“Mercadet ya no trabaja con objetos («bienes»), como un propietario a la antigua, sino con relaciones, como el especulador que se anuncia en el firmamento capitalista”

Roland Barthes, Le faiseur (1957). Escritos sobre el teatro.

Copias en el acto, el escenario

Copias en el acto es el título de una pintura realizada para una exposición colectiva en Uruguay en el 2014. Es también el título de un texto escrito en torno a ideas desarrolladas en la exposición Tus zonas erróneas en Galería Die Ecke el mismo año, y ahora el nombre de esta exposición en Tactile Gallery.

Tactile Gallery es una galería de arte emplazada en el segundo piso de una casa de Providencia que lleva por nombre RAT. En esta galería se han exhibido trabajos de jóvenes artistas locales y extranjeros. El primer piso de RAT es una tienda donde se venden vinilos, cassettes, zines, poleras y otros objetos realizados por artistas y diseñadores. Todo dentro de la casa y al mismo tiempo, conviviendo entre conciertos inauguraciones y eventos.

En la casa, Tactile Gallery es también un cuarto, una pieza donde alguna vez vivió alguien. Como muchos espacios independientes, RAT es una casa acondicionada, un espacio doméstico transformado para cumplir y enfrentar nuevas necesidades. Antes de RAT esta casa fue la sede de un comando para una campaña política y antes de ello seguramente fue otra cosa. Pero como cualquier casa, alguna vez fue una vivienda, el espacio cotidiano de alguna familia de Providencia.

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Rodrigo Araya, Copias en el acto, 2014, témpera sobre papel. Cortesía del artista

En nuestro contexto, por falta de espacios especializados y por las limitaciones que estos también imponen en las prácticas artísticas, usualmente espacios domésticos se transforman en galerías, con fines de hacer circular, crear nuevas formas de acceso e incidencia del arte en comunidades, dando cabida a prácticas postergadas por espacios oficiales y permitiendo su acceso público. En algunos de estos casos, estas adaptaciones tienen fines comerciales; barrios que por renovación urbana han dejado de ser habitacionales y amparados en un incipiente flujo y desarrollo económico se han transformado en paseos, donde conviven con tiendas, restaurantes y bares temáticos, configurando los llamados circuitos culturales. En estos últimos el arte cumple una función clara: apoyar y activar instancias de intensidad en la vida, un medio para acceder y completar el escenario del estilo de vida. En estos lugares el arte se experimenta como parte del decorado, activando el tema de sobremesa después de un plato exótico o un café en la cafetería de la esquina, o bien, una experiencia edificante tras un viernes después del trabajo o el paseo del domingo.

Aceptando el contexto del barrio y su modos de ocupación cultural asumí la invitación a realizar una exposición en Tactile Gallery, pensando la instalación enfocado en la idea de escenario, activado en la galería por el constante flujo de actividades y usos dados al lugar. Insistir en la idea de escenario me provee de una plataforma para investigar formas en que opera el arte en su distribución, una suerte de medio auxiliar para activar instancias sociales. La condición de espacio doméstico de la galería, que se distancia del modelo canónico del cubo blanco, abre las lecturas a conexiones con la realidad histórica a partir de la exposición, diálogo que se logra de una manera más explícita que el posible dentro del espacio idealista de una galería tradicional. Tactile Gallery es un espacio doméstico, cotidiano e íntimo que es forzado a actuar como escenario, pero sin borrar los remanentes de narrativas asociadas a la contingencia de la realidad. En este espacio se organiza Copias en el acto, que más que exposición es una obra de teatro de objetos.

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Vista de exposición “Copias en el acto”, de Rodrigo Araya, en Tactile Gallery, Santiago. Cortesía del artista

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Vista de exposición “Copias en el acto”, de Rodrigo Araya, en Tactile Gallery, Santiago. Cortesía del artista

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Vista de exposición “Copias en el acto”, de Rodrigo Araya, en Tactile Gallery, Santiago. Cortesía del artista

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Vista de exposición “Copias en el acto”, de Rodrigo Araya, en Tactile Gallery, Santiago. Cortesía del artista

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Vista de exposición “Copias en el acto”, de Rodrigo Araya, en Tactile Gallery, Santiago. Cortesía del artista

Copias en el acto, la utilería

En Copias en el acto me propuse pensar el arte como utilería.

