Desde hace 43 años, el IILA-Instituto Italo-Latino Americano participa en la Bienal de Venecia con un Pabellón propio dedicado a América Latina, realizado en colaboración con las Embajadas de los países latinoamericanos miembros y, desde 2011, con el Goethe Institut como partner institucional. Para la edición 2015 del Pabellón, que se inaugura el viernes 8 de mayo en el Isolotto dell’Arsenale, el IILA presenta una instalación sonora gigante en la que se funden las lenguas antiguas de América Latina.

Bajo la dirección artística del curador Alfons Hug y del co-curador Alberto Saraiva, y la organización general de la comisaria Sylvia Irrazábal, Secretaria Cultural del IILA, la muestra del Pabellón Latinoamericano, que lleva por título Voces indígenas, consiste en una instalación sonora que celebra la pluralidad de lenguajes de comunidades locales y grupos étnicos autóctonos de la región, para dar testimonio de la pervivencia de usos, tradiciones, leyendas, magias y valores que han nacido de su tierra.

“El Pabellón América Latina-IILA es un lugar de audición de estas voces, una caja de resonancia que nos habla de los derechos de la naturaleza, de los lazos que nos unen a la tierra madre, de la armonía entre los pueblos, de una suerte de antigua inocencia que nunca se ha perdido. Estos temas fueron de mucho interés para Alexander von Humboldt, el gran explorador y naturalista alemán que nos habló de ese famoso papagayo que tenía y que emitía sonidos y articulaciones fonéticas de grupos étnicos que se habían extinguido o se encontraban en vías de extinción y que pertenecen al tesoro lingüístico originario latinoamericano”, señala un comunicado de prensa del IILA.

Hoy, Alfons Hug advierte que las voces amerindias no son lenguas muertas, sino todo lo contrario: son un tesoro genético-cultural vivo que hay que redescubrir.

En el Pabellón América Latina-IILA expondrán Sofia Medici y Laura Kalauz (Argentina), Sonia Falcone y José Laura Yapita (Estado Plurinacional de Bolivia), Adriana Barreto (Brasil), Paulo Nazareth (Brasil), Rainer Krause (Chile), León David Cobo, María Cristina Rincón y Claudia Rodríguez (Colombia), Priscilla Monge (Costa Rica), Fabiano Kueva (Ecuador), Mauricio Kabistan (El Salvador), Sandra Monterroso (Guatemala), Barbara Prézeau Stephenson (Haití), Leonardo González (Honduras), Humberto Vélez (Panamá), Raúl Quintanilla (Nicaragua), Erika Meza y Javier López (Paraguay), José Huamán Turpo (Perú), Gustavo Tabares (Uruguay), y la invitada especial Ellen Slegers (artista alemana con una fuerte relación con América Latina).

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Cristina Calderón (85 años) es la última mujer de origen Yagán que habla su lengua nativa: el Yagán o Yámana, considerada una lengua aislada cercana a la extinción. Su voz constituye la obra de Krause. Cortesía: Departamento de Arte, U. de Chile

Sobre la obra de Rainer Krause

“Invitamos a Rainer Krause por ser conocido como un artista que trabaja con instalaciones sonoras y por su interés en las culturas indígenas de Chile”, dijo el curador Alfons Hug en una entrevista con Igora Martínez, periodista del Departamento de Artes Visuales de la Universidad de Chile, donde Krause es actualmente profesor.

La trayectoria de Krause está marcada por la puesta en obra de las grabaciones de voces en diversos contextos, como lo es un trabajo realizado en Barcelona durante el 2003, en el que registró las voces de los diferentes habitantes de esa ciudad -gran parte de ellos inmigrantes de otros países con otras lenguas-, lo que decantó en el trabajo instalativo <365> en dos versiones, expuestas en Chile en el Museo Nacional de Bellas Artes y en el Museo de Arte Contemporáneo.

Krause trabaja actualmente en Cambiar la pronunciación del propio nombre, obra sonora no finalizada en la que instala un par de parlantes, adosados a una pared, desde donde se escucha repetidamente el nombre Rainer Krause, y que tiene como fin dar a conocer las diferentes formas de pronunciación que la gente da al nombre del artista. “Esta pieza tematiza la capacidad de la voz de transportar informaciones sobre el individuo singular, como la edad, el sexo, la lengua materna y el grupo social. Estas informaciones extra y paralingüísticas se superponen a la pronunciación de mi nombre y transforman estas dos palabras en una gran variedad sonora”, explica el artista.

