exorbitante en la Plaza Central frente al imponente Palacio Nacional, símbolo del poder presidencial. Los sucesos de ese día desencadenaron en una serie de acontecimientos que culminaron en la renuncia del Presidente debido a su supuesta vinculación con el escándalo de corrupción antes de las elecciones nacionales. Un momento trascendental en el acontecer del país.

Luego de la semana insurgente que presenciaron, Mujica y Unzueta continuaron con su agenda y exhibieron junto al artista Akira Ikezoe en El fin del este coincide con el fin del sur, que se presentó en Proyectos Ultravioleta.

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Johanna Unzueta. Intervención en Proyectos Ultravioleta, Ciudad de Guatemala, 2015, como parte de la muestra “El fin del este coincide con el fin del sur”. Cortesía de los artistas

 

Si Concepción 41 fue un “Green Cube”, Proyectos Ultravioleta es su complemento. El “Dirty Cube” de UV es un lugar singular en medio del Centro Metropolitano: un viejo aserradero lleno de diferentes tipos de maderas listas para ser utilizadas y antiguas máquinas cubiertas de una capa de polvo, aserrín, congeladas en el tiempo. Unzueta presentó sus artefactos industriales, hechos de fieltro, sutilmente conviviendo y camuflándose entre la maquinaria local, esperando a ser descubiertas por la mirada curiosa del espectador.

La artista también aprovechó las peculiaridades del espacio y proyectó un video en el escondido cuarto de máquinas del aserradero. El video, hecho en 8 mm, muestra a una chica en movimiento armónico con un hula hoop. La acción circular remite a los dibujos que Unzueta realiza actualmente, composiciones de armoniosos trazos circulares.

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Johanna Unzueta. Intervención en Proyectos Ultravioleta, Ciudad de Guatemala, 2015, como parte de la muestra “El fin del este coincide con el fin del sur”. Cortesía de los artistas

 

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Johanna Unzueta. Intervención en Proyectos Ultravioleta, Ciudad de Guatemala, 2015, como parte de la muestra “El fin del este coincide con el fin del sur”. Cortesía de los artistas

 

Las “cortinas” de Mujica, en cambio, resaltaron en el ambiente monocromo por sus colores saturados y su gran escala, nuevamente, cambiando la percepción del espacio. En la parte de afuera, esculturas efímeras se construyeron con bolillos de madera que estuvieron al alcance de los invitados, recordando a los talleres que Mujica realizó junto a Proyectos Ultravioleta, dos años atrás.

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Felipe Mujica. Intervención en Proyectos Ultravioleta, Ciudad de Guatemala, 2015, como parte de la muestra “El fin del este coincide con el fin del sur”. Cortesía de los artistas

 

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Felipe Mujica. Intervención en Proyectos Ultravioleta, Ciudad de Guatemala, 2015, como parte de la muestra “El fin del este coincide con el fin del sur”. Cortesía de los artistas

 

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Felipe Mujica. Intervención en Proyectos Ultravioleta, Ciudad de Guatemala, 2015, como parte de la muestra “El fin del este coincide con el fin del sur”. Cortesía de los artistas

 

Mujica y Unzueta empezaron su afectiva colaboración con Guatemala a través de la exposición Arquitectura y Amistad, en el año 2013, la cual fue acompañada de talleres impartidos por Mujica y un libro realizados por ellos mismos documentando todo el proyecto.

Al reflexionar sobre su estadía en Guatemala, Unzueta dice: La verdad es que la experiencia en Guatemala fue realmente exquisita en todo sentido: artístico, social, cultural, político, etc. Aunque los espacios fueron muy distintos entre sí creo que sucedió algo como de un efecto circular donde los extremos se encontraron”.

Ambas exhibiciones no fueron completamente independientes y generaron una conexión entre los espacios gracias a la presencia de los artistas y las personas que se involucraron e interesaron en su estadía. Iniciativas independientes como Concepción 41 y Proyectos Ultravioleta aspiran a desafiar las convenciones tradicionales de producción en Guatemala e intentan ofrecer un escenario alternativo para la creación y el encuentro de nuevas “amistades conceptuales” con otros miembros de la comunidad artística.

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Gabriela Martinez