Sergio Parra, poeta, librero y coleccionista ahora es oficialmente un galerista. Si bien lo conocimos en este oficio a lo largo de algunas de las versiones de la Feria Ch.ACO, hoy asume este rol en plenitud con Metales Pesados Visual, su nueva galería ubicada a pasos de su tradicional librería en el barrio Bellas Artes. Parra asume que el tiempo de espera para que su galería se inserte realmente en el campo es largo, pero sabe muy bien qué es lo que quiere hacer. Su eje está en trabajar con artistas jóvenes y también con los viejos estandartes, sus antiguos amigos de los 80 que aún siguen trabajando y que de alguna manera regentan el circuito local. Quiere también ayudar a los estudiantes y recién egresados mediante el fomento de instancias de conversación, pues desde su experiencia no hay mejor escuela que esa, no hay posgrado que se iguale a conversar entre pares y discutir abiertamente por fuera de los simposios, coloquios o seminarios.

En esta conversación, Parra nos cuenta un poco más de este nuevo proyecto, que a pesar del poco tiempo que lleva ya carga con las canas y miles de conversaciones que el sello Metales Pesados le heredó a través de su trabajo.

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Sergio Parra por Sebastián Mejía

Diego Parra: Tu socia en Metales Pesados, Paula Barría, me comentó hace un tiempo que a ustedes les interesaba mucho trabajar con gente joven, una cuestión relevante en un campo donde dominan las voces maduras…

Sergio Parra: Sí, al provenir de la poesía soy súper respetuoso de las tradiciones, porque allí puede haber ruptura; quien no conoce su tradición es muy difícil que llegue a algo. La tradición hay que revisarla, cuestionarla, replantearla, resituarla, ¿no?. Y un artista que tiene entre 25 y 30 años debería estar en ese proceso, porque yo no veo que eso se produzca dentro de la universidad, dentro de sus estudios, dentro de su currículum… eso no ocurre. Y diría que es necesario ir trabajándolo después que egresa de la universidad. Tanto el historiador del arte como el artista que tienen entre 25 y 30 años tienen que repensar su tradición y ver cómo ellos quieren insertarse en dicha tradición, si van a querer romperla o continuarla.

DP: En ese sentido, entonces, Metales Pesados Visual no es sólo una galería comercial. Se plantea a sí misma como una suerte de laboratorio, donde los artistas experimentan y desarrollan su carrera…

SP: Claro, de alguna forma son desplazamientos como los que genera la librería también, unir a mucha gente como escritores, poetas, artistas, entre otros, y así generar grupos de conversación.

La idea es ir acompañando al artista con la conversación, diciéndoles “mira, está este material, este libro”, “sería bueno trabajar este archivo”, en el sentido de poemas, libros, etcétera. Ir trabajando, acompañando a los artistas, probando, conversando. A mi me interesa ese proceso con los artistas, y a su vez, ir incorporándolos a América Latina en términos de presentarles a artistas latinoamericanos que son contemporáneos a ellos. Me interesa mucho más que conozcan a un peruano, a un boliviano, un mexicano, antes que a un artista japonés, por ejemplo. Soy muy latinoamericanista, porque vengo de un lenguaje compartido. Y cuando les pregunto a los artistas cuántos artistas latinoamericanos conocen, identifico que hay un gran trabajo por hacer, porque tienen que conocer a sus pares, sí o sí, porque es su lenguaje, su continente, su idiosincrasia.

DP: Es interesante este proceso de acompañamiento, porque hoy en día progresivamente se abren más y más programas de posgrado que ocupan el lugar de la única formación posible para un artista, y con ello se pierde el tema de la conversación en un bar, con los amigos como parte del proceso de aprendizaje.

SP: Bueno claro, pasa que se ve a la educación en términos de fuente laboral, de formación profesional. Porque se ve que las universidades dan lugar al ascenso social y a tener una mejor economía dentro de lo que estudias. No es que al hacer un magíster o un doctorado la universidad te de cuatro horas semanales de investigación; aquí el posgrado tiene una relevancia únicamente vinculada con lo laboral, pero en lo investigativo no tiene ninguna importancia. Y es ahí donde Metales Pesados Visual quiere insertarse, queremos ser complementarios a las universidades, que son el lugar desde donde salen los artistas.

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Sergio Parra por Sebastián Mejía

Asociatividad y crítica de arte: dos ausentes

DP: ¿Han pensado en generar instancias de trabajo con estudiantes? ¿Workshops u otro tipo de conversaciones?

SP: Sí, debajo de la galería vamos a habilitar un espacio para invitar a artistas a conversar, a mostrar sus portafolios. En realidad la idea es hacer un poco lo que hacía La Culpable en Lima hace años atrás, donde estudiantes y artistas conversaban en torno a presentaciones de portafolios.

Yo creo que lo importante es conversar, porque no hay autocrítica por el alto individualismo actual. En general la sociedad chilena es muy individualista. Si uno ve la agresividad que hay en los medios, creo que se explica por este individualismo, cada uno quiere mantener su metro cuadrado.

