«El arte como imagen, como palabra y como ritmo indica la proximidad amenazante de un afuera vago y vacío, existencia neutra, nula, sin límite, sórdida ausencia, asfixiante condensación donde, sin cesar, el ser se perpetúa en forma de nada»

Maurice Blanchot

 

Uno de los asuntos principales del arte contemporáneo es encontrar cuál es el verdadero sentido de su acción en la sociedad. El artista a veces comparece como una suerte de inversor de los valores normales, simbólicos o políticos y el arte viene a corresponder a una realidad crítica. Si bien puede antojarse alejado de las intervenciones del arte, el papel del público ha de compartir una cierta idea de política como comunidad. Nos referimos a este sentido poético y reflexivo de las artes actuales, con relación a la situación crítica del presente, donde las propuestas creativas también puede encontrarse en esos momentos de apuesta y riesgo propios de la busca de espacios compartidos. Este es el objetivo principal de la muestra Poéticas del presente. Actualidad del arte ecuatoriano, que bajo la curaduría de José Luis Corazón Ardura se exhibe en Museo Pumapungo, en Cuenca.

La constitución del arte como herramienta reflexiva propicia que nuestro conocimiento de la actualidad deje de ser una tarea imposible. La misma pasión por el archivo o el documento, la apuesta por dejar una huella, bien en forma de acción o video, la apropiación de aquellos espacios de la política que parecen quedar descuidados, son temas actuales que aparecen de una manera rotunda en la historia reciente del arte ecuatoriano.

Exponer qué es lo moderno significa atender a esta actualidad. No se trata de que lo moderno sea solo una especie de punctum histórico, sino que su presencia significa también hacer del instante un presente activo, donde las artes no solo son testimonio, cuanto una manera de reflexionar acerca de ese presente que pareciera subsistir bajo las artes, en sus múltiples formas de aparecer. Este carácter proteico puede observarse también en las artes ecuatorianas actuales, desde los aparentemente acercamientos más clásicos que aún buscan en los límites de la pintura, la escultura o el video, hasta la presencia de nuevas estrategias comunicativas, vinculadas a acciones artísticas o derivadas de poéticas que tratan de encontrar una identidad propia.

Este carácter metamórfico conduce a que las artes puedan ser valoradas como uno de los ejes principales que van a sostener una reflexión en libertad, esto es, conducir a que la creación artística no sea patrimonio de una minoría, sino que pueda comprenderse el lugar que ocupa dentro del conocimiento, a la hora de mostrarnos cuál ha sido la presencia esquiva que ha tenido en los últimos años dentro de la sociedad ecuatoriana.

 

La_Abundancia-Adrian_Balseca

Adrián Balseca, La Abundancia, 2014, fotografía a color, 66.74 cm x 100 cm. Producida bajo comisión de Romina Muñoz para la muestra «Los fracasos de un tal Benjamin Simmons Ph.D» del colectivo LaLimpia. Cortesía del artista

 

Por otra parte, hablar de libertad y conocimiento es dirigirnos a descubrir una serie de poéticas, relacionada con la obra de ocho artistas ecuatorianos: María José Argenzio, Adrián Balseca, Pablo Cardoso, Rosa Jijón, Janneth Méndez, Tomás Ochoa, Patricio Palomeque y Estefanía Peñafiel Loaiza. Se trataría de encontrar una reflexión acerca de lo que significa el arte en la sociedad actual. Este carácter crítico propio de la creación es en el caso ecuatoriano importante a la hora de señalar la relevancia de su contribución, tanto como herramienta de libertad, como en relación a cuestiones que afectan a conceptos sociales o políticos.

La mirada irónica frente al esteticismo de la naturaleza ha propiciado que María José Argenzio haya encontrado en los objetos naturales una memoria de lo que nos constituye, nebulosamente, como una prótesis identitaria. En el caso de Adrián Balseca, conectando la naturaleza con la presencia de objetos que una vez fueron útiles y que hoy son un objeto histórico y artístico. Desde el compromiso con la historia del arte y con la historia política, Pablo Cardoso muestra la capacidad de las artes para convertirse en modos de vida, donde no pueden separarse el espacio político y natural, salvo en un acuerdo con lo sensible y con la aparición de un paisaje del presente.

 

Arcadiapablo-cardoso

Pablo Cardoso, Arcadia, 2014, 9 cuadros, acrílico, óleo, tinta, lienzo, madera, 60,5 x 358 cm. Cortesía del artista

pablo

Pablo Cardoso, Arcadia, 2014, 9 cuadros, acrílico, óleo, tinta, lienzo, madera, 60,5 x 358 cm. Cortesía del artista

pablo1

Pablo Cardoso, Arcadia, 2014, 9 cuadros, acrílico, óleo, tinta, lienzo, madera, 60,5 x 358 cm. Cortesía del artista

 

Esta comprensión de lo político ha conducido a Rosa Jijón a buscar el trabajo del artista como una suerte de acción cotidiana, donde puede tratar de mostrar problemas concretos en comunidades minoritarias, tanto en Europa, como en Ecuador o América Latina, hasta llegar a esa romántica y nihilista incursión en otros espacios como en la fotografía de espacios abandonados en lo que puede calificarse como ruinas del presente. Esa necesidad de recobrar la memoria personal ha dirigido también la trayectoria de Janneth Méndez, en su interés por dotar, a la oscuridad orgánica que nos constituye, un sentido capaz de generar múltiples interpretaciones acerca de lo que nos articula como cuerpos y sujetos.

 

jijon

Rosa Jijón, Decolonizing architecture, Hebrón, 2013, fotografía color. Cortesía de la artista

janneth

Janneth Méndez, Sudor, 2003, acrílico, cabello sobre lienzo, 140 x 180 cm. Cortesía de la artista

 

También el olvido monumental y documental ha guiado el sentido de la historia, como ha señalado Tomás Ochoa en su lectura del pasado de Ecuador, para mostrar los vacíos y la ausencia del relato del propio país. Precisamente, el arte se convierte en una suerte de depósito de lo que nos constituye como cuerpo común. Así, Patricio Palomeque ha señalado hacia ese devenir sujeto político, pero reclamando otra lectura del individuo, interpretando este desgaste desde la sutilidad propia de las paradojas y las contradicciones adecuadas a aquello que se debate entre dos polos. Estos espacios señalan hacia un borrado de las huellas que nos constituyen. Es el caso de Estefanía Peñafiel Loaiza cuando nos presenta imágenes tomadas por cámaras de vigilancia en la frontera, donde los personajes anónimos que tratan de cruzar aparecen como palabras borradas. Los hechos revelados por el arte acaban siendo también huella de lo que somos y contribuyen a que la historia sea algo frágil como el olvido, pasajera como la misma actualidad.

En este presente, mostramos, a través de las diferentes poéticas que habitan en el trabajo de estos artistas, el compromiso de una parte de la sociedad cuya labor está ligada a la reflexión y al conocimiento del patrimonio cultural del Ecuador.

 

el-ahogado-Patricio-palomeque

Patricio Palomeque, El ahogado, 2014, video loop, 1´20´. Cortesía del artista

penafiel

Estefanía Peñafiel Loaiza, Un air d’accueil (Como si fuera una acogida), 2014, impresión digital sobre papel Bond, 700 x 350 cm. Cortesía de la artista

Tomás-OChoa_LIBRES-DE-TODO-MALA-RAZA_d1

Tomás Ochoa, Libres de toda mala raza, 2013, pólvora sobre tela. Cortesía del artista

 


Texto de José Luis Corazón Ardura para el catálogo de la muestra Poéticas del presente. Actualidad del arte ecuatoriano.

José Luis Corazón Ardura (Madrid, España, 1973) es investigador Prometeo* (SENESCYT) en el Museo de Pumapungo, a través del Ministerio de Cultura y Patrimonio. Es Doctor en Filosofía (Universidad Autónoma de Madrid) y especialista en arte contemporáneo. Entre las exposiciones que ha organizado cabe señalar Spanish Flies, Undergentryfication, La comunidad desobrada, Alegorías de la migración, Res Publicae. Intervenciones del capitalismo en el videoarte español actual, Extrarradio y Tiempo de progreso. Entre sus publicaciones cabe destacar La escalera da a la nada. Estética de Juan Eduardo Cirlot (CENDEAC) y La voz remota (LABORAL Centro de Arte) En la actualidad, colabora regularmente en el suplemento cultural CartónPiedra.

* El Proyecto Prometeo es una iniciativa del gobierno ecuatoriano a través de SENESCYT, que busca fortalecer la investigación, la docencia y la transferencia de conocimientos en temas especializados, a través de la vinculación de investigadores extranjeros y ecuatorianos residentes en el exterior.

** Imagen destacada: María José Argenzio, 1972-1982, barril hecho íntegramente de petróleo sobre almohadón de terciopelo negro, mesa de madera de Chanul y audio de la ceremonia “El primer barril de petróleo”, dimensiones variables, 2013. Cortesía de la artista