En el marco de la recién celebrada feria Swab de Barcelona, Alejandro Leonhardt acaba de ganar el Premio Visioni Future, que  consiste en la adquisición de una obra del artista chileno para la colección de Visioni Future. Además, Leonhardt fue seleccionado para una residencia artística en Regione Basilicata. Asimismo, la galería que representa a Leonhardt en España, Louis 21 (Palma de Mallorca) recibió el Premio Fundación Banco Sabadell a la mejor galería de arte, como parte de su participación en la sección Swab Solo, comisariada por Direlia Lazo y Carolina Ariza.

Este apartado de la feria, que se celebró entre el 2 y 5 de octubre, consistió en presentaciones individuales de artistas cuyos proyectos abordaban cuestiones en torno a “lo latinoamericano” como identidad, procedencia, o impronta cultural.

La participación de las galerías en esta sección fue por invitación directa de su equipo de comisarios: adn galería, Barcelona, con Adrián Melis (Cuba, 1985); Analix Forever, Ginebra, con Jhafis Quintero (Panamá,  1973); Henrique Faría, Nueva York, con Luis Molina-Pantin (Venezuela, 1969), Knoerle & Baettig, Winterthur, con Humberto Díaz (Cuba, 1975); Oficina #1, Caracas, con Ana Alenso (Venezuela, 1982); Louis 21, Palma de Mallorca, con Alejandro Leonardt (Chile, 1985), y Prometeo Gallery, Milán, con Regina José Galindo (Guatemala, 1974).

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Vista del stand de Louis 21 en feria Swab, Barcelona, 2014, con obra de Alejandro Leonhardt (Chile). Cortesía: L21

 

Alejandro Leonhardt, (1985, Puerto Varas, Chile) presenta en sus propuestas distintos medios de construcción discursiva que van desde la utilización de objetos a la instalación y el video. Por medio de ellos, destraba críticamente la percepción de situaciones cotidianas, generando propuestas en las que los elementos que las configuran se ven despojados de toda significación convencional, dando lugar a una nueva brecha interpretativa de lo real bajo una dimensión irónica patente. Lo que vemos se convierte en un asunto indeterminado, en formas metalingüísticamente depuradas, cuya ambigüedad hace hincapié en las posibilidades ocultas de lo real. Leonhardt opera desde el campo de las decisiones transformativas para incrementar la percepción, multiplicar las interpretaciones y compensar de esta manera nuestra sensación de realidad.

A continuación republicamos una entrevista al artista realizada por la co-curadora de Swab Solo, Carolina Ariza, en torno a las obras presentadas en la feria.

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Alejandro Leonhardt, La tozudez de una estructura por mantener su postura, 2014, instalación, 190 x 100 x 100 cm. Cortesía: L21

Carolina Ariza: ¿Nos podrías contextualizar tu relación entre los lugares y tu obra?

Alejandro Leonhardt: Por lo general, mi trabajo se adapta a las condiciones de los lugares en donde expongo, me interesan sus especificidades y el encuentro que tenga con éstos. Cuando me refiero al lugar hablo del espacio expositivo pero también del contexto que los rodea.

C.A: ¿Por qué te interesan los objetos en general?

A.L: Por la relación que establecemos diariamente con ellos. Me interesa cuando los objetos cuestionan su función utilitaria y económica, su dimensión social y política. Principalmente me dedico a observar y a recolectar informaciones visuales que me dan pautas para desarrollar ideas. Este proceder no se constituye en base a un protocolo, más bien está sujeto a casualidades propias del encuentro con los objetos y los lugares.

C.A: Esta relación que tienes con los objetos y esta comunicación que estableces con ellos es muy particular, ¿nos puedes explicar como funciona?

A.L: No creo tener una relación diferente de la que tienen el resto de las personas con las cosas. En realidad observo las capacidades formales de los objetos para crear una ruptura con respecto a sus funciones. Al crear esta ruptura, me dirijo hacia lugares menos predecibles.

C.A: ¿Cómo encuentras los objetos? ¿Qué te lleva a recolectarlos?

