El artista como activista, la celebridad como activismo social, la política como celebridad. Un terreno empantanado, de relaciones difusas, de intereses creados y conflictos de interés. Aquí, y en su convergencia con el arte, se sitúan las cinco exposiciones que el curador Paco Barragán ha agrupado en el proyecto Política y Celebridad, que inaugura este 24 de julio en los espacios de Matucana 100. Las muestras, que reúnen a artistas tanto chilenos como extranjeros, reflexionan en sentido lato acerca de la política y la celebridad como paradigma de la sociedad en el siglo XXI.

En este proyecto multi-expositivo, en el que colaboran diversas galerías, coleccionistas privados e instituciones como el MUSAC de León y la Agencia de Noticias española EFE, destacan la proyección de un video de 1999 de Christian Jankowski sobre la utopía que supone para el artista autorealizarse en el complejo y competitivo mundo del arte; el estreno de un nuevo trabajo en video de Cecilia Vicuña relacionado con la historia de Matucana 100; la presentación por primera vez en Chile de la obra de Alfredo Jaar 1 de mayo de 2011, instalada en la recién creada Sala Cubo de la Galería Principal de M100; y Dalí político: comunismo, falangismo y franquismo en la vida de Salvador Dalí, un relato -a través de documentos y archivos- de la evolución política del pintor surrealista que, según Barragán, permite establecer conexiones fructíferas con las ideas y estilos artísticos de su progreso creativo.

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Prem Sarjo, S/T (De la serie «Hommo Corruptus Estudio para Uroboros»), 2008, 24 cm de diámetro y 11cm de profundidad, óleo sobre fierro enlozado. Colección Sauma Carvajal. Cortesía del artista

Intimos extraños: la política como celebridad, la celebridad como política

Esta exposición colectiva reúne a una cuarentena de artistas chilenos e internacionales cuyas obras reflexionan y cuestionan la delgada línea entre la política y la celebridad. O, en palabras de su curador, «de cómo los políticos se convierten en celebridades y cómo las celebridades ‘juegan a la política, cómo la política se ha convertido en un sistema que responde a las leyes y dinámicas de la celebridad y cómo, a su vez, las celebridades se relacionan con la política y persiguen objetivos políticos a fin de transformar la sociedad».

El incómodo cross-over entre la política y la celebridad no es un fenómeno nuevo, mas el creciente culto a la celebridad y sus mecanismos afecta y difumina las fronteras inestables entre la alta y la baja cultura al tiempo que las supera adentrándose en los terrenos de la política.

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Josie McCoy, Brad Pitt, 2013, 40 x 40 cm, óleo sobre tela. Cortesía de la artista

«El neoliberalismo del siglo XXI nos ha deparado una mezcla fascinante de política, celebridad y espectáculo. El ‘serio’ mundo de la política se ha ido desplazando paulatinamente hacia el ‘ligero’ mundo de la celebridad, y, a su vez, tanto actores como estrellas del pop se erigen en fervientes activistas colapsando la distancia entre ambas esferas. Bill Clinton, Sarkozy, Berlusconi, Barack Obama, Ronald Reagan, Arnold Schwarzenegger, Clint Eastwood, Madonna, George Clooney, Brad Pitt, Bono, Angelina Jolie… Una lista interminable que habla tanto del ‘político metido a celebridad’ como también de la ‘celebridad metida a político’. Medios sociales como Facebook, Twitter y YouTube han favorecido una ‘sobre-espectacularización’ de la política al tiempo que han democratizado el acceso al político. Por otra parte, nunca como ahora ha habido tantas celebridades ni tantas causas a defender: ecología, niños-soldado, deuda del Tercer Mundo, hambre, sida… El así denominado transnational celebrity activism (Tsaliki y Huliaras) vive su momento más álgido. El político recurre a los medios, ‘sensacionaliza’ y simplifica el mensaje político en telediarios y programas de variedades —la presidenta Bachelet en el programa de Don Francisco es cuando menos paradigmático— y no pierde oportunidad de ‘salir en la foto’. Por otro lado, los nuevos dioses del Olimpo, conscientes de su reputación y credibilidad, se convierten en ‘embajadores de buena voluntad’ para recabar fondos y remover conciencias hacia causas desconocidas o menos aireadas en los medios», señala Barragán en el texto que acompaña a la muestra.

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Kepa Garraza, Barack Obama, 2015, 70 x 70 cm, carbón sobre papel. Cortesía del artista

Artistas: Ai Weiwei, Shepard Fairey, Mariana Najmanovich, Judas Arrieta, Andy Warhol, Kepa Garraza, Marina Abramovic, Ismael Frigerio, Arturo Duclos, Federico Solmi, Prem Sarjo, Susan Silton, Santiago Sierra /Jorge Galindo, Muñoz de Marco, Jim Fitzpatrick, Enrique Marty, Marc Bijl, Ronald Ophuis, Antonio Cortés Rolón, Flavia Contreras, Miguel Aguirre, Sami Lukkarinen, Germán Tagle Domínguez, Marta Minujín, Alexis Esquivel, Walter Bortolossi, José Angel Toirac, Eugenio Merino, Patricio Rueda, Martín Sastre, Josie McCoy, Alfonso Fernández, Noah Becker, Melvin Martínez, Nicola Verlato, Ramón Tormes, Carlos T-Mori, Cristián Zabalaga

