Como primer acercamiento, plano y general, a lo que fue la feria de arte Ch.ACO 2014, diríamos que fue más abordable al acotar el número de galerías participantes, que la infraestructura bajó de calidad, pero también que fue más dinámica y expansiva en lo que se refiere a venta de obras, circulación de coleccionistas y número de visitas respecto al año pasado (50.000 versus 43.000). Profundizando en lo que caracteriza primeramente a una feria, la comercialización de obras, la sexta edición de Ch.ACO cerró con los mismos síntomas de la versión anterior: buenas -y en algunos casos, excelentes- ventas para las galerías nacionales, resultados no tan buenos -y también malos- para las internacionales, con la excepción de la brasileña Vermelho, que vendió todo su stock.

Esta disparidad de rendimientos podría atribuirse no tanto a la escasa participación de galerías extranjeras -y la calidad de su oferta, que en cada Ch.ACO suele ser tremendamente variada- sino al inasible mercado del arte chileno y al tipo de coleccionista y comprador -casual o habitual- que lo conforma. Según comentarios de varios galeristas participantes, observadores que han seguido la evolución de la feria desde sus inicios, y sus mismos organizadores, el perfil promedio del comprador Ch.ACO es el del «chileno», «conservador», «que toma pocos riesgos», y que prefiere comprar obras de chilenos, esto es, invertir en la marca país.

Este material pertence a una contribución especial para Revista Artishock.  Cualquier difusión adicional debe ser autorizada por el autor intelectual de estas gráficas.

Ch.ACO14. Foto: Leonardo Ampuero

La experiencia extranjera

Retomando el punto de la oferta de las galerías extranjeras, hay una lógica de mercado que quizás haya influido en un desempeño no tan estelar entre la mayoría, y es precisamente el no haber acertado en ese gusto y actitud de compra del coleccionista local. Es sabido que cuando una galería acude a una feria procura ajustar su propuesta a los parámetros del mercado que la acoge, en lo que sería una delicada mezcla de rigurosa investigación de dicho mercado, un poco de intuición y algo de riesgo. La neoyorquina Y Gallery, por ejemplo, armó una estrategia segura con la presentación de los artistas chilenos Alejandra Prieto y Raimundo Edwards, mientras que Proyectos Ultravioleta, de Guatemala, exhibió a los chilenos Johanna Unzueta y Felipe Mujica.

«Presentamos la obra de estos artistas chilenos porque trabajamos con ellos hace ya dos años y porque son conocidos a nivel local. Pero acá vinimos no sólo a vender obras, sino el proyecto como tal (Proyectos Ultravioleta)», señaló Stefan Benchoam, artista y co-director de PUV. De su stand, se vendió una escultura del guatemalteco Jorge de León, una cabeza en piedra de obsidiana con un ribete de bolsa de plástico negra que representa las violentas decapitaciones en Guatemala. Una pieza difícil, adquirida por Sergio Parra, de Metales Pesados Visual (Chile).

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El stand de Proyectos Ultravioleta en feria Ch.ACO 2014, con obras de Johanna Unzueta y Felipe Mujica. Foto: Felipe Ugalde

Henrique Faría (Nueva York/Buenos Aires) hizo lo propio con una selección de obras del chileno Guillermo Deisler, un artista que, según el galerista, «no es muy conocido por los coleccionistas chilenos, a pesar de ser un personaje de culto a nivel mundial, el pilar del arte conceptual en Chile y uno de los más importantes del arte correo a nivel internacional».

Faría vendió algunas obras de Deisler y otras de Marta Minujín, Anna Bella Geiger y Horacio Zabala a coleccionistas venezolanos, colombianos, brasileños y también chilenos, un perfil geográfico variado que nos lleva a destacar un aspecto importante de esta edición de Ch.ACO: los avances, lentos pero seguros, en el trabajo de incentivar el mecenazgo y la educación del comprador/coleccionista por parte de la organización de la feria, un trabajo que a partir de este año -esperamos- se irá reforzando a través de los distintos programas de filantropía de la recién creada FAVA (Fundación Artes Visuales Asociados), una entidad que acoge, más no financia, a feria Ch.ACO, según cuenta la directora de FAVA, Irene Abujatum, en una entrevista.

Parte de los esfuerzos por promover el mecenazgo y el coleccionismo incluyó, como novedad en esta edición, dedicar dos días de la feria exclusivamente a recorridos y visitas guiadas a profesionales -coleccionistas, curadores, críticos y prensa especializada-, que para muchos galeristas tuvo un impacto determinante en sus ventas, entre ellos Anita Jorquiera, de galería XS (Chile) y Eduardo Brandão, de Vermelho. «La educación tiene que pasar por la feria. Estuvo bueno lo de las visitas dirigidas, aunque fueron muy largas; dos días no eran necesarios», asegura el galerista brasileño, que participaba por primera vez en Ch.ACO.

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El stand de Vermelho en Feria Ch.ACO14. Foto: Felipe Ugalde

Brandão vendió obras del argentino Nicolás Robbio y del brasileño Marcelo Cidade a coleccionistas de Inglaterra y Colombia. Una de las piezas de Robbio, La forma determina la función, pasó a formar parte de la nueva Colección FAVA, que hizo sus primeras adquisiciones en esta edición de Ch.ACO gracias a un fondo constituido como parte del programa de filantropía y patronazgo de la fundación.

Pablo León de la Barra, curador del Guggenheim UBS MAP Latin America, fue el encargado en esta oportunidad de elegir las obras que inauguran la colección. Junto con los patronos y directores de FAVA, recorrió los stands de la feria para seleccionar otras cuatro obras: Oro Dulce, de la chilena Francisca Benítez (galería Die Ecke, Santiago de Chile); Chicles (andar por Curitiba), del chileno Sebastián Preece (galería Patricia Ready, Santiago de Chile); Proyecto Pregunta (MilM2, Santiago de Chile); y O Pao nosso de cada dia, de la brasileña Anna Bella Geiger (Henrique Faría, Nueva York/Buenos Aires).

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Sebastián Preece, Chicles, andar por Curitiba, 2011, vitrinas, gomas de mascar recolectadas por las calles de Curitiba, Brasil. Foto: Felipe Ugalde

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Proyecto Pregunta, de Milm2, en feria Ch.ACO 2014. Foto: Felipe Ugalde

Pero para algunas galerías extranjeras -en su mayoría españolas, las que precisamente han debido viajar desde más lejos para llegar a Ch.ACO- los esfuerzos de la organización por traer coleccionistas extranjeros son aún insuficientes. «Este año hemos percibido un mejor nivel en cuanto a la calidad y presentación de las galerías, y una mayor atención por parte de los organizadores de la feria al programa de coleccionistas. Pero las galerías españolas nos sentimos un poco desatendidas. Si quieres hacer una feria internacional tienes que favorecer a las galerías extranjeras, darles ventajas, como descuentos por los stands, invitarlas a almuerzos con coleccionistas para conocernos en un contexto más íntimo y, sobre todo, procurar las ventas. Las visitas de los coleccionistas son visitas; luego no vuelven. Hay que hacer un mayor esfuerzo por traer a coleccionistas internacionales, no sólo nacionales. Esto fue lo que hizo ARCO en el año 82, y lo que supuso un antes y un después en el coleccionismo en España. Es un proceso lento, y me parece que lo que sucede acá en Chile es algo similar. Acá el coleccionismo es reducido, incipiente e interesado en lo local», dijo Begoña Martínez, de Aural, que vino por segundo año a Ch.ACO con el ánimo de consolidar algunos contactos y porque tiene una vinculación especial con Chile. Es por ello que presentó en su stand a artistas como la chilena Ingrid Wildi Merino y Rosell Meseguer, que aunque española, tiene una larga trayectoria en este país.

A Martínez la secunda Angeles Baños, directora de la galería española que lleva su nombre. «A las galerías extranjeras, las españolas principalmente, nos ha ido fatal. Prácticamente las ventas no existen. Me pasó igual el año pasado. Vienen y hacen muchas preguntas, pero al final el resultado de las ventas, pésimo. A las galerías locales se que les ha ido muy bien. Esto se debe a que los coleccionistas no confían en las galerías extranjeras, a que se van más por lo seguro. Traje una propuesta fresca, virgen, y se que gustó mucho, pero eso no se tradujo en ventas. Es mucho esfuerzo venir desde España. Y ese es un punto que tienen que trabajar los organizadores. Por ejemplo, venir al stand y preguntarnos cómo nos ha ido. Venir y coger el pulso y apoyar para que este esfuerzo se traduzca en ventas. Yo no se si vuelva el otro año», asevera.

Pero la experiencia no fue tan terrible para otras galerías internacionales. Es más, para algunas se catalogaría de buena. Pablo de Sousa, director de la argentina Aldo de Sousa, que ha venido a Ch.ACO en tres oportunidades (2010, 2011 y 2014), concretó algunas ventas a coleccionistas privados de Chile y Ecuador. Sin embargo, afirma que «las ventas en Ch.ACO siempre son un poco lentas, y los compradores siempre necesitan más tiempo. Aunque la cultura de compra en Chile está en crecimiento, no hay algo así como un rango medio de comprador: por un lado está el que nunca compra, y por el otro el que está acostumbrado a ir a diez ferias al año».

Para Henrique Faría, Ch.ACO tiene dos frentes que trabajar: incrementar las visitas de coleccionistas locales con peso económico, y atraer más coleccionistas internacionales. «Nos fue bien con las ventas, que son un indicador importante, y además porque como es la segunda vez que participamos tuvimos una reincidencia de compradores, lo que comienza a generar relaciones de largo plazo, y eso posiblemente significaría la colocación de nuestras obras en colecciones locales. Pero aún falta que el coleccionismo acá en Chile se abra a la internacionalización, y para eso es necesario que sigan viniendo a Ch.ACO galerías internacionales», indicó.

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Stand de Cecilia Brunson Projects (Londres) en feria Ch.ACO14. A la izquierda: Crstián Silva; a la derecha: Malu Stewart. Foto: Felipe Ugalde

Cecilia Brunson Projects, que aunque en rigor es una galería de Londres, tiene sus raíces en Chile, a través del trabajo desarrollado acá durante años por su directora, la curadora chilena Cecilia Brunson. Su hermana, Andrea Brunson, a cargo del stand, cuenta que «la recepción que ha tenido la galería en esta feria ha sido espectacular». «Nos fue super bien en ventas e hicimos muy buenos contactos. Hubo un interés por parte de los coleccionistas que antes no había visto. Creo que el perfil del coleccionista ha cambiado; es de alguien que entiende más, que es más especializado, que pregunta y quiere saber más sobre el artista», señala. Entre las obras vendidas por Brunson destaca Night Rides (2007), del chileno Cristián Silva, adquirida por la CCU, una de las colecciones corporativas más importantes de Chile.

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Stand de Artespacio en Feria Ch.ACO14, con obras vendidas de Benjamín Ossa (a la izq.). Foto: Felipe Ugalde

Las ventas locales

La experiencia de los galeristas locales en esta versión de Ch.ACO se resume en comentarios auspiciosos y halagadores: «Esta feria va cada vez para mejor» (Rosita Lira, Artespacio); «Esta edición de Ch.ACO ha sido mucho mejor que las otras, más ordenada, con las galerías profesionales agrupadas en una misma zona» (Patricia Ready, galería Patricia Ready); «Es el mejor año que hemos tenido en la feria» (Anita Jorquiera, galería XS); «La calidad de la feria mejoró. Los montajes son más interesantes» (Javiera García-Huidobro, galería Isabel Aninat).

El entusiasmo de estas galeristas responde a la buena acogida que tuvieron sus artistas, que se tradujeron en ventas, nuevos contactos y colocación de obras en colecciones privadas e institucionales de Chile y el extranjero. Según los números de cierre de Ch.ACO, el 75 por ciento de las ventas se registró en las galerías chilenas.

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Stand de XS Galería en feria Ch.ACO 14, con una rara obra de 1989 de Alvaro Oyarzún. Foto: Felipe Ugalde

Un caso a destacar es el de XS, que vendió el 80 por ciento de su stand impulsado por artistas como Alvaro Oyarzún, Magdalena Atria y Natalia Babarovic, así como por la consolidación de esta galería que ya ha cumplido cuatro años en el mercado. Esenciales fueron también las visitas dirigidas de coleccionistas organizadas por la feria durante las jornadas para profesionales, según Jorquiera.»Vendimos prácticamente todo ahí, en esos dos días». Compras que, vale señalar, fueron realizadas por coleccionistas nacionales.