A.L: Como decía, la mayoría de las veces llego a los objetos por simples casualidades. Los recolecto por donde voy pasando. Me interesa comprender su sentido y la manera cómo éstos se inscriben en su entorno. No se trata de un proceso lineal sino de un trayecto un tanto errático en el que se van generando conexiones entre las cosas. En general mientras estoy buscando una cosa encuentro otra; la errancia constituye un proceso en el que se generan imágenes que cuestionan dichas conexiones. Mi proceso de trabajo consiste en examinar las diferentes posibilidades de los objetos para pensar espacios un tanto contradictorios que permiten generar nuevas experiencias.

C.A: Con respecto a los títulos, a primera vista pareciera que provienen de referencias literarias pero cuando uno los mira con atención se da cuenta de que hacen referencia a la vida cotidiana, a frases que desubican al espectador con respecto a los objetos que está mirando. ¿Nos puedes explicar esta tensión que creas entre los objetos y las palabras?

A.L: Los títulos van casi siempre relacionados con comentarios irónicos sobre la vida cotidiana. Estos hacen que las imágenes, objetos o videos planteen una relación un poco más específica con el lenguaje. Pienso que las palabras tienen el mismo poder transformador que los objetos y por eso les doy la misma importancia. La estructura que establezco en las frases se asimila a la estructura que busco establecer entre los objetos. A través de mi trabajo hago construcciones que me permiten comprender el entorno en el que vivo y cuestionar la lógica de las cosas. Generar espacios de confusión y de irracionalidad es fundamental para mi trabajo.

C.A: Cuando hablas de la errancia ¿en qué términos la entiendes?

A.L: Como un elemento motor que me permite producir ideas que aparentemente parecen desconectadas. Trabajo con la errancia para buscar nuevos rumbos posibles.

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Vista del stand de Louis 21 en feria Swab, Barcelona, 2014, con obra de Alejandro Leonhardt (Chile). Cortesía: L21

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Vista del stand de Louis 21 en feria Swab, Barcelona, 2014, con obra de Alejandro Leonhardt (Chile). Cortesía: L21

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Vista del stand de Louis 21 en feria Swab, Barcelona, 2014, con obra de Alejandro Leonhardt (Chile). Cortesía: L21

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Vista del stand de Louis 21 en feria Swab, Barcelona, 2014, con obra de Alejandro Leonhardt (Chile). Cortesía: L21

C.A: Con respecto a las obras que presentas en Swab, ¿nos puedes explicar que transformaciones les hiciste a los objetos?

A.L: El primer objeto es una sombrilla que adquirí en una tienda de segunda mano. Lo que hice fue desmontarla y rearmarla a partir de la mitad de sus partes. Al ser reensamblada, la sombrilla ya no se puede mantener en pie, pierde su equilibrio, y por eso la amarro con un cinturón de vestir que le da una cierta estabilidad. La obra se intitula La tozudez de una estructura por mantener su postura y se refiere a ese mecanismo un tanto irracional que aflora cuando defendemos una idea estúpida.

C.A: Cuando hablas de objetos, también te refieres a su capacidad transformadora en el tiempo. ¿Nos puedes explicar la obra Es posible que nada haya sucedido, con una serie de instrucciones escritas?

A.L: Este grabado es un instructivo que en base a una serie de pasos propone una experiencia entre la persona, los objetos, el entorno y el tiempo. Básicamente en un juego entre el conocimiento y el sin sentido, propone un ejercicio de transformación que da cuenta de la imposibilidad de retroceder en el tiempo.

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Alejandro Leonhardt, Centímetros, pulgadas, y arbitrariedades, 2014, trozo irregular de masonita con inscripciones de centímetros y pulgadas en diversas direcciones, 80 x 10 cm. Cortesía: L21

C.A: La obra Mancha de limpieza para ácaros vanidosos es una obra muy pictórica, ¿nos puedes explicar como transformaste este objeto?

A.L: Este objeto lo encontré en la oficina del director de la galería donde la expuse (L21). Era la alfombra que tenía en su escritorio. Se la pedí “prestada”, le recorté un pedazo y la colgué en la pared, lo que efectivamente le da un aspecto un tanto pictórico. El resultado es una alfombra adherida al muro a la que le hace falta un pedazo (que se encuentra en el suelo y que podríamos llamar su contraparte) y en el que se ve la superficie de la alfombra con toda su suciedad, con todas sus manchas. Al trozo recortado le hice otro corