El curador Dan Cameron (Nueva York, 1956) visitó Venezuela el pasado mes de julio en el marco de su investigación sobre el Arte Cinético en Latinoamérica que forma parte de su proyecto para Pacific Standard Time: LA/LA, un conjunto de 46 exposiciones que exploran la relación entre Los Ángeles y Latinoamérica, y que tendrán lugar simultáneamente en 40 museos del sur de California a partir de septiembre de 2017.

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Dan Cameron frente a la obra «Typical Saigon», de Peter Saul. Cortesía: Orange County Museum of Art

 

Aunque el arte latinoamericano es ampliamente conocido para los grandes museos de Estados Unidos, no había tenido hasta ahora un lugar prioritario en la agenda expositiva de estas instituciones. Actualmente, Dan Cameron se encuentra investigando sobre el Arte Cinético de finales de la década de 1950 y principios de 1970 con el afán de elaborar una tesis sobre el arte cinético latinoamericano internacional. La investigación se presentará bajo el título Kinesthesia: South American Kinetic and Light Art of the 1960s (Sinestesia: el arte cinético y el arte de la luz en Sudamérica en la década de 1960), una muestra en el Orange County Museum of Art (OCMA) que promete explorar nuevos terrenos y presentar más de 80 obras de aproximadamente 20 artistas pioneros en el arte cinético.

Mientras que Los Ángeles se convertía en el epicentro de la vanguardia escultórica de la luz y el espacio, un conjunto separado de experimentos se estaba desarrollando en Sudamérica y en Europa. Con sus raíces en los años cuarenta en Buenos Aires, dos grupos de artistas desarrollaron enfoques la escultura cinética fuertemente vinculados a sus contemporáneos en París, ciudad a la que finalmente se trasladaron muchos de estos artistas. Entre estos pioneros del arte óptico y mecánico, la llamada generación cinética, se encuentran Jesús Rafael Soto (Venezuela), Julio Le Parc (Argentina) y Carlos Cruz-Diez (Venezuela). El OCMA mostrará estos notables aunque poco conocidos experimentos escultóricos y explorará su dinámica social y sus bases políticas, en particular la relación entre el uso de nuevas tecnologías por parte de los artistas y la lucha política, como por ejemplo la que siguió al golpe militar de 1962 en Argentina.

Aprovechando la ocasión de la visita de Cameron a Caracas se organizó en el Espacio Mercantil una charla sobre el trabajo del curador internacional con artistas latinoamericanos, en la que realizó un recorrido por las muestras más representativas de su carrera, tales como El Jardín Salvaje (1991), Cocido y Crudo (1994) y su trabajo como curador en jefe en el New Museum de Nueva York.

Con una estrategia curatorial potenciada por la pluralidad y permeada por una intensa curiosidad, Dan Cameron es uno de los pocos curadores estadounidenses que lleva más de dos décadas trabajando con artistas de Latinoamérica. En su práctica ha prevalecido el interés por llevar las propuestas artísticas fuera de los límites geográficos en que son concebidas para ser reinsertada en otros contextos que permitan promoverlas, exhibirlas y sumar al diálogo y la reflexión en torno a ellas.

El curador venezolano Jesús Fuenmayor, quien acompañaba a Cameron durante la charla, comentó sobre lo sintomático que resulta la aceptación del arte latinoamericano como una categoría estética en los renglones más ortodoxos de la academia estadounidense, tomando como ejemplo el último número de la reconocida revista October, el cual está dedicado al color en la abstracción latinoamericana. Para Fuenmayor se trata de un síntoma que enfatiza el creciente interés del mundo anglosajón por el Arte Latinoamericano.

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Jesús Fuenmayor. Cortesía: CIFO

 

Leyla Dunia: En los últimos años ha habido mayor interés por las corrientes de la abstracción latinoamericana, particularmente hacia la geométrica ¿A qué se debe esto en tu opinión?

Jesús Fuenmayor: Se debe en primer lugar a un creciente interés del mercado internacional por obras de grandes artistas que se mantenían al margen y que son un tesoro por descubrir para el público internacional que los desconoce porque las instituciones sólo han venido a reconocer el valor de estos artistas geométricos abstractos latinoamericanos muy recientemente. La mayoría de estos artistas surgieron en el momento en que se estaba construyendo la hegemonía del canon norteamericano de la historia del arte y como casi todos desarrollaron su obra en Europa o en relación al canon europeo de las vanguardias, quedaron muy pronto como ejemplos a superar, como creaciones del pasado. No es sino a partir del muy reciente interés que han mostrado instituciones como la Tate y el MoMA que la importancia de la geometría latinoamericana ha sido reconocida. Tan recientemente como en el 2004, Mari Carmen Ramírez dice en la introducción de Inverted Utopias, que “our task is nothing less than the comprehensive challenge to Latin American art’s no-place in history” («nuestra tarea es nada menos que el desafío total al no-lugar en la historia del arte latinoamericano»).

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L.D: Como mencionaste en la conferencia ofrecida por Dan Cameron en Caracas, el último número de la revista October estuvo dedicado al color en la abstracción en Latinoamérica. De igual forma están programadas para inaugurar en California en 2017 más de 40 exposiciones que exploran las conexiones con América Latina en el marco del proyecto Pacific Standard Time: LA/LA. ¿Qué significa que se esté pensando a América Latina desde instituciones tan poderosas como las estadounidenses?

J.F: Habría que decir que si bien el amplio reconocimiento institucional y del mercado del arte geométrico latinoamericano es muy reciente, también hay que reconocer que no ha surgido de la noche a la mañana y ha habido muchos factores que han incidido para que en los últimos años se haya incrementado tanto el interés. Algunos de esos factores son extra-artísticos, como el hecho de que en Estados Unidos se confunde a la comunidad Latina con Latino América. Muchas instituciones se sienten en la obligación de responder a esa población creciente que ya es la minoría más populosa, pero la relación que tiene la comunidad latina en EEUU con el arte latinoamericano es muy frágil. Hay otros factores como el de la academia. En los últimos cinco años las universidades han abierto más departamentos de arte latinoamericano que nunca antes. El caso de October es muy sintomático si se considera que sus editores han sido quizás los últimos en aceptar el tratamiento de lo latinoamericano como una categoría artística. Habría que además plantearse si la mejor forma de estudiar y presentarlo es encerrando en esta categoría al arte de la región. Que grandes instituciones como el Getty estén destinando ingentes recursos a la producción artística latinoamericana no es sino digno de elogio y celebración. Ahora habrá que desarrollar programas a largo plazo y no solo programas puntuales.

L.D: Museos e instituciones en América Latina están haciendo un esfuerzo para exportar exposiciones y publicar contenido crítico, sin embargo no en todos los países latinoamericanos existen las plataformas y los recursos económicos para realizar este tipo de investigaciones y muestras que puedan itinerar por el mundo. ¿Estamos limitados a ver la conceptualización, estudio y promoción del arte latinoamericano desde los centros de poder?

J.F: No creo que haya excepciones: la precariedad institucional en América Latina la separa un abismo de las instituciones norteamericanas y europeas. Es una precariedad que se manifiesta constantemente. Por ejemplo, ¿cuáles instituciones en la región son capaces de reunir a los coleccionistas latinoamericanos que figuran en los patronatos de la Tate, el MoMA, el Pompidou o el Reina Sofía? ¿Cómo es posible que la exposición de arquitectura modernista latinoamericana que acaba de cerrar en el MoMA no viaje a ningún museo de la región? Pues por un largo tiempo es fácil anticipar que al imaginario del arte de América Latina se le seguirá construyendo desde los centros hegemónicos.

L.D: ¿Podría ser este interés el comienzo de una reevaluación y reelaboración de la historia en la cual en un futuro América Latina podría figurar a la par de Europa y Estados Unidos?

J.F: Las retrospectivas que se han realizado en la última década de artistas como Oiticica, Gego, Clark, Schendel, Meireles, Salcedo, Soto o Reverón en museos europeos y estadounidenses han sido realizadas con sumo respeto, recursos y estudios a fondo. Pero la categoría “Arte Latinoamericano” difícilmente podrá encajar sino a manera de excepción en la clasificatoria moderna por medio de los museos que se encargan de su divulgación. Es una desventaja imposible de superar.

