A propósito del trabajo de Prem Sarjo Ce n´est pas un billet (Billete chileno de mil pesos modificado), mostrado en la Exposición Colectiva 18 de Ejercicios Mosqueto

“C’est illégal ce que je vais faire là, mais je vais le faire quand même, si on me fout en taule, j’en ai rien à cirer”

Serge Gainsbourg

SALARIO MÍNIMO, ESCARNIO MÁXIMO

Bear Grylls es una estrella televisiva, protagonista de la serie documental A prueba de todo, en la que al tipo le sitúan en una selva del Amazonas con dos cuerdas y una brújula durante un mes, y con una dieta de gusanos y arañas se las ingenia para sobrevivir. Si se lo propone es capaz de domesticar a los cocodrilos y organizar un circo. Ha salido victorioso de junglas terroríficas, cuevas inhumanas, fríos polares, desiertos bíblicos, volcanes inmisericordes. Pero, ay!… se topó con el monstruo más sanguinario y letal de todos: el salario mínimo. Su última actuación frente a las cámaras fue morir de inanición en Ciudad de México: tenía que apañárselas durante tres meses con el salario mínimo local. La estrella estaba “a prueba de todo”, menos al sueldo base latinoamericano. Días después de infiltraste la noticia a los medios se descubrió que era mentira. Pero vaya, las mentiras, o las representaciones, también dan para la reflexión.

La épica aventura del siglo XXI es sobrevivir si naces en una familia de clase baja, o baja-media, en una gran ciudad. Como en Chile.

Prem Sarjo presenta la obra Esto no es un billete, en la que interviene una cantidad, en billetes de mil pesos, igual al salario mínimo chileno (225.000 pesos). El artista ofrece una obra comprometida, que habla de una realidad que afecta no sólo al segmento poblacional desfavorecido por ganar ese escueto salario mínimo, sino a la población al completo. Las injusticias no las sufren solo los afectados.

El salario mínimo en Chile es ridículo, más aún si lo enfrentamos al nivel económico nacional (que provoca que, desde fuera del país, se tenga la convicción de que la economía chilena es de las mejores de Latinoamérica). Recientemente los diputados Gabriel Boric y Giorgio Jackson presentaron un proyecto para aumentar el salario mínimo. La respuesta no sólo fue negativa, sino agresivamente negativa. Pepe Auth, diputado de PPD, respondió lo siguiente: “Me parece hasta pintoresco que una persona que un año atrás recibía la mesada de sus papás hoy día esté reclamando por esto”.

No es de extrañar que haya quien, ante este escarnio máximo, opte por la desobediencia civil. Bajo esta óptica veo con otros ojos la acción televisiva de Serge Gainsbourg, quien, delante de las cámaras, quemó un billete de 500 francos harto de los elevadísimos impuestos de su país: “Es ilegal lo que haré, pero lo haré de todos modos; si acabo en la cárcel, no me importa”.

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Prem Sarjo, Ce n´est pas un billet, billete chileno de mil pesos modificado, PA. 7 X 12 centímetros. Cortesía: Prem Sarjo © 2014

HAY QUE TENER VALOR

La obra de Prem Sarjo, debido a la legislación chilena, constituye una ilegalidad. Se instala dentro del ciclo curatorial de Ejercicios Mosqueto Límites entre Obra y Legalidad. Modificar billetes, una operación paradójica, o, compliquémonos, rizomática, está prohibido. Para la ley, al parecer, un billete no es un billete. Los códigos oficiales también tienen su poética.

Esto no es un billete (Ce n`est pas un billet), sino que representa algo: la tenencia de un objeto (o a veces un sujeto, ya que entramos en los límites de la ilegalidad). Representa un deseo. La operación que se propone aquí no atañe al precio de la obra, sino a su valor. Porque mejor que precio, hay que tener valor.

EstoNoEsUnBillete

Prem Sarjo, Ce n´est pas un billet, billete chileno de mil pesos modificado, PA, 7 X 12 centímetros. Cortesía: Prem Sarjo © 2014

ESTO NO ES UN BILLETE

Esto no es un billete alude a la propia experiencia artística y a la crisis de la representación. Interroga el término valor versus precio. El dinero tiene más valor para el que le falta. Sarjo parodia a Magritte (Ceci n`est pas une pipe,  de la serie La trahison des images). Vayamos a un ejemplo inverso: cuando la obra tiene más precio que valor: Damien Hirst y su archiconocida Por el amor de Dios (2007), una calavera compuesta por 8.601 diamantes, la obra más archicara del arte.

Prefiero la senda de quien, dándole vueltas a un billete, nos hace reflexionar sobre los tópicos antes mencionados. Artistas como Genpei Akasegawa, Hubert Duprat (quien en su obra Sept tubes de trichoptóres realizaba unas larvas de insecto de lujo), Luis Camnitzer, quien, por cierto, tiene por referente al mencionado René Magritte. Cildo Meireles ha hecho obras con o sobre el dinero, como en Inserciones en Circuitos Ideológicos, obra referente de Sarjo (la de los billetes-denuncia, pero también la de las Coca-Colas-denuncia). Es interesante ver otra reinterpretación, la propuesta por Stefan Benchoam (en este caso alertando sobre el asesinato de Rodrigo Rosenberg en Guatemala en 2009).

Pero citaría el trabajo de José Antonio Sarmiento, 1000 pesetas, título y precio, como el ejemplo ejemplar. Como decía Cildo Meireles, “Duchamp afirmaba que, entre otras cosas, su objetivo era liberar al arte del dominio de la mano”. (Encontros: Cildo Meireles, Felipe Scovino, Ed. Azogue, 2009). Para el arte conceptual, la explicación de la obra es la obra. El título 1000 pesetas, título y precio, creo que lo dice todo.

La obra Ce n’est pas un billet de Prem Sarjo es una representación de una realidad. Un billete modificado –un billete que ya no es un billete- un billete de mentira. Pero las mentiras, o las representaciones, también dan para la reflexión.

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Juan Jose Santos

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