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Stand de Artespacio en Feria Ch.ACO14, con obra de Roberto Matta de 1951 (a la der). Foto: Felipe Ugalde.

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Stand de La Sala en feria Ch.ACO 14, con obras de maestros del cinetismo, entre ellos Matilde Pérez y Julio Le Pac. Foto: Felipe Ugalde

Otras galerías apostaron a la modernidad, como Artespacio con un Matta de 1951, y La Sala, con obras de maestros del cinestismo, entre ellos Julio Le Parc, Carlos Cruz-Diez, Jesús Rafael Soto, Victor Vasarely, Luis Tomasello, y  Matilde Pérez (1920-2014), una artista «rescatada del olvido» ya al final de su carrera, fallecida el pasado 1 de octubre, cuando apenas arrancaba la feria. La Sala ha trabajado con la obra de Matilde Pérez desde hace ya cuatro años y, como era de esperar, la noticia de su muerte durante Ch.ACO despertó aún más interés en su obra. «Los precios de ella acá en la feria se mantuvieron, pero van a subir de aquí a una semana. Yo ya había vendido dos de sus obras poco antes de su muerte, y después que falleció por supuesto aumentó el interés. Vendí todas las obras de Matilde. Era lo último que me quedaba de ella», dice Alejandra Chellew, directora de La Sala.

En el caso del Matta -una rareza ver al maestro en Ch.ACO-, «se trata de una pieza de museo», según explica la co-directora de Artespacio, Rosita Lira. «Lo trajimos de una colección de Chicago porque queríamos brindar la oportunidad al público chileno de ver una obra de Matta de este período. No se ven obras de Matta de ese período acá en Chile y quisimos hacer este aporte. Queremos que esta obra se quede en Chile, que venga un personaje iluminado y se quede con él, y así haya la posibilidad de que ese coleccionista la done en algún momento a un museo o la preste para una colectiva», afirmó.

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Javier González Pesce e Ignacio Murua en su stand Local Arte Contemporáneo, en feria Ch.ACO 2014. Cortesía de los artistas

 

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Local Arte Contemporáneo y su instalación «La Playa», en feria Ch.ACO 2014. Foto: Felipe Ugalde

Al otro lado del espectro encontramos la propuesta de Local Arte Contemporáneo, una galería no comercial, experimental y autogestionada por los artistas Javier González Pesce e Ignacio Murua, quienes optaron por convertir su stand en una playa, revirtiendo así el tradicional uso de este espacio para la presentación de mercancía artística. En el transcurso de la feria se fueron moldeando en arena varias obras emblemáticas de la historia del arte, incluida la famosa Fuente de Duchamp, a manera de comentario sobre la permanencia en la memoria y en el tiempo, el valor simbólico y de mercado del objeto de arte. La Playa, de carácter efímero, relacional y experiencial, fue visitada por amigos de Local, artistas y visitantes sin pudor a tirarse en la arena y tomar una cerveza.

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Stand de Isabel Aninat en feria Ch.ACO14, con obra de María Ignacia Edwards. Foto: Felipe Ugalde

La galería de Chile con más experiencia en ferias internacionales es sin duda Isabel Aninat. Su lista de compradores habituales no se limita, por tanto, a Chile. En la feria vendió a un coleccionista peruano una pieza de una artista chilena aún poco conocida en su país, una pieza por demás complicada de entrar en el tipo promedio de colecciones locales: una poética instalación de objetos dispuestos sobre el espacio (mesa, muro y cielo) de María Ignacia Edwards. También hizo ventas seguras, como las obras de Voluspa Jarpa, una artista cuya carrera también se desarrolla con mayor fuerza fuera de Chile, sobre todo en el circuito de bienales y ferias, y de Paula de Solminihac, artista que tuvo buenas ventas durante el debut de Isabel Aninat en Art Basel este año, como también en esta edición de Ch.ACO.

Pero a García-Huidobro le gustaría ver una participación aún mayor de coleccionistas internacionales en Ch.ACO. «Veremos qué pasa con esto a futuro. Estamos en una situación geográfica complicada para atraer a este tipo compradores en relación con otras ferias de la región que son más atractivas. Falta mucha educación en el público chileno. Le hace falta afinar el ojo y para eso son buenas las ferias, para que aprenda a mirar y abrir la cabeza», asegura.

