Acodado en la mesa, sostiene su mirada perdida como si buscara encontrar en algún sitio el horizonte abandonado. Melancólico y solitario, aparece sentado delante de la foto-mural de archivo en la que, por contrastes de luz, se describe una sala poblada por mesas vacías que se leen como potentes líneas transversales que ritman el espacio a la vez que lo construyen. La silueta solitaria de un hombre irrumpe allí con su inquietante presencia. La foto, en un juego de semejanzas, reúne dos momentos: el del tiempo histórico que ancla el edificio del Hotel de Inmigrantes en sus funciones de origen, y el del presente, ligado a la promoción del arte y la cultura. Vik Muniz se sienta en la recepción del MUNTREF (Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero), se pone en la piel del inmigrante de principios del siglo XX, actúa, recrea y se produce esta imagen.

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Vik Muniz en el Museo de la Inmigración. Noviembre, 2014. Cortesía: MUNTREF

Habíamos conversado acerca de las singularidades de este espacio; sin embargo, el acceso lo desconcierta un poco. Vik acababa de aterrizar pocas horas antes de un largo vuelo, quizás fuera por eso o tal vez por el emplazamiento de MUNTREF – Centro de Arte Contemporáneo para acceder al cual hay que atravesar, como en los aeropuertos, varias fronteras: la avenida que conecta con el resto de la ciudad, el portal del Apostadero Naval, la calle del inmigrante, el portón de hierro que representaba, en tiempos de la inmigración masiva, la puerta de ingreso a la Argentina. Allí, como si se llegara a una pequeña ciudad, un parque atravesado por dos calles principales en cruz está rodeado de varios edificios de mediano tamaño que describen un perímetro que recorta el predio de la Dirección de Migraciones del resto de la trama urbana y ordena la propia. Del otro lado del parque: el gran pabellón de 90 metros de largo y 30 de ancho que hace frente al Río de la Plata con una de sus caras y a la ciudad, con la otra.

Espacio bisagra, hoy como ayer, el Hotel de Inmigrantes alberga aún, en una parte de la planta baja, oficinas de atención a los migrantes; en las dos siguientes, archivos y en la tercera, el Museo de la Inmigración y el Centro de Arte Contemporáneo.

Como cuando se llega a un nuevo destino, el espacio del Centro de Arte se va revelando paso a paso y, a la vez, se va connotando con ese tránsito. Esta peculiar convivencia entre funciones administrativas, que regulan los movimientos de las personas entre territorios, y funciones culturales, que invitan a transitar el mundo a través de lo simbólico, hace que para un artista como Vik, migrante continuo tanto en sus itinerancias tras exposiciones y workshops como en sus exploraciones artísticas, este espacio de exhibición resulte especialmente estimulante.

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Vik Muniz, Buenos Aires, de la serie Postales de ningún lugar, 2015, C-Print digital, 180,3 x 279,4 cm. Cortesía: MUNTREF

Para esta exposición, Vik preparó Buenos Aires, que se integra a la serie Postales de ningún lugar, de la que participan también Río de Janeiro, París y Roma. Innumerable cantidad de fragmentos de fotos y postales, que en origen retratan otros sitios, construyen una de las imágenes típicas de Buenos Aires: la perspectiva de la Avenida 9 de Julio con el Obelisco. La tarjeta característica de nuestra ciudad se identifica rápidamente en el primer golpe de vista y se des-identifica con igual velocidad en el momento en el que vemos en detalle. Por ejemplo, la variedad de celestes del cielo está atravesada por palabras como “carte”, “card”, “address only”, “greettings”, “vista panorámica”, “the world”, “calle San…” en diversos tamaños y tipografías. Los bloques de edificios integrados por fachadas que rematan en cúpulas, agujas o terrazas que flanquean la avenida son en verdad citas en imágenes de otras ciudades que juegan, en la superficie vibrante de recortes, una tensión irresoluble entre localización y deslocalización al hacer de esta ciudad muchas otras.