<365> y Cambiar la pronunciación del propio nombre reúnen aspectos como el sonido de la lengua extranjera -que no se entiende y que se transforma en percepción musical-, y las cualidades vocales singulares que indican el estado de una persona. Estas características se unen en el trabajo que presenta Krause en Venecia, titulado Lengua local 2: la entrevista. Aquí se escuchan un cuento y una fábula relatados en Yámana por una mujer Yagán, Cristina Calderón. “Aquí la voz lenta, pausada, incluso cansada, de una mujer de 85 años en una lengua que solamente ella entiende y habla, es la sinécdoque de una cultura reprimida y -en pocos años más- desaparecida”, explica el artista.

El cuento y la fábula van acompañados de su traducción al español realizada por la misma Calderón y transcrita por el artista. Además, se muestra el retrato fotográfico que Krause obtuvo de la mujer Yagán luego de la entrevista que le realizara en Puerto Williams.

Mientras en 1850 la población de yaganes alcanzaba a unos 3.000, al principio del siglo XX se redujo a apenas a doscientos. Hoy, según datos del 2011, solamente existen ocho yaganes de raza pura. “Hay que tomar en cuenta que si solamente existe una persona que habla un idioma, no tiene a nadie con quién hablar, y es por eso que habitualmente se comunica en español y de allí la importancia de este registro”, dice el artista. “Sin duda, en este contexto es muy importante tomar en cuenta la situación de los pueblos indígenas y su relación con el mundo, que es diferente a la nuestra. Por eso, en Voces Indígenas se escuchan las voces de culturas en peligro de extinción, donde mi trabajo con la voz de Cristina Calderón presenta un extremo, ya que no solamente representa el pueblo más austral del mundo, sino también el extremo de que queda una sola persona hablante”, puntualiza Krause.

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José Huamán Turpo (Perú), El Paucar y la lombriz, 2014, instalación de sonido, 2:45 min. Cortesía: IILA

Voces indígenas

Por Alfons Hug

Actualmente, la población indígena de América Latina asciende a unos veintiocho millones de personas, equivalente al seis por ciento de la población total. Las lenguas amerindias –en total cerca de seiscientas– se encuentran dispersas en los veinte Estados latinoamericanos, con excepción de Cuba, Haití y República Dominicana, y representan el diez por ciento de las lenguas conocidas en el mundo. Cerca de un tercio de ellas están amenazadas de extinción, otro tanto se encuentra en una situación crítica. Mientras que las lenguas quechua (Perú, Ecuador, Bolivia), guaraní (Paraguay), aimara (Bolivia, Chile, Perú) y nahuatl (México) son habladas por varios millones de personas, en el caso del arara (Brasil), bribri (Costa Rica), pipil (Honduras) y chorote (Argentina) sus actuales hablantes son menos de mil.

En Brasil se hablan más de 150 lenguas de pueblos originarios, en tanto que en algunos Estados de América Central sobrevive apenas un puñado. El 85% de las lenguas originalmente existentes hacia el año 1500 ha desaparecido. El Yamana en Tierra del Fuego, apenas puede ser hablado por una sola persona: Cristina Calderón, nacida en 1938 en Puerto Williams (Chile). Con la extinción de cada lengua desaparece no sólo un valioso patrimonio lingüístico, sino también una auténtica y única perspectiva del mundo y del medio ambiente. Un dato alentador en medio de esta realidad dramática es que en la mayoría de los países del continente se observa un nuevo indigenismo y se debaten seriamente diferentes formas de vida tradicionales. Esto ocurre no sólo en países como Bolivia, Ecuador y Venezuela, sino también en Brasil e incluso en Argentina.