DP: Pero además, se tiende a comprender la crítica básicamente como ataques personales.

SP: Claro, porque la gente tiende a confundir obra con sujeto, hay ocasiones que no me interesa conocer ni siquiera al sujeto, sino que su obra.

DP: Quizá eso explica la falta de crítica en nuestro contexto.

SP: Yo creo que hay poca crítica escrita, pero a su vez, es muy feroz la crítica verbal, eso es muy curioso. Ahora, se están levantando nuevas plataformas que están integrando gente más joven, nuevas generaciones, nuevas miradas con un poco más de humor. Hay que tener en cuenta que venimos de un período largo de vigilar y castigar, donde la crítica de arte e ir a exposiciones era sinónimo de vigilar y castigar: tú ibas, vigilabas y castigabas. Yo creo que ese autoritarismo que tenemos en nuestro interior debería diluirse para poder vivir una democracia participativa.

DP: Es fundamental que si ustedes quieren hacer avanzar la galería y el medio del arte en Chile se fomente también la crítica escrita.

SP: Claro, uno de los esfuerzos de la galería es derrocar ese vigilar y castigar, que la gente vaya a ver obra y sea un espectador. Él es el que trae el aparato de apreciación estética, por su entorno, por los amigos con los que se junta, es decir, su contexto. Entonces, yo creo que lo que de alguna forma queremos es que la gente vea arte y genere su propia opinión, sus críticas y que finalmente éstas sean un aporte para los artistas. Ellos desean que se hable de sus obras, que reciban crítica, pero como no ha existido una crítica sistemática, es muy doloroso para muchos que les digan “tu obra es frágil en esta parte”; es como que le hubiesen pegado un tiro en la cabeza. El artista sale complacido con todo el sistema educativo, sale feliz.

DP: Hay un problema con respecto a las redes de asociatividad, de poder decirle a otro “enséñame” o “dame tu opinión” y no sentirse humillado con eso.

SP: Eso es precisamente algo que yo siempre he trabajado, la asociatividad. Desde la librería, desde la editorial siempre lo hemos trabajado, con otras librerías en Latinoamérica o con escritores realizando proyectos y lanzamientos en conjunto. Y ahora también la galería trabaja asociándose por ejemplo con Pedro Montes de Galería D21, con quienes estamos trabajando la exposición de Pedro Lemebel y su obra visual que en marzo la traeremos al barrio.

Y también nos asociamos con la Galería Patricia Ready, porque a mí me interesan artistas que trabajan con ellos y desde allá estuvieron felices en trabajar con nosotros. Por ejemplo, si yo quiero trabajar con Sebastián Preece, Claudio Correa y trabajar un proyecto que tenga en la cabeza, que ellos sean capaces de resolver, puedo conversar con Patricia Ready y resolver dicho proyecto en conjunto, realizándolo allá y luego exponiéndolo acá o viceversa.

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Vista de la exposición “Fósiles”, de Gonzalo Pedraza, en Metales Pesados Visual, Santiago, 2014. Foto: Sebastián Mejía

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Vista de la exposición “Fósiles”, de Gonzalo Pedraza, en Metales Pesados Visual, Santiago, 2014. Foto: Sebastián Mejía

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Vista de la exposición “Fósiles”, de Gonzalo Pedraza, en Metales Pesados Visual, Santiago, 2014. Foto: Sebastián Mejía

 

Gonzalo Pedraza y Fósiles

DP: Sobre la exposición que inaugura el espacio, Fósiles, de Gonzalo Pedraza, se ha hablado bastante, a algunos les gusta y a otros no. Personalmente no entiendo bien ese tránsito desde curador-teórico a artista, y a su vez la exposición en sí misma también ha tenido una recepción mixta. 

SP: Y claro, la obra de Pedraza ha tenido cierta resistencia, pero más que eso, es a la figura de curador-artista más que a la obra. Normalmente pasa eso en Chile, que no se habla del objeto, sino que del sujeto. 

DP: Se habla más de autores.

SP: Claro, aquí nos enfocamos más en sujetos que en la obra. Y pasa en la política, en las ciencias sociales, en el arte, en la educación, etcétera. Y con el énfasis en el objeto los proyectos quedan absolutamente abandonados. Debe ser por esta cosa de pueblo chico, donde es más fácil hablar del cura que de la misa, de la prédica.

DP: A mí me interesa la excesiva importancia que se le da al autor en este caso.

SP: Yo creo que en Chile hay un cierto purismo; somos muy liberales en muchos aspectos y muy conservadores en otros. Como vengo de otra disciplina, si uno ve el desarrollo de Pedraza en su primera exposición realizada en Galería Metropolitana, donde postula con un proyecto que se presenta para una curaduría, ése era un proyecto artístico pasado por la curaduría. Ya ahí pasó la primera… El jurado no logró medir todo e ingresó como una obra curada.

DP: En otros contextos hemos visto a teóricos que se pasan al otro lado, no es algo raro.