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Stand de Isabel Aninat en feria Ch.ACO14, con obra de Paula de Solminihac. Foto: Leonardo Ampuero

Sin duda, el tema de la educación del coleccionista o comprador local es crucial, tanto porque estimula su sensibilidad como por la fundamentación crítica e histórica que ésta aportaría en las decisiones de compra. Si bien la pasión por el arte suele ser innata, ésta también se puede estimular y desarrollar. Y eso, con información, ayudaría al comprador a finalmente tomar riesgos. Sergio Parra de Metales Pesados Visual quizás no habría vendido las pinturas bélicas -casi macabras y grotescas- de Mariana Najmanovich si no fuera por el arrojo de un grupo de coleccionistas extranjeros. «Es una obra dura, pero la adquirieron (la mayor parte durante los dos días dedicados a profesionales) porque son coleccionistas que le no tienen miedo», relata.

Patricia Ready tiene una percepción similar. Para la galerista, «es una apuesta tener en esta feria a artistas con lenguajes que no son fáciles para el público general».

«Por ejemplo, trajimos obra de Cecilia Vicuña, una artista que acá en Chile casi no se conoce pero si en Nueva York, Londres y Europa en general. Yo la represento desde el 2012 y siempre he creido en ella. También presentamos artistas más conocidos y consagrados, como Alfredo Jaar, de quien haremos una muestra en la galería en noviembre próximo. Pero me entrego por igual a las obras de artistas tanto conocidos como no tan conocidos. De hecho, participaremos en la feria MACO (México) el otro año con puros artistas jóvenes. Los jóvenes marcan la pauta. Hay que llevarlos a las ferias, internacionalizarlos y estimular la educación y la formación con seminarios, talleres y publicaciones», afirma la galerista, refiriéndose con esto último a los programas de formación que desarrolla en su propia galería, y a su publicación La Panera.

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Obras de Alfredo Jaar y Cecilia Vicuña en el stand de Patricia Ready en Ch.ACO14. Foto: Felipe Ugalde

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Obra de Cecilia Vicuña en el stand de Patricia Ready, feria Ch.ACO 2014. Foto: Leonardo Ampuero

La educación (sobre y en las ferias)

La feria, como vitrina, ha mutado de bazar a evento de moda glamoroso, con un toque de refinamiento intelectual para limpiar un poco su imagen de boutique del arte. La experiencia de una feria, como la entendemos si nos guiamos por otros modelos internacionales -nos gusten o no-, implica no sólo un conocimiento indirecto o «de rebote» (cuando recorremos, miramos y analizamos obras y artistas, o cómo operan las galerías, por ejemplo), sino también un conocimiento directo o, más bien, «dirigido», cuando nos convoca a charlas o conversatorios.

El modelo feria/espacio de reflexión lo estableció ARCO ya en 1982, y desde entonces ha sido imitado por casi todas las ferias del mundo, con variados grados de éxito, según a quiénes se invite como oradores, cómo se diseñe el programa y el nivel de acceso a dichos contenidos. Si bien podría cuestionarse la idoneidad de una feria de arte como espacio para el debate crítico (sea sobre coleccionismo o curaduría, crítica, galerismo, políticas institucionales o prácticas artísticas), lo importante es, a fin de cuentas, que ese espacio exista, y que sea accesible a la mayor cantidad de público. En este sentido, los conversatorios de esta edición de Ch.ACO, paradójicamente, ganaron y perdieron acceso de público -o quizás cambiaron un público por otro-, debido a la ubicación del auditorio. Para algunos, la idea de ubicar el auditorio al centro de la feria limitó el acceso de quienes no necesariamente querían pagar por entrar -y que el año pasado, cuando el acceso fue gratuito, pudieron hacerlo- sino solamente participar en los conversatorios. Para otros, este desplazamiento hizo que buena parte de a quienes va dirigido este contenido -coleccionistas- pudiese acceder con mayor facilidad, sin sentirse intimidado.

«Haber puesto el auditorio al centro de la feria un buen acierto, porque la gente participó y se integró más», dice Sergio Parra. A su juicio «la sección editorial y el programa de conversaciones y de formación y creación de audiencias debería tener un lugar aún más destacado dentro de Ch.ACO». En cualquier caso, recae enteramente en el público la decisión de por qué se quiere pagar: si por una charla de Pablo León de la Barra o Manuela Moscoso, o por una película 3D en el Cine Hoyts. La decisión es personal y las experiencias únicas.

