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Camilo Yáñez, En un debate político empobrecido, la imagen reemplaza discursos complejos, simplificando las motivaciones que incentivan a participar en política. La Segunda / 13 de Junio 2015 / Página 15. Gabriel Salazar, historiador social, comenta la actualidad. De la serie El retorno del miedo, serigrafías, 2015. Foto: Jorge Brantmayer. Cortesía: Espacio Hache

 

El martes 9 de septiembre de 2014 el diario La Segunda publicó el titular El retorno del miedo para cubrir la noticia vinculada al estallido de un artefacto explosivo en la Estación de Metro Escuela Militar. Es a partir de este hecho que el artista Camilo Yáñez (Santiago de Chile, 1974) comienza una investigación en relación al empleo del lenguaje en la prensa y cómo su uso diario está lleno de paradojas y sinsentidos.

Durante el último año la crisis política local ha exacerbado el uso de la palabra, de la idea fuerza, la cuña o el titular. Diversos líderes y personalidades han dado declaraciones que terminan manoseando el lenguaje, transformando ideas profundas en conceptos livianos, efímeros y de consumo. Frases como ideológicamente falso, a veces hay que cerrar los ojos, o persona expuesta políticamente han poblado las páginas de los diarios construyendo un campo semántico que intenta explicar lo inexplicable. Son palabras vacías sobre la ingobernabilidad en un mundo individual y sin utopía.

Tras un año y medio de la aparición de ese titular, el artista seleccionó 13 frases distintas de políticos, sindicalistas, ex agentes de la CNI, pintores, filósofos, ministros y líderes de opinión que hablan del día a día y a la velocidad de la contingencia. Trozos de textos, fragmentos de declaraciones y micro-ideas son rescatadas y descontextualizadas por medio de la impresión serigráfica.

Cada copia monográfica es firmada con el nombre del periódico, el día y página del diario de donde fue extraída cada frase a modo de un vestigio gráfico que conecta con la noción de archivo y la forma diaria en que se escribe la historia del Chile.

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Camilo Yáñez, Encuadrar las interpretaciones en los ejes “izquierda” y “derecha” limita las posibilidades de mirar en grande un proceso político y social nuevo. La Segunda / 07 de Agosto 2015 / Página 31. Juan Somavía, sobre la reforma laboral. De la serie El retorno del miedo, serigrafías, 2015. Foto: Jorge Brantmayer. Cortesía: Espacio Hache

 

El sitio del suceso

Por Manuel Vicuña

El mejor lugar para ocultar algo, pensaba Edgar Allan Poe, es a la vista de todos. Esa premisa que acompaña a la literatura policial desde sus inicios, contiene en germen una alegoría de la lectura como caza del sentido oculto en la espesura del lenguaje. La versión extrema de esta idea remite a los adictos a las teorías conspirativas, que leen los diarios con la lupa de la paranoia, como si esos textos provisionales fueran mensajes cifrados o pantallas para encubrir los desechos tóxicos del poder.

Uno de esos lugares aparentemente anodinos y accesibles a todo el mundo, literalmente, son las páginas de los diarios. Auguste Dupin, el detective excéntrico que protagoniza los relatos de Poe que fundan el género policial, es capaz de resolver un caso sin siquiera visitar la escena del crimen, solo hojeando de modo selectivo los periódicos de París, con la agudeza perceptual y el talento para los indicios de quien sabe leer entre líneas, apartando de su vista el denso follaje gráfico de las palabras superfluas. El mismo Poe se jactaba de sus dotes para la criptografía; decía: puedo descifrar cualquier mensaje secreto. Sherlock Holmes se inscribe en esa tradición y así confirma el vínculo entre la lectura de los diarios como superficie de doble fondo, y la investigación de los asesinatos que asolan la ciudad moderna y desconciertan a la policía, sugiriendo la impotencia del Estado ante el laberinto de la sociedad de masas. De hecho, Holmes llevaba un álbum con recortes de la prensa de Londres, una fuente a la cual recurre en busca de pistas, a la manera del cazador del Neolítico que interpreta las huellas de la presa.

La lectura del diario como material de archivo representó la rutina más estable de Joaquín Edwards Bello, quien los abordaba cada mañana con una tijera en la mano, extrayendo de sus páginas la información que luego almacenaba y clasificaba según un sistema de categorías derivado de su curiosidad omnívora. Alguna vez habló de esa colección documental como su “obra maestra”, el trabajo de toda una vida en cuya osamenta se reconocían los rasgos del carácter excéntrico de su autor. Durante décadas, acudió a ese archivo para activar la producción industrial de sus crónicas semanales. Edwards Bello aseguraba que los diarios eran igual a un paisaje, por cuya geografía paseaba la vista a la caza de fenómenos raros.

Dos usos del periódico, entonces. Primero, como lugar donde rastrear al criminal emboscado en la masa urbana como garante de anonimato. Luego, como base de un inventario cuya finalidad es agarrar al vuelo la proliferante diversidad del mundo y los residuos de la historia, pero sin ahogarse bajo el alud de información que a diario amenaza con sepultarnos.

Ninguno de esos usos ha perdido actualidad, incluso si han experimentado desplazamientos. Tempranamente, la literatura policial equiparó al reportero con el detective, aun en la narrativa chilena del Centenario. Ese personaje anfibio traduce la importancia de la prensa (sede de la crónica roja, versión alternativa del parte policial) como motor de la investigación criminal. En la línea de trabajo de Edwards Bello, tampoco ha declinado la práctica del recorte como principio de montaje ligado a la producción de archivos. Ambos usos suponen la existencia de la ciudad como lugar físico; ambos usos además participan, por medio del lenguaje, en la incesante reelaboración de la ciudad como imaginario.

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Camilo Yáñez, Uno entiende que la comunicación no sólo es forma, sino contenido. Es decir, en la comunicación uno no miente, sino que potencia cosas. La Segunda / 05 de Junio 2015 / Página 16. Juan Carvajal ex Secom comenta el caso Peñailillo. De la serie El retorno del miedo, serigrafías, 2015. Foto: Jorge Brantmayer. Cortesía: Espacio Hache

 

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Camilo Yáñez, A veces hay que cerrar los ojos. La Segunda / 26 de Marzo 2015 / Página 06. Francisco Vidal por financiamiento de SQM a Chile 21. De la serie El retorno del miedo, serigrafías, 2015. Foto: Jorge Brantmayer. Cortesía: Espacio Hache

 

Camilo Yáñez: El retorno del miedo

Espacio Hache Arte Contemporáneo, Alcalde Eduardo Castillo Velasco 895, Ñuñoa, Santiago

Inauguración: 21 de septiembre de 2015, 20:00 hrs.

Del 22 de septiembre al 31 de octubre de 2015