SP: Claro, el travestismo es parte de la función del arte. Si uno no concibe el travestismo, las transformaciones dentro del arte, la literatura, el cine, estaríamos hablando de una cosa totalmente fosilizada. Yo creo en el traspaso, eso de que el poeta tiene que ser poeta y el novelista tiene que hacer novelas sólo pasa en Chile. Por eso uno cree estar viviendo en el siglo XXI y no, vivimos en el XIX.

DP: Parece ser más usual que un artista se vuelque a la curaduría. Está más aceptado.

SP: Claro, está más aceptado porque somos un país que se mira hacia adentro. Lo que pasa es que uno no empieza a mirar, no se pregunta ¿cuál es la relación entre artista y curaduría? ¿Se da? Efectivamente, sí se da. Yo creo que el mejor curador puede terminar siendo el mejor amigo del artista.

DP: Y en relación a esto, ¿qué te parecen estos nuevos curadores profesionales, personas que estudian y tienen un título o diploma que los certifica como tales?

SP: Yo creo que el curador es quien mantiene ideas. Aquí se ha ninguneado, como pasa en todo, se le ha quitado el espesor crítico que tiene la palabra. Aquí lo que hace falta es un comisario que eche a una gran cantidad de artistas y teóricos fuera del pueblo, que dejen hacer el trabajo. Aquí hay que hacer una limpieza, hacen falta ideas más que ocurrencias. Es necesario un Sheriff del pueblo más que un curador.

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Vista de la exposición “Fósiles”, de Gonzalo Pedraza, en Metales Pesados Visual, Santiago, 2014. Foto: Sebastián Mejía

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Vista de la exposición “Fósiles”, de Gonzalo Pedraza, en Metales Pesados Visual, Santiago, 2014. Foto: Sebastián Mejía

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Vista de la exposición “Fósiles”, de Gonzalo Pedraza, en Metales Pesados Visual, Santiago, 2014. Foto: Sebastián Mejía

DP: ¿Cuáles son los artistas que ya tienen calendarizados para este año?

SP: Luego de Pedraza, en enero vamos hacer una re-edición de Monumento Editado de Andrés Durán que para mí, fue una de las exposiciones más bellas que se ha realizado este año. Cuando la vi, quedé realmente muy impactado.

DP: Este trabajo sí era muy melancólico.

SP: Sí, muy melancólico, con humor. Cuando uno salía de la exposición buscaba los monumentos y los encontraba, uno los lograba montar, rearmar. Lo que me encantó fue eso de poder volver a resituar los monumentos de Santiago. Y cuando empezamos a organizar la galería, uno de los primeros artistas que pensamos fue Andrés Durán.

Me interesaba también que la galería tuviera una historia. Como yo vengo ­de la poesía –soy majadero–, me interesa mucho la tradición. Yo quería dos figuras que vinieran de la tradición, de los 80 y la post dictadura, que cuando uno mirase al interior del espacio de la galería se pudiese reconocer un relato, una narrativa. Entonces ahí conversamos con Gonzalo Díaz para trabajar con él y luego con Arturo Duclos. Hay una autoridad detrás de Díaz y Duclos, no sólo visual y académica, sino que también hay un cambio. Duclos impuso un cambio saliendo de los 80.

DP: Como galería, ustedes no parten de cero, porque tienen a su favor la historia ya recorrida con la librería y especialmente, la editorial.

SP: Es importante traspasar esa biografía. Yo soy muy biográfico en mi forma de leer, de vivir, de pensar, que es muy diferente a poder trabajar ahí. Yo vengo de un espacio social y político que en estas generaciones ya no está.

Yo creo que los artistas tienen que volver a mirar a la sociedad, hay que repolitizar el arte, hay que empezar a mirar a la sociedad, hay que cuestionarle al espectador en qué lugar vive y hacia dónde va. Todo poeta, todo narrador, todo artista tiene que estar politizado en el sentido de que vive en una sociedad y no puede hacerse el idiota mirando para otro lado, mirando a la Tate, al MoMA, a una feria de arte, etcétera. Es el día a día donde el artista tiene que enfrentarse a su sociedad.

Con respecto a la galería, es un proceso largo, hay que hacerlo con mucha calma, porque van a ser de seis meses a un año para el acoplamiento del espacio, de ir trabajando, de insertarse en el medio, de dialogar con ese medio, que es súper importante, por ejemplo con las galerías. Ser una galería que aporte al espacio. Y eso tiene que ver con un trabajo de ir acomodando el personal de la galería, que hagan sintonía con el proyecto que queremos realizar, y otra es la gente que trabaja ahí, si entiende el proyecto o no.

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Diego Parra

Nace en Chile, en 1990. Es historiador y crítico de arte por la Universidad de Chile. Tiene estudios en Edición, y entre el 2011 y el 2014 formó parte del Comité Editorial de la Revista Punto de Fuga, desde el cual coprodujo su versión web. Escribe regularmente en diferentes plataformas web. Actualmente dicta clases de Arte Contemporáneo en la Universidad de Chile y forma parte de la Investigación FONDART "Arte y Política 2005-2015 (fragmentos)", dirigida por Nelly Richard.