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Proyecto Pregunta, en un llamado de acción al púbico a acercarse al auditorio y participar de los conversatorios. Foto: Leonardo Ampuero

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Mesa de conversación «Mercado de Contenidos / Plataforma de información», con la participación de la directora y Editora de Artishock, Alejandra Villasmil, junto a Gerhard Haupt y Patricia Binder, del portal Universes in Universe (Alemania) y Francesco Sala, de Artribune.com, Italia. Foto: Leonardo Ampuero

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Conversación entre Francisco Villarroel, colaborador de Artishock, y Claudio Iglesias, teórico y escritor argentino, co-editor del programa Conversatorio de esta edición de la feria, en torno a su libro Falsa Conciencia. Ensayos sobre la Industria del Arte, editado este año por Metales Pesados (Chile). Foto: Leonardo Ampuero

Las secciones Editoriales y Pop_Up

Si bien lo que confiere un carácter especial a una feria viene en parte por la calidad y profesionalismo de las galerías de la sección principal -lo cual, en Ch.ACO, debería estar regido por un Comité de Selección, o al menos por criterios que vayan más allá de la simple disponibilidad de participación de ciertas galerías-, éste también se evalúa por sus aspectos organizativos (calidad de infraestructura, coordinación entre organizadores e invitados, hospitalidad) y por el nivel y coherencia de otras secciones, como son en este caso la Editorial y los Pop_Up Spaces.

La sección Editoriales de esta versión de Ch.ACO habría contribuido más al entendimiento del panorama de la editorialidad especializada en artes visuales de Chile si hubiese convocado a publicaciones o proyectos dedicados exclusivamente a ese rubro del sector. Invitar, por ejemplo, a editoriales como Daga, SPAM_arq, Feroces Editores, La Nueva Gráfica Chilena, vaticanochico o Metales Pesados Libros y reevaluar la pertinencia en ese sector de la feria de publicaciones de estilo y consumo masivo que van más bien dirigidas a otro tipo de público objetivo: el consumidor promedio.

También se echó de menos en esta versión la participación de la Galería Gabriela Mistral del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, que en la edición pasada fue un aporte no solo por la calidad de su propuesta expositiva, sino porque de forma interesante, y creando las tensiones necesarias, insertaba el proyecto de galería de Estado en el contexto comercial.

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Stand de Espai Colona, parte de los Pop_Up Spaces de Ch.ACO14. En el piso, obra de Andrés Vial. Foto: Leonardo Ampuero

Una de las apuestas más arriesgadas y exitosas de Ch.ACO ha sido la sección Pop_Up Spaces. Allí se reúnen los proyectos independientes más activos gestados por artistas en Chile. Su pertinencia está en cómo complementan -dentro de Ch.ACO y codo a codo con las galerías comerciales- la visión y criterio que nos podemos formar sobre qué está pasando con el circuito de las artes visuales local. Espacios de Santiago pero también de regiones, que trabajan contracorriente, y en muchos casos con la rigurosidad y el entusiasmo necesarios y difíciles de mantener en un ambiente por lo general hostil, caracterizado por la falta de acceso a las fuentes de financiamiento.

En esta edición de Ch.ACO fue un gusto recorrer, por ejemplo, Museo de América, Baco, Mutt, Espai Colona y Espacio Hache, éste último el ganador del concurso al mejor espacio de esta sección. Pero, premiados o no, todos estos proyectos ganaron en visibilidad, y algunos también en ventas. Espai Colona, en particular, tuvo mucho éxito con la venta de sus artistas, entre ellos Andrés Vial, a quien el galerista Henrique Faría le compró una obra por segundo año consecutivo. «Los Pop_Up son importantes y necesarios dentro de la feria. Siempre me encanta ir a recorrerlos porque se que ahí es donde voy a encontrar cosas nuevas, obras que no voy a encontrar en la zona de galerías», dice Faría.

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Espacio Hach, ganador del concurso Pop_Up Spaces, feria Ch.ACO 2014. Foto: Leonardo Ampuero

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.