Brasil creó centenares de reservas o “Tierras Indígenas” nuevas. En Bolivia, la Constitución promueve los “derechos de la naturaleza” como expresión del “sumak kawsay”, que en lengua quechua significa “buen vivir” o “vida pura y armónica”. El concepto del “buen vivir” plantea una convivencia armónica entre las personas, así como entre el ser humano y la naturaleza. En los últimos años tuvo lugar una reorientación del arte contemporáneo hacia la herencia histórica. Los artistas ya no confían sólo en sí mismos para buscar soluciones a los acuciantes problemas del presente. Parecerían haber firmado una suerte de pacto secreto con los viejos maestros, cuyo eco trasciende con fuerza los siglos. Habríamos ganado así un nuevo y fiel compañero de ruta, y no dependeríamos ya únicamente de nuestro propio pensamiento.

Por otro lado, el arte contemporáneo incorpora un número creciente de procedimientos originarios de las ciencias naturales en cuanto a recolectar, archivar y clasificar material. Ya Alexander von Humboldt hizo énfasis en la valoración de un “tratamiento estético de objetos histórico-naturales” y de la unidad de artes y ciencias. En repetidas ocasiones utilizó la expresión “Naturgemälde”, con lo que especificó un enfoque iconográfico, al que pueden hacer referencia los artistas en la actualidad.

Para este proyecto han sido seleccionados artistas que tienen una afinidad con el legado lingüístico indígena. En la elección de las 17 lenguas se tomó en cuenta no sólo la relevancia histórica y cultural de la lengua y del grupo étnico, sino también el peligro de extinción al que están expuestas y su atractivo estético. Los artistas de este proyecto determinaron, además, el tema y el tipo de texto (ficción, fábula, oración religiosa, etcétera) a exponer.

El visitante que ingresa al espacio de la exposición, mantenido intencionalmente austero, escuchará primero un murmullo indefinido y polifónico, una suerte de tapiz sonoro que recuerda un espacio sacro; las diversas lenguas se harán más claramente audibles a medida que se acerque a cada uno de los altoparlantes. Textos explicativos proveerán informaciones sobre el contenido y contexto de cada trabajo.

La reducción radical de la instalación al sonido exige del visitante una intensa concentración. Cuanto más esté dispuesto el oyente a sumergirse en este cosmos de idiomas rara vez escuchados, tanto más podrá prescindir de elementos visuales. Cabe destacar que todos los artistas colaboraron en un trabajo colectivo llano, sin hegemonías ni jerarquías.

El proyecto está propuesto además como contribución al debate en relación al Humboldt-Forum, el proyecto cultural más importante de Berlín, previsto a ser inaugurado en 2019. Las obras sonoras serán publicadas en DVD, para formar parte de importantes colecciones públicas de arte en América Latina y Europa. Adicionalmente, la instalación de sonido será presentada por el Instituto Goethe en 12 ciudades de América del Sur en 2015.

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Humberto Vélez (Panamá), Miss Education, 2013-2015, performance delegada e intervención en el concurso Miss Panamá. Cortesía del artista

Voces indígenas

Pabellón América Latina – IILA (Instituto Ítalo-Latino Americano) en la 56ª Exposición Internacional de Arte – la Biennale di Venezia

ARGENTINA
Sofia Medici y Laura Kalauz
ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA
Sonia Falcone y José Laura Yapita
BRASIL
Adriana Barreto y Paulo Nazareth
CHILE
Rainer Krause
COLOMBIA
León David Cobo, María Cristina Rincón y Claudia Rodríguez
COSTA RICA
Priscilla Monge
ECUADOR
Fabiano Kueva
EL SALVADOR
Mauricio Kabistan
GUATEMALA
Sandra Monterroso
HAITI
Barbara Prézeau Stephenson
HONDURAS
Leonardo González
PANAMÁ
Humberto Vélez
NICARAGUA
Raúl Quintanilla
PARAGUAY
Erika Meza y Javier López
PERÚ
José Huamán Turpo
URUGUAY
Gustavo Tabares

INVITADA ESPECIAL

Ellen Slegers

Comisario: Sylvia Irrazábal
Curador: Alfons Hug
Co-curador: Alberto Saraiva
Proyecto del Pabellón: Paola Pisanelli Nero

Isolotto, Arsenale, Venecia

Del 9 de mayo al 22 de noviembre de 2015

Viernes 8 de mayo, 12:00 horas: Inauguración con performance autorizada por Humberto Vélez (Panamá) de Miss Education, 2013-2015.