L.D: En tu opinión, ¿cómo puede América Latina consolidarse como protagonista en el escenario del arte mundial?

J.F: Lo que ha quedado cada vez más claro con esta nueva oleada de interés sobre el arte latinoamericano es que los recursos que se han destinado para estudiarlo apenas están arrojando a la visibilidad internacional un fragmento minúsculo de todo lo que allí ha sucedido y sucede. Para que las instituciones internacionales se pongan al día con esta deuda histórica, tendrán que seguir el ritmo actual por varias décadas.

L.D: Dan Cameron está investigando sobre arte cinético latinoamericano para la muestra Kinesthesia: South American Kinetic and Light Art of the 1960s. Quisiéramos saber qué pudo investigar y llevarse de Venezuela con respecto al cinetismo para esta muestra subvencionada por la Fundación Getty…

J.F: Dan Cameron es un curador en extremo concienzudo que tiene más dos décadas presentando la obra de artistas latinoamericanos en los principales escenarios internacionales del arte contemporáneo. Afortunadamente Cameron ha tenido la oportunidad de darle una mirada nueva a las grandes referencias del cinetismo venezolano, además de que está en contacto con diversos investigadores, artistas e instituciones que le permiten ampliar su conocimiento. 

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Christian Marclay, Cuarteto de fantasmas. Vista de la exposición El Jardín Salvaje en la Fundación Caja de Pensiones, Madrid, 1990

 

Dan Cameron recientemente fue Curador en Jefe del Orange County Museum del 2012 al 2015. En el 2006 creó la Bienal Prospect New Orleans en la cual trabajó hasta 2011. De 1995 al 2005 fue Curador en Jefe del New Museum de Nueva York en donde fue responsable de una serie de exposiciones significativas con artistas como Martin Wong, William Kentridge, Carolee Schneemann, Carroll Dunham, Doris Salcedo, Jose Antonio Hernández Diez, entre otros. Como curador independiente ha organizado exposiciones como Art and Its Double (1987), El Jardín Salvaje (1991) Fundación La Caixa, Barcelona; Cocido y Crudo (1995) Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid; entre muchas otras. Participó como Director Artístico de la VIII Bienal de Estambul (2003) y como Co-curador de la V Bienal de Taipéi (2006). Ha publicado centenares de textos en libros, catálogos y revistas y ha dado numerosas charlas y conferencias en museos y universidades alrededor del mundo, así como también ha desempeñado una labor docente en la ciudad de Nueva York.

Jesús Fuenmayor fue curador en Jefe de la Cisneros Fontanals Art Foundation (CIFO) del 2012 al 2015. Anteriormente fue director de Periférico Caracas en el Centro de Arte Los Galpones donde realizó más de 30 exposiciones. Fue miembro honorario del comité asesor de CIFO antes de tomar el puesto de curador en jefe en la organización. En años anteriores Fuenmayor fue miembro activo de las instituciones museísticas de Caracas: asesor del Museo Jacobo Borges de 1992 a 1995, curador asociado en Espacio 204 de 1995 a 1997 y curador del Museo Alejandro Otero en 2004. Adicionalmente se desempeñó como co-curador de la muestra itinerante Jump Cuts, Venezuelan Contemporary Art de la colección Mercantil, la cual viajó a Americas Society en Nueva York en 2005 y al espacio en Miami de CIFO en 2007, así como también participó en Demonstration Room / Ideal House, exposición que viajó por instituciones de arte en Caracas, Nueva York, Amberes y Chicago entre el 2001 y 2002.

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Leyla Dunia

Investigadora en Artes Visuales, tiene una Licenciatura en Historia del Arte por la Universidad Central de Venezuela y Máster en Investigación en Prácticas Artísticas por la Universidad de Castilla-La Mancha, en España. Colabora con artículos y entrevistas para las revistas internacionales Artishock.cl y ArtNexus. También ha trabajado como asistente curatorial, investigadora o documentalista para exposiciones.