Animismo Digital vol 1. es una selección de ocho obras de videoarte producidas post 2000 pertenecientes a los artistas Darren Bader, Zachary Fabri, Ben Hagari, Leandro Katz, Irvin Morazán, Shana Moulton, Cecilia Vicuña y Cristián Wenuvil que exploran visualmente el funcionamiento de las relaciones sociales de objetos primitivos en el contexto de la actual cultura digital.

Esta séptima exhibición del programa de curadurías 2015 del Centro de Arte Digital Juan Downey, se realizará hoy, miércoles 16 de septiembre a las 20:00 horas en el Salón Azul de la Municipalidad de Puerto Varas, al sur de Chile, y el día 30 de septiembre de 2015, a las 19:30 horas, en el Centro Cultural de España en Santiago.

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Darren Bader (EEUU), The Vagrant, HD video, audio, sonido, 13:31 min, 2015

 

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Zachary Fabri (EEUU), Fortune’s Bones, HD video, color, sonoro,13:16 min, 2012

 

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Ben Hagari (Israel), Potter’s Will, HD video, color, sonoro, 10:10 min, 2015

 

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Irvin Morazán (El Salvador), Xolo Yawning, HD video, color, sonoro, 4:22min, 2015

 

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Shana Moulton (EEUU), Whispering Pines 9, HD video, color, sonoro, 10:03 min, 2009

 

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Cecilia Vicuña (Chile), Quipu Víscera, HD video,color, sonoro, 2:28 min, 2011

 

Tomando como referencia el proyecto de video Trans Américas que Juan Downey realizó durante los años 1973 y 1977, la artista Patricia Domínguez ha propuesto como programadora de este ciclo una relación entre Nueva York y Chile (lugares donde vivió y trabajó principalmente Downey) invitando a artistas que han trabajando en video en esas mismas locaciones, y combinando al igual que Downey un interés en el pensamiento primitivo y el uso experimental del video.

Este curaduría es producida dentro del programa de curador invitado del Centro de Arte Digital Juan Downey, en colaboración con el programa de residencias El Ranchito de Matadero Madrid, AECID, CCE y el área de Artes Visuales del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA).

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ANIMISMO DIGITAL VOL.1

Por Patricia Domínguez

El interés en las proximidades entre la cultura digital y el pensamiento primitivo, área comúnmente asociada al terreno de la antropología, nace de una preocupación por reflexionar desde las artes visuales sobre cómo este tipo de pensamiento e impulso creador de artefactos hace sentido del mundo, está operando conceptual y materialmente en la actual digitalización y precarización del mundo y en cuáles son las posibilidades creativas que surgen de esta confluencia de tiempo, en donde lo material y tangible se está transfiriendo a imágenes y pixeles.

Animismo Digital, vol 1 incluye artistas que utilizan objetos en sus videos para explorar relaciones contemporáneas como el cuerpo y su afectividad, el uso de tecnología y sus materialidades, nociones de territorio y pertenencia, dinámicas neo-colonialistas, relaciones geográficas entre espectador y pixel y construcciones de cosmologías personales.

Al no ser específicamente creadores de objetos, estos artistas observan y activan ritos que transmutan la materia de los objetos de su interés, proponiendo nuevas relaciones sociales entre éstos y su entorno. En ciertos casos, los objetos utilizados pasan de ser objetos silenciosos a abrirse a la sociedad, u objetos antes poderosos ahora yacen cerrados en sus gabinetes de vidrio en museos. En otros casos, mercancías producidas en cadena adquieren personalidades disímiles, cerámica bruta se moldea a sí misma en búsqueda de individualidad, objetos poderosos ahora dormidos son activados por cuerpos en movimiento, objetos antes rituales ahora activan un turismo neo-colonial y objetos que son vistos a través de pantallas aumentan su valor en comparación a los que no. Estos son algunos de los comportamientos de esta coreografía visual entre objetos y humanos, que comienzan a plantear un tipo de animismo relacionado a los objetos que se hace inseparable de los medios digitales. Un animismo digital.

