Algunos deseos persisten a lo largo de la historia de la humanidad: el deseo de volar y el anhelo por el oro. Sabemos de la codicia por el oro desde la antigüedad. La palabra latina para oro (aurum) tiene su origen en la raíz indoeuropea aus que significa brillo del sol naciente. Quizá fue Ícaro el primero en volar, pero tras conseguir el vuelo desafió órdenes divinas al acercarse demasiado al sol y acarreó el desenlace fatal.

El aprecio por el oro viene de tiempos remotos por la belleza que se le atribuye a su resplandor, pero también por ser incorruptible: no se oxida ni corroe, sólo reacciona con el agua regia. Es el más dúctil y maleable de los metales, y por su relativa rareza comenzó a usarse como moneda de cambio. El oro es más antiguo que el sol: son pequeños fragmentos de estrellas de neutrones que se fusionaron en nuestra galaxia mucho antes de que naciera el astro. Este oro procedente del espacio se volvió parte de la formación de la tierra, del resto del sistema solar y del mismo sol.

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Vista de la exposición Unfolded, de Gonzalo Lebrija, en el Museo de Arte de Zapopan, México, 2015. Foto: Maj Lindström

Unfolded, la actual muestra de Gonzalo Lebrija en el Museo de Arte de Zapopan, se compone de seis aviones desdoblados, cada uno fijo en un soporte cuadrado de madera de arce de gran formato, recubiertos en hoja de oro. Cada pieza se descompone en varios paneles individuales que están ensamblados entre sí, uniendo la superficie creada por los pliegues en tres dimensiones. Junto con la extensión y los ocho metros de altura de la sala que los contiene, los dorados evocan los espacios para la contemplación, para la comunicación con lo sacro. El guiño a artistas como Mark Rothko está presente en particular al pensar en la Rothko Chapel. Unfolded hace una clara referencia a Yves Klein no sólo por sus monocromos dorados sino también por obras como Saut dans le vide, 1960 (Salto al vacío), y en específico a los Mensajes de Mathias Goeritz a los que él mismo se refería como “oraciones plásticas” y quien veía en el oro un material espiritual.

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Vista de la exposición Unfolded, de Gonzalo Lebrija, en el Museo de Arte de Zapopan, México, 2015. Foto: Maj Lindström

Unfolded es quizá la última obra en la que Gonzalo Lebrija utiliza el avión como tema en su trabajo. En el video Éxodo (2001) por primera vez aparece un avión de papel que vuela desde el último piso del que fuera el edificio más alto de Guadalajara, seguido por varios más que planean hasta quedar inertes en la banqueta. Lebrija organizó un concurso entre los burócratas de aquel edificio para que ganara el avioncito que mejor planeara hasta la superficie.

Condominio Guadalajara (2001) es una pieza formada por fotocopias tomadas de las fotografías de cada uno de los avioncitos protagonistas de Éxodo. En 2005 el artista inmoviliza el avión en acero inoxidable y crea la escultura Concorde en gran formato. De ese mismo año es Playing High, una serie cronológica de cinco fotografías que refieren a la pintura Regentes del Hospital de Santa Isabel en Haarlem (1641), de Frans Hals. En estas imágenes encontramos el avioncito en manos de personajes encorbatados que extrañamente terminan por distraer su atención de los libros y puros para fijarla con interés en el juguete.

Hay un paso más que precede a Unfolded: una hoja de papel en la que podemos ver claramente los dobleces abiertos, trazos de lo que fue un avión ahora plano e imposibilitado para el vuelo en Unfolded Paper Plane, 2012 (Avión de papel desdoblado).

Ahora los desdoblamientos luminosos que propone el artista funcionan como símbolos religiosos y poéticos. Como la luz que se refracta a través de los vitrales de un templo, los cuadros dorados reverberan por el espacio y recuerdan los juegos formales con la luz que Luis Barragán exploró.

El término “unfold” contiene entre sus significados el de secuencia, revelación y desenvolvimiento, por ejemplo de un relato. En Unfolded Gonzalo Lebrija reúne dos de los afanes más antiguos que tiene el hombre –el vuelo y el oro- y al hacerlo propone una comunión en el espacio entre el relato de nuestra historia, la urgencia de lo imposible y el origen de la vida.

Viviana Kuri

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Unfolded, de Gonzalo Lebrija, vista de la muestra en el Museo de Arte de Zapopan, México, 2015. Foto: Maj Lindström

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Unfolded, de Gonzalo Lebrija, vista de la muestra en el Museo de Arte de Zapopan, México, 2015. Foto: Maj Lindström

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Unfolded, de Gonzalo Lebrija, vista de la muestra en el Museo de Arte de Zapopan, México, 2015. Foto: Maj Lindström

Gonzalo Lebrija: Unfolded

Museo de Arte de Zapopan, México

Del 5 de junio al 6 de septiembre de 2015