Vik es un fotógrafo que se pregunta por la fotografía, sus condiciones de producción y de lectura. Su propuesta estética trabaja en la tensión entre proceso y obra. Expone ante el espectador fotografías que sean el punto de partida de una narrativa que le permita recuperar diferentes dimensiones presentes en esa imagen. En este sentido, la imagen de Buenos Aires en la que condensa tantas experiencias de lectura como el observador sea capaz de desarrollar según su capital cultural, o el juego espontáneo que planteó al actuar y posar como inmigrante ante la foto documental del comedor, se ofrece como un indicio más para entrar en su modo de trabajo en el que se define, pensando en términos de cultura visual, como intermediario.

Diana B. Wechsler

Curadora

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Vik Muniz, WWW (Mapamundi), de la serie Imágenes de Chatarra, 2008, C-Print digital, 150 x 303 cm. Cortesía: MUNTREF

Sobre la muestra

Vik Muniz. Buenos Aires, la primera retrospectiva del artista brasileño en Argentina, reúne 95 obras que recorren 20 años de su producción, incluidas sus series más representativas, como The best of life, Imágenes de Basura, Después de Warhol y Equivalentes, entre otras. La muestra también presenta el registro en video de Lampedusa, la instalación flotante que preparó para la Bienal de Venecia 2015, y el film Wasteland, que recibió una nominación para el Oscar en 2010 y el Premio del Público al Mejor Documental en el Festival de Sundance.

“Buenos Aires siempre fue para mí una ciudad imaginaria, hecha de referencias literarias, de mis autores predilectos como Borges y Cortázar. Y estar aquí en el museo tiene mucho que ver conmigo; yo fui inmigrante en Estados Unidos y siempre me fascinaron los movimientos humanos. La exposición es bastante cronológica y refleja una investigación visual que lleva 25 años. Es una colección de ambigüedades visuales, que busca inspirar en el espectador una especie de discusión sobre qué es la imagen”, dice el artista.

Nacido en 1961 en São Paulo, en el seno de una familia de clase trabajadora, Muniz estuvo desde chico en contacto con las necesidades de los sectores más vulnerables, algo que se refleja en su obra. Con materiales poco convencionales y perecederos –el chocolate, la mantequilla de maní, el polvo, la sal, el azúcar, así como las “sobras” de algunos alimentos o los desechos electrónicas e industriales-, Vik Muniz invita a una experiencia visual y cognitiva al reproducir imágenes conocidas a partir de las huellas que éstas han dejado en la memoria.

En la retrospectiva que presenta el MUNTREF podrá verse Imágenes de la Basura (2008), una serie en la que retrató a los recicladores de uno de los basureros más grandes del mundo, ubicado en Río de Janeiro. Conmovido frente a la difícil realidad de esa gente, que sobrevivía con la recolección de latas, neumáticos o botellas, Muniz decidió crear una serie de retratos hechos con los mismos materiales que recogían, haciéndolos participes del proceso. Luego los fotografió, los puso a la venta y lo recaudado fue destinado a esas familias.

En una serie anterior, Niños de Azúcar (1996), denuncia el trabajo infantil en las plantaciones de azúcar de la isla St. Kitts, en el Caribe. Cuando Muniz fue a visitar el lugar, se encontró con que los niños vivían alegremente en contraste con los adultos, cuya existencia había sido apagada por tantos años de trabajo devastador. Para capturar ese momento de felicidad, creó sus retratos sonrientes con granos de azúcar blanca sobre papel negro, a los que luego de fotografiar, desintegró.

Gracias a su compromiso social, la Unesco lo designó en 2011 Embajador de Buena Voluntad. En 2013 le dieron el Premio Cristal que el Foro Económico Mundial otorga a los artistas destacados que usan su trabajo para mejorar la calidad del mundo. Además de sus actividades artísticas, Muniz participa de diversos proyectos educativos y sociales en Brasil y Estados Unidos. Uno de ellos es EscolaVidigal, una escuela de arte y tecnología para niños de bajos recursos de la comunidad de Vidigal, en Río de Janeiro, que abrirá sus puertas en los próximos meses.

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Vik Muniz, Lampedusa, instalación flotante presentada en la 56va Bienal de Venecia, 2015. © 2015. Vik Muniz

Vik Muniz. Buenos Aires

MUNTREF – Centro de Arte Contemporáneo, Sede Hotel de Inmigrantes, Buenos Aires

Hasta el 14 de septiembre de 2015

Proyección del Documental Wasteland Sábados, 15:00 horas.

UA-20141746-1 Cartelera