Aunque distantes en tiempo, esta selección de videos se aproxima al modo de ver y hacer experimental de Downey, quien creó en Trans Américas sus propios ritos digitales, primitivos y revolucionarios, siendo precursor del nuevo pensamiento indigenista, no desde el sentido nostálgico o exótico, sino como ha dicho el antropólogo Eduardo Viveiros de Castro, un pensamiento con cualidades políticas radicales que plantea que lo no-humano tiene intencionalidad [1].

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Juan Downey, The Laughing Alligator, 1979, still de video de 27 min., blanco y negro y color, sonido. Cortesía: Electronic Arts Intermix (EAI), Nueva York

 

El proyecto Trans Américas consiste en una serie de videos realizados por Downey durante varios viajes donde visitó culturas que existían casi en total aislamiento. Mientras vivía en Nueva York, viajó a Chile, Perú, Bolivia, Nicaragua, México, Guatemala y Venezuela con el fin de volverse a conectar con sus raíces americanas y fomentar una identidad latinoamericana transnacional en un momento de profundo caos político en América Latina.

Este proyecto comenzó como reacción al golpe militar de 1973 en Chile. Sorprendido por los excesos económicos e imperialistas de Estados Unidos en América Latina, por los siguientes siete años Downey realizó un registro de diferentes aspectos de culturas centro y sudamericanas: su arquitectura, música, recursos naturales, cambios culturales, paisaje, artefactos folclóricos, la vida cotidiana, símbolos culturales y celebraciones rituales. También grabó su propia navegación de los espacios físicos para explicitar el aislamiento de las comunidades que visitó.

En la instalación Trans Américas los videos se presentan en dos monitores situados sobre un mapa de América dibujado en el suelo. Cada video tiene su propio audio y en conjunto crean una sinfonía de sonidos que añade una capa de complejidad al territorio creado por la video instalación. Esta sinfonía es interrumpida a veces por la propia voz y la respiración de Downey.

Trans Américas funciona como una crítica al racionalismo predominante y la forma en que se articula la percepción de la realidad a través de planos y pensamiento lineal. En la instalación, esta crítica se formula a través de revisar el video como un aparato mecánico capaz de reproducir la realidad de una manera única y objetiva. Downey insistió en una mirada rota y bifocal mediante la utilización de la percepción estéreo, basada en cómo los ojos humanos están colocados lado a lado, y en cómo las imágenes de un objeto visto desde diferentes ángulos se procesan en la mente de forma simultánea, produciendo una sola imagen tridimensional. Con la presentación de dos puntos de vista del mismo evento, Downey ofrece una manera nueva de ver las localidades que visitó, sus etnias, sus mitologías y las fronteras nacionales de países que crean comunidades singulares, dentro de lo que en realidad es múltiple.

Este proyecto no sólo tuvo implicaciones etnográficas y políticas. Al ser un becario en el MIT para estudios visuales avanzados en 1973 y 1975, y profesor en el Departamento de Arte de Hunter College en 1970 hasta 1972, Downey era consciente de los avances en la cibernética y las nuevas herramientas de medios que estaban surgiendo en esos años, siendo pionero en el uso de sistemas electrónicos, sensores y sistemas experimentales de captación de video. Con Trans Américas, Downey propone un nuevo sistema de comunicación, captando información cultural por medio de cintas de video registradas en sus viajes y reproduciéndolas con un delay de uno o dos días en los diferentes pueblos, para que la gente pudiera ver a los demás y verse a sí mismos. Downey mostró videos de una cultura específica en el contexto de otra y también reprodujo videos de una cultura específica en su propio contexto en un tiempo y espacio en donde solamente la radio y el correo existían para la comunicación entre las culturas vecinas. Downey se convirtió en un comunicador cultural: en un antropólogo activador que presentó, en sus propias palabras “Una forma de envolver el espacio y evolucionar en el tiempo”. Mientras él estaba viviendo con el pueblo yanomami, generó retroalimentación de vídeo en tiempo real entre sus habitantes y las pantallas de televisión permitiendo a la personas a verse a sí mismas en la televisión en tiempo real. Estos circuitos cerrados de video fueron contemporáneos a la pieza Buda de Nam June Paik realizada en 1974, siendo pionera en ese momento, tal como lo fueron algunos de los primeros artistas para trabajar con sistemas de captación de video.