Utilería es un concepto importado del léxico teatral usado para denominar elementos de la escenografía que constituyen la configuración del ambiente –el decorado– y aparecen como accesorios –objetos– que ayudan a construir los personajes: su psicología, sus relaciones con el mundo y tiempo al que pertenecen. La utilería cataliza la representación y esquematiza modelos de realidad, que por lógicas de sedimentación cultural los espectadores pueden decodificar, comprender y evaluar, en un ejercicio constante de comparación –fidelidad– con el modelo al que adhieren. En Copias en el acto, la utilería es siempre un catálogo de modos, estilos y convenciones; la materialización, producción y reproducción de nuestra propia imagen constituida en conflicto con imágenes sociales. Para Copias en el acto la utilería es como si un objeto asumiera el papel de personaje, actuando de sí mismo como objeto, un mentiroso que se miente a sí mismo.

De esta forma, pienso que las obras que se presentan en esta exposición privilegian la interacción entre ellas y con los espectadores, favoreciendo que los objetos asuman su rol de obras, y como actores movilicen la acción. Deambulando entre objetos prefabricados y construidos artesanalmente, las obras evocan gestos familiares, recuerdos, emociones, costumbres y sensaciones, desenvolviéndose e interpretando papeles, en una performance que involucra tanto a los actores/objetos y a los actores/espectadores como personajes.

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Vista de exposición “Copias en el acto”, de Rodrigo Araya, en Tactile Gallery, Santiago. Cortesía del artista

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Vista de exposición “Copias en el acto”, de Rodrigo Araya, en Tactile Gallery, Santiago. Cortesía del artista

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Vista de exposición “Copias en el acto”, de Rodrigo Araya, en Tactile Gallery, Santiago. Cortesía del artista

En Copias en el acto decidí conectar, fuera de una progresión cronológica, obras realizadas especialmente para el momento con otras anteriores, configurando nuevas relaciones sintácticas y liberándolas de las cadenas significantes que han cumplido anteriormente. En Copias en el acto las obras no se desempeñan como objetos autónomos, sino que despliegan sus cualidades y significados en sus relaciones. Su significado no es inherente, sino narrativo, contextualmente organizado. Permitiendo que al actuar, objetos y espectadores vayan dando forma y dirección a la trama, configurando el guión en el espectáculo de la sociabilización, la exposición.

En Copias en el acto las obras se desempeñan principalmente como sustitutos o auxiliares, un apoyo a los fines de subjetivación del director/autor y del espectador que aguarda deseoso de extraer para sí la retribución esperada, el significado. Con ellas se articulan juegos y ensayos –ficciones– para experimentar el mundo y dar intensidad a la historia. Finalmente, estas representaciones –como modelo fuera del teatro–, operando según su efectividad en la recepción y la fluidez con que son aceptadas en el contrato social, pueden decantar en modos de categorización de la realidad, que acepta sensibilidades anteriormente no reconocidas, reincorporándose a su vez al inventario de utilerías.

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Vista de exposición “Copias en el acto”, de Rodrigo Araya, en Tactile Gallery, Santiago. Cortesía del artista

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Vista de exposición “Copias en el acto”, de Rodrigo Araya, en Tactile Gallery, Santiago. Cortesía del artista

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Vista de exposición “Copias en el acto”, de Rodrigo Araya, en Tactile Gallery, Santiago. Cortesía del artista

En busca de un posible desenlace para esta exposición, surgen preguntas al pensar la relación del arte con la utilería. La utilería cumple siempre un papel de apoyo a otras disciplinas y formas de arte. Las artes visuales constantemente aprovechan otras disciplinas como la ciencia, la literatura, el cine, el diseño y la música, entre otras, para agregar valor y expandir los límites y las nociones de arte. Pero si pensamos esta relación cultural de forma recíproca, ¿cuál sería el estado y la eficacia del arte movilizado en otras direcciones? El arte en las sociedades donde rigen las condiciones modernas de producción usualmente cumple papeles auxiliares, de utilería, ya sea en la configuración de lógicas culturales, de galerías comerciales y el uso de instituciones, como bancos y empresas que construyen su imagen a partir de donaciones y colecciones. Entonces, ¿qué resulta de una exposición que tematiza como problema la función del arte como utilería, cuando el propio desarrollo del arte está determinado por su función y éxito como utilería, y cuando objetos, obras de arte, galerías y museos ya no tienen propiedades sustanciales más allá de su rol en las redes, como máquinas para el ensamblaje de ficciones sociales?

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Vista de exposición “Copias en el acto”, de Rodrigo Araya, en Tactile Gallery, Santiago. Cortesía del artista

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Vista de exposición “Copias en el acto”, de Rodrigo Araya, en Tactile Gallery, Santiago. Cortesía del artista

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Vista de exposición “Copias en el acto”, de Rodrigo Araya, en Tactile Gallery, Santiago. Cortesía del artista

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