Niki de Saint Phalle (1930-2002) es una de las artistas más conocidas de mediados del siglo XX, pero, paradójicamente, la riqueza y la complejidad de su obra están aún por descubrirse. Es una de las primeras mujeres artistas que obtuvo un reconocimiento internacional en vida y que se valió de su personalidad mediática. Además, es una de las primeras personalidades –al mismo tiempo que Warhol– que utilizó la prensa y los medios de comunicación para controlar y orientar la acogida de su trabajo.

Niki de Saint Phalle es autodidacta y se inspira en Gaudí, Dubuffet y Pollock para desarrollar, desde finales de los 50, un universo singular, ajeno a cualquier tendencia o movimiento. Su recorrido biográfico se ve sublimado por la creación de grandes temas y mitos que serán a partir de entonces el eje de toda su obra. Se conoce su carácter alegre y colorido, pero se ha olvidado su violencia, compromiso y radicalismo: la audacia de sus composiciones, el contenido político y feminista de su trabajo y la ambición de sus realizaciones en el espacio público.

La retrospectiva que le ofrece el Grand Palais constituye su primera gran exposición en veinte años. Presenta todas las facetas de la artista, que fue pintora, ensamblajista, escultora, grabadora, performista y cineasta experimental, y renueva profundamente la mirada sobre su trabajo. Más de 200 obras y archivos, muchos de los cuales son inéditos, trazan un recorrido tanto cronológico como temático, complementado por pantallas en las que la artista aparece comentando su trabajo.

Unas maquetas de proyectos arquitectónicos y una escultura-fuente (L’Arbre de Vie) ante la entrada del Grand Palais, permiten evocar la amplitud y la diversidad de su obra pública.

 

DSC0008-copie

Vista de la exposición Niki de Saint Phalle. Foto © Didier Plowy para Rmn-Grand Palais, París, 2014

DSC0037-copie

Vista de la exposición Niki de Saint Phalle. Foto © Didier Plowy para Rmn-Grand Palais, París, 2014

DSC0019-copie

Vista de la exposición Niki de Saint Phalle. Foto © Didier Plowy para Rmn-Grand Palais, París, 2014

 

Una artista francoestadounidense

Nacida en Francia, donde pasará gran parte de su vida, se cría en Estados Unidos, donde decide pasar el final de su carrera, y no dejará de viajar entre sus dos países de origen para conciliar las tendencias artísticas de ambos. Conocida como la única artista femenina del Nuevo Realismo en Francia, se olvida que también es una artista estadounidense, cuyas obras deben ocupar un puesto importante en la historia del «combine painting» neodadaísta, junto con Jasper Johns y Robert Rauschenberg, y también en el origen del arte pop, con un enfoque que aporta una nueva lectura.

El multiculturalismo (las referencias al arte de los nativos americanos y a la civilización mexicana), la cuestión racial y la crítica de la política de George Bush son otros tantos temas americanos que caracterizan sus últimas obras.

 

DSC0004-copie

Vista de la exposición Niki de Saint Phalle. Foto © Didier Plowy para Rmn-Grand Palais, París, 2014

DSC0010-copie

Vista de la exposición Niki de Saint Phalle. Foto © Didier Plowy para Rmn-Grand Palais, París, 2014

DSC0131-copie

Vista de la exposición Niki de Saint Phalle. Foto © Didier Plowy para Rmn-Grand Palais, París, 2014

DSC0101-copie

Vista de la exposición Niki de Saint Phalle. Foto © Didier Plowy para Rmn-Grand Palais, París, 2014

 

La primera artista feminista

La articulación de una vida de mujer con una vida de artista, la renovación de la representación del cuerpo femenino y el erotismo, la reinterpretación de las grandes figuras míticas, el cuestionamiento del papel de la mujer en la sociedad y la propuesta del otro son algunos de los temas de su trabajo desde finales de los años 50, recurrentes hasta el final de sus días. Hija, esposa, madre, guerrera, bruja y diosa son otras de las tantas facetas e interpretaciones posibles de las famosas «Nanas», que también son autorretratos, reales y fantaseados, de la artista y de la mujer contemporánea. De hecho, las series sucesivas de novias, partos, diosas y después las «Nanas», madres insaciables, recrean una verdadera mitología femenina. A ello se suman las composiciones, los textos y declaraciones de la artista y el contenido de largometrajes, evidencias suficientes para erigir a Niki de Saint Phalle como la primera gran artista feminista del siglo XX.

 

DSC0019-copie1

Vista de la exposición Niki de Saint Phalle. Foto © Didier Plowy para Rmn-Grand Palais, París, 2014

DSC0154-copie

Vista de la exposición Niki de Saint Phalle. Foto © Didier Plowy para Rmn-Grand Palais, París, 2014

 

Una artista comprometida

El feminismo es solo un elemento de su lucha precoz y constante contra las convenciones y los grilletes de control del pensamiento. Cada una de sus obras contiene varios niveles de lectura e interpretación, y a menudo se omitió el carácter político en beneficio de una lectura decorativa y superficial de su obra. Ir más allá es reconocer por ejemplo en los «Disparos» todo su poder subversivo. Estas composiciones, en las que la artista o el público invitado hacían tiro al blanco para destruir los cuadros, fundaron la historia del acontecimiento y también fueron especialmente escandalosas al estar orquestadas por una mujer. Los «Disparos», dirigidos contra una visión del arte, una idea de la religión, una sociedad patriarcal, una situación política en la que se entrelazan la Guerra Fría y la Guerra de Argelia o un país (Estados Unidos) en el que se legaliza la posesión de armas, son la imagen de su obra ulterior, que casi siempre se nutre de las cuestiones sociales.

Niki de Saint Phalle fue una de las primeras artistas que abordó la cuestión racial y defendió los derechos civiles y el multiculturalismo americano, y también una de las primeras que utilizó el arte para sensibilizar al gran público sobre los estragos del Sida.

 

 

A la vanguardia de un arte público

Niki de Saint Phalle es la primera mujer que se impuso en el espacio público a nivel mundial, y pronto tuvo la necesidad de dirigirse a todo el mundo, más allá del público de los museos. La elección de un arte público debe verse como una opción política; una elección precoz que constituye una dirección esencial en sus investigaciones desde mediados de los años 60. A lo largo de su carrera se suceden proyectos arquitectónicos y esculturas monumentales. Entre sus obras más importantes, se encuentran fuentes, parques infantiles, jardines esotéricos y casas habitables. El Jardín del Tarot, central y majestuoso, es su obra más importante, que financió ella en su totalidad, en parte gracias a la creación de ediciones: un perfume, muebles, joyas, grabados y libros de artistas.

Esta exposición está organizada por la Réunion des musées nationaux – Grand Palais con la amable participación de la Niki Charitable Art Foundation y en colaboración con el Museo Guggenheim de Bilbao. Goza de préstamos excepcionales de los museos de Hanóver y Niza, que recibieron importantes donaciones de la artista. Se presentará en el Museo Guggenheim de Bilbao del 27 de febrero al 7 de junio de 2015.

 


 


Niki de Saint Phalle

Comisaría general: Camille Morineau, conservadora del patrimonio, y Lucia Pesapane, asistente de conservación

Grand Palais, París

Hasta el 2 de febrero de 2015