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Juan Downey, Yanomamis manipulando y jugando con CCTV, 1976—1977. Foto: Juan Downey. Courtesía: Marilys Belt de Downey

 

Como no siempre había electricidad disponible, Downey llevó dos pantallas de televisión conectados a baterías con el fin de tener acceso a lugares aislados. En sus diarios, describe cómo las personas, mientras veían las imágenes de lugares lejanos, le preguntaban si estaban en dos lugares al mismo tiempo. Este proyecto generó interacciones culturales de una manera sin precedentes entre las poblaciones que habitan en América Latina durante los años 70. También abrió líneas de comunicación y el diálogo entre las comunidades, fomentando la conciencia de la multiplicidad de posiciones y temporalidades que existía dentro de un mismo continente.

Como Video Trans Américas permitió a culturas indígenas experimentar la proximidad virtual en un sistema interrelacionado, propongo a Juan Downey como un precursor de las redes sociales en Internet. Downey previó la apertura de la era de la comunicación total que se está desarrollando en estos momentos.

Internet es el universo en el que transitamos hoy en día. Lo habitamos en forma transversal, por lo que los reinos de lo virtual y lo físico se han vuelto flexibles, elásticos, gelatinosos. Google es el mayor manuscrito de nuestro tiempo: 1200000000000 búsquedas por año, 146 idiomas utilizados. Muchos de nuestros objetos están contenidos allí en formato digital. Google ha organizado la información del mundo en su propia cosmología digital que se compone de todos los usuarios de Internet que se unen a través de interfaces que materializan el estado actual de nuestra conciencia colectiva. Sí, es una materialización silenciosa, pero tiene el sonido de un dispositivo electrónico.

Antes, el sonido físico de nuestras voces tenía un gran poder de transformación, pero ahora el poder reside en el sonido de la cantidad de dedos que golpean los teclados. Es una forma diferente de hablar y escucharnos a nosotros mismos. Estamos en contacto mientras se escribe y se lee. En este caso, mientras se editan los videos. ¿Cuál será el mantra del siglo XXI? ¿La palabra más escrita en el siglo? ¿El objeto más venerado en Internet?. Internet propone una combinación de mundos al azar, unidos arbitrariamente para para resumir nuestra era. En palabras de Michael Taussig, “el arte del narrador que Benjamin vio que se originaba en el viajero y artesano regresando a su pueblo natal, se recicla aquí (Trans Américas) en el video que un viajero artesano realiza sobre el llamado primitivo para un público en la metrópolis” [2].

Juan Downey, en su devenir y transitar digitalmente desde la metrópolis a las llamadas periferias, contribuyó a cambiar los centros de producción artística en un acto puramente rizomático, siendo así precursor de la simultaneidad y descentralización propias de Internet y abriendo nuevas dinámicas para que artistas de países lejanos en distancia física, como Chile y Estados Unidos, puedan convivir en esta combinación de mundos al azar, en donde las posibilidades creativas se desenvuelven, multiplican y pixelan.

Animismo Digital Vol. 1

Curada por Patricia Domínguez

16 de Septiembre 2015 – 20:00 hrs .

Salón Azul – I. Municipalidad de Puerto Varas, San Francisco # 413, Puerto Varas

30 de Septiembre 2015 – 19:30 hrs.

Centro Cultural España – Providencia 927, Santiago, Chile

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[1] “Exchanging perspectives, The Transformation of Objects into Subjects in Amerindian Ontologies”, Eduardo Viveiros de Castro, 2004, Duke University Press.

[2] Ensayo “Una lección de cómo ver y reir: El Increíble video Yanomami de Juan Downey: the Laughing Alligator”, de Michael Taussig incluído en el libro “Juan Downey: The Invisible Architect”, MIT List Visual Art Center, Bronx Museum of the Arts e impreso en Alemania, 2011.