La pretensión de que los números no son la humilde creación del hombre, si no el lenguaje del Universo y, por lo tanto, poseen el secreto de todas las cosas, es reconfortante, aterrador e hipnotizante.
Peter Greenaway

Drowning by numbers, la película dirigida por el cineasta inglés Peter Greenaway en 1988, narra la historia de tres mujeres de diferentes edades -extrañamente todas con el mismo nombre- que asesinan a sus maridos ahogándolos bajo el agua: en una tina, en el mar y en una piscina. Las muertes se suceden en una atmósfera estival, entre juegos, comidas y hermosos paisajes, que van siendo numerados del uno al cien. El filme, es un punto de partida para Drawing by numbers: Dibujando con números, una comedia negra que se traslada al formato expositivo y se apropia del espíritu lúdico de la película, utilizando tres protagonistas: los números, las mujeres y el dibujo. Tres elementos que se articulan de forma arbitraria para ofrecer al visitante uno o varios recorridos por obras ordenadas según una secuencia numérica fuera de toda lógica.

La exposición reúne el trabajo de un grupo de artistas chilenas y extranjeras que utilizan el dibujo como campo de exploración, no sólo a nivel visual, sino también en un sentido meta-artístico. Junto a la voz, puede que el dibujo sea la más primitiva de las expresiones artísticas. Conecta con lo profundo de la psique, un espacio mental amoral y subversivo, un estadio pre-intelectual que, sin embargo, es pura abstracción. Las artistas aquí reunidas experimentan con el dibujo desde el tradicional plano bidimensional hasta sus diversos desplazamientos al volumen y el espacio; y lo hacen con extraordinaria libertad. Un dibujo a ras de suelo, hecho de hilos rojos y piedras; otro que se ha fosilizado transformándose en un volumen amorfo de apariencia escultórica; un bisturí que dibuja en papel líneas rectas; una casa que es en realidad una jaula, hecha de líneas de colores; un cementerio indio que resucita en el papel, adosado al edificio que alberga la exposición. Brujas, pájaros, amantes y montañas, líneas y círculos que se cierran, cada imagen alberga un enigma cuya riqueza semántica es ilimitada.

Vista de la exposición Drawing by Numbers, en la Fundación Cultural de Providencia, Santiago de Chile. Cortesía: Andrea Pacheco

Vista de la exposición Drawing by Numbers, en la Fundación Cultural de Providencia, Santiago de Chile. Cortesía: Andrea Pacheco

C.G. Jung llamó “sombra” al cúmulo de instintos y deseos primitivos que la conciencia reprime por considerarlos incivilizados. Instintos perversos, gestos tenebrosos, comportamientos indecorosos, irracionales o absurdos que se mantienen ocultos y que esta exposición juega a develar a través de obras aparentemente ingenuas. Un paisaje bucólico como telón de fondo para perpetrar un homocidio premeditado; este contraste que retrata Greenaway en el filme se relaciona con la dualidad de las piezas exhibidas. Tópicos como el amor, la familia o el hogar –culturalmente ligados a lo femenino en un sentido positivo– son presentados en una versión críptica y sombría. El dibujo se transforma entonces en una especie de decodificador visual, manifestando instintos y deseos ocultos de este grupo de artistas.

Las tres salas que se abren desde el hall de entrada al jardín del edificio de la Fundación Cultural de Providencia presentan obras que se apropian de manera contundente del espacio expositivo. A través de instalaciones de mayor envergadura, Dahpne Bally y Carla Rebelo proyectan líneas de color hacia las paredes y el suelo de la sala, utilizando objetos domésticos y sencillos como jaulas de pájaros o hilos y piedras. La materialidad de las obras presentadas en estas salas remite a prácticas de intensa experimentación que poseen, sin embrago, una formalización prolija y delicada. Junto al dibujo de Rita Ponce de León, originalmente en tinta sobre papel, se presentan tres dibujos de Sandra Vásquez de la Horra realizados en lápiz sobre papel cubierto de cera y tres “señales” de Daniela Montenegro talladas con bisturí sobre planchas de acrílico. El corte del bisturí también es utilizado como línea en las delicadas esculturas en papel de Liliana Zapata. Pilar Quinteros realiza un work in progress, trasladando su taller a la exposición para construir una maqueta a escala de una casa recientemente demolida en Providencia por los trabajos de las nuevas líneas de metro y bajo la cual se encontraron yacimientos indígenas. A través del dibujo y el papel, la artista busca visibilizar este espectacular hallazgo arqueológico.

Liliana Zapata. Cortesía: Andrea Pacheco

A un costado, una pequeña sala alberga dibujos en diversos formatos, desde el tradicional lápiz y papel, como la alegoría de mujeres voladoras de Marcela Trujillo o la composición que propone Rosana Antolí, donde introduce además otros materiales como un marco de aluminio y una pequeña piedra. En Les Amants, la misma Antolí traslada sus dibujos animados a la pantalla para armar esta pequeña historia de amor y destrucción. Francisca Sánchez utiliza su puño como lápiz al excavar en la arena hasta donde su brazo le permite; posteriormente, rellena estos túneles subterráneos con yeso o cemento, para hacer emerger esculturas amorfas. Se trata de dibujos rasgados bajo tierra o en rectángulos de esponja, que se desplazan al volumen para hacerse visibles. A su derecha, Ángela Cuadra presenta un collage compuesto por tres piezas de distinta factura que, recortadas sobre la pared, arman un horizonte quebrado de formas geométricas.

En la tercera sala se agrupan otra serie de obras que transitan desde formatos más reconocibles como las acuarelas de Daphne Bally, donde una serie misteriosos paisajes ponen en duda la idea del hogar como un espacio de confort. Manuela Viera-Gallo lamenta la condición errática de nuestra existencia femenina a través de un mural de aserrín sobre papel. Rita Ponce de León protagoniza una serie de poéticas acciones, donde el dibujo es básicamente juego y movimiento. Raisa Bosich también refleja otros tránsitos posibles desde el dibujo a la escultura y la instalación con esta serie de torres salvavidas que ofrecen un paisaje bello y desolado, la alusión más directa a la película de Greenaway.

La exposición es una invitación a descubrir nuevas formas de experimentar con los límites o, mejor dicho, más allá de los límites del dibujo, a través de una serie de obras, la mayoría inéditas. Más que una disciplina artística, el dibujo se convierte en un código de conducta común para estas artistas, cuyas reglas resultan tan atractivas como incomprensibles.

Andrea Pacheco

Drawing by numbers: dibujando con números
Curadora: Andrea Pacheco
Artistas: Rita Ponce de León, Ángela Cuadra, Raisa Bosich, Francisca Sánchez, Carla Rebelo, Liliana Zapata, Manuela Viera-Gallo, Rosana Antolí, Sandra Vázquez de la Horra, Daphne Bally, Daniela Montenegro, Marcela Trujillo, Pilar Quinteros.
Fundación Cultural de Providencia, Santiago de Chile
Hasta el 22 de febrero de 2015
Talleres para niños “Dibujo y volumen” con Pilar Quinteros

Texto: Andrea Pacheco