Galería Principal, M100, Santiago de Chile

Del 24 de julio al 29 de septiembre de 2015

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Antonio Cortés Rolón, Arnold, 2004, 71 x 55 cm, acrílico sobre tela. Cortesía del artista

Antonio Cortés Rolón: un actor en la Casa Blanca

Esta individual del pintor puertorriqueño Antonio Cortés Rolón relata las fructíferas relaciones entre la Casa Blanca y las estrellas de Hollywood a través de personajes como Ronald Reagan, Arnold Schwarzenegger, Clint Eastwood, Elvis o Jennifer López.

La política —en particular en Estados Unidos— se ha convertido en un complejo, controvertido y contradictorio acto de representación. Actores metidos a políticos como Reagan, Arnold Schwarzenegger o Clint Eastwood; políticos como Putin a quienes les gusta representar el papel de tipo duro; y el votante que vota al actor con el que más se identifica independientemente de su mensaje político. Al final, es inevitable que las estrellas del celuloide acaben mezclándose con las estrellas de la política.

«Cuando un actor erra, sufre su ego, cuando un presidente se equivoca sufre el país o, incluso, el mundo entero. Ambos han de desempeñar el guión lo mejor que saben, conscientes de que el espectador-ciudadano tiene siempre la última palabra», dice Barragán.

Galería Principal, M100, Santiago de Chile

Del 24 de julio al 29 de septiembre de 2015

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Christian Jankowski, Rosa, 1999, video, 18’54». Cortesía: MUSAC León

Wir sind Utopia: el artista como activista

Si las anteriores exposiciones tratan de la política y la celebridad como activismo social, la colectiva Wir sind Utopia: el artista como activista se adentra en el arte como activismo social al hilo de las obras de video de Christian Jankowski y Cristina Lucas —pertenecientes a la colección del MUSAC de León— y de los chilenos Cecilia Vicuña y Gianfranco Foschino.

Tomado de la novela homónima Wir sind Utopia (Nosotros somos la utopía) del malogrado activista y escritor austríaco Stefan Zweig (1881-1942), esta muestra «plantea la capacidad del arte de romper barreras e imaginar mundos nuevos en condiciones diferentes y, acaso, más human(itari)as. Al fin y al cabo, el artista goza de la libertad para repensar de manera crítica las condiciones sociales de producción de la sociedad que le ha tocado vivir», según el curador.

Destacan en esta exposición el video Rosa, de Christian Jankowski, un relato antilineal sobre la propia utopía que supone para el artista autorealizarse en el complejo y competitivo mundo del arte, y el estreno de la obra de Cecilia Vicuña titulada Casa del Nos, relacionada con la historia de Matucana 100, en particular, la movilización de artistas y voluntarios que distribuyeron alimentos desde esta institución durante la huelga de camioneros que intentó paralizar Chile con la finalidad de derrocar al gobierno de Allende en octubre de 1972.

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Cecilia Vicuña, Casa de Nos, 2015, vIdeo, 11’04». Cortesía de la artista

Christian Jankowski, Cristina Lucas (Fondos Colección MUSAC), Cecilia Vicuña, Gianfranco Foschino

Curador: Paco Barragán

Galería VideoConcreta, M100, Santiago de Chile

Del 24 de julio al 23 de agosto de 2015

SCAD Museum of Art.  Alfredo Jaar exhibit. photo by John McKinnon. On display for the first time in the U.S., Alfredo Jaar’s "May 1, 2011" installation presents a poetic, conceptual and socio-politically meditation on the power, and absence, of images.

Alfredo Jaar, 1 de mayo de 2011, 2011, instalación, 2 monitores LCD, 2 serigrafías enmarcadas. Colección privada. Cortesía del artista. Foto: John McKinnon.

1 de mayo de 2011

Por primera vez en Chile se estará mostrando esta obra de Alfredo Jaar, que referencia la imagen icónica del famoso «Situation Room» de la Casa Blanca, donde -entre otros- el presidente Barack Obama, la Secretaria de Estado Hillary Clinton y el vice-presidente Joe Biden miran al fuera de cámara en el momento en que se está ejecutando el asesinato de Osama bin Laden por parte de los Navy Seals.

Si la modernidad certificaba la veracidad de los acontecimientos históricos mediante una imagen fija o en movimiento, la contemporaneidad se limita, si tomamos la eliminación de Osama Bin Laden como evento histórico, a un mero acto de creer. Obama nos pide que creamos, y que creamos que ha ocurrido de esa manera.

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Alfredo Jaar, 1 de mayo de 2011, 2011, instalación, 2 monitores LCD, 2 serigrafías enmarcadas. Colección privada. Cortesía del artista. Foto: John McKinnon.

La instalación 1 de mayo de 2011 consta de dos pantallas de video de 58 pulgadas contrapuestas con una inclinación de 10 grados y dos serigrafías. En una pantalla vemos una imagen videográfica de la fotografía cuya duración es de 4 segundos. La otra pantalla está vacía, esto es, corre un video que muestra el grado cero de la imagen: la no imagen. A ambos lados de las pantallas hay dos serigrafías: la de la derecha reproduce la silueta de las personas presentes en el Situation Room indicando debajo sus respectivos nombres; la de la izquierda está vacía. El presidente y los miembros de su equipo miran atentos hacia la otra pantalla, mas aquí al igual que en la versión ofrecida por la Casa Blanca, el espectador se queda literalmente en blanco.

A través de las imágenes-espejo vacías de esta instalación, Jaar cuestiona de manera sutil no sólo la representación de la imagen, sino también la política convertida en un reality show: el asesinato televisado en directo.

Galería Principal (Sala Cubo), M100, Santiago de Chile

Del 24 de julio al 29 de septiembre de 2015

AUDIENCIAS CIVILES El Pardo (Madrid) 06/06/56.- El jefe del Estado, Francisco Franco, recibe en audiencia al pintor Salvador Dalí en audiencia en el Palacio de El Pardo. EFE/Miguel Contreras/yv

Salvador Dalí en audiencia con el General Franco en el Palacio El Pardo, 6 de junio de 1956. Cortesía EFE/Miguel Cortés

Dalí político: comunismo, falangismo y franquismo en la vida de Salvador Dalí

Finalmente, el ciclo de exposiciones cierra con la exposición Dalí político: comunismo, falangismo y franquismo en la vida de Salvador Dalí, una exposición de documentos y archivos -fotografías, artículos, entrevistas y varios libros- que analiza la menos conocida faceta política del pintor surrealista Salvador Dalí, uno de los artistas precursores en el manejo de los medios de masas.

En sus inicios de juventud —que Barragán ha definido bajo el denominador común de «comunismo»—, Dalí muestra no sólo ferviente admiración por los soviets, sino también por el anarquismo y el independentismo, lo que en su pintura se caracteriza por un ir y venir entre el realismo y el cubismo —es la época del Manifiesto amarillo—, que acaba desembocando en las primeras pinturas surrealistas de finales de los años 20.

Después, sigue la fase de consagración a mediados de los años 30 en la que Dalí empieza a sentir atracción por el «falangismo» y los diversos fascismos y personajes como Hitler, Mussolini y José Antonio Primo de Rivera —es la época de la madurez surrealista del genio y del Método paranoico-crítico—.

Finalmente, se certifica la época de su retorno a España en el año 1948, su adhesión al franquismo y estrecha amistad con el dictador General Franco, al tiempo que asistimos a un retorno hacia un realismo de corte clasicista que coincide con su Manifiesto Místico.

ESPAÑA CONFERENCIA DALÍ: Madrid, 11-11-1951.- Salvador Dalí en un momento de su anunciada conferencia, que bajo el título "Picasso y yo" reunió a los medios de comunicacion en el Teatro María Guerrero. Al acto asiste Manuel Fraga Iribarne, secretario general del Instituto de Cultura Hispánica, organismo que organiza el acto. EFE/Hermes Pato/yv SPAIN CONFERENCE DALI: MADRID, 11/11/1951.- Spanish artist Salvador Dali is pictured during his conference on 'Picasso and me', held at the 'Maria Guerrero' Theater in Madrid. Manuel Fraga Iribarne (C-L) , as general secretary of the Hispanic Culture Institute, attended the event. EFE/Hermes Pato/fs

Conferencia Salvador Dalí Picasso i yo en el Teatro María Guerrero, Madrid, el 11 de noviembre de 1951 Cortesía EFE/Hermés PatoSPAIN CONFERENCE DALI: MADRID, 11/11/1951.- Spanish artist Salvador Dali is pictured during his conference on ‘Picasso and me’, held at the ‘Maria Guerrero’ Theater in Madrid. Manuel Fraga Iribarne (C-L) , as general secretary of the Hispanic Culture Institute, attended the event. EFE/Hermes Pato/fs

«Nuestra premisa es entonces que la evolución política de Dalí permite incluso establecer conexiones fructíferas con las ideas y estilos artísticos de su progreso creativo. Tal vez Dalí no se sintiera político, pero el hecho es que la política perseguía a Dalí. Y por ello no está demás concluir también que tal vez Dalí era meta-político: se situaba más allá de la política. En el fondo la política no era más que un instrumento en sus manos para alcanzar la tan deseada gloria personal y artística», dice Barragán.

«Tradicionalmente —pero también recientes exposiciones dedicadas a Salvador Dalí en el Centre Pompidou, el Museo Reina Sofía (MNCARS) o el pabellón español en la Bienal de Venecia— se pasa esta polémica faceta del genial artista por alto. Pensamos que esta sempiterna actitud paternalista impide apreciar no solo la persona, sino también la obra de Salvador Dalí con la profundidad y amplitud necesarias», agrega.

Galería Principal, M100, Santiago de Chile

Del 24 de julio al 29 de septiembre de 2015

En colaboración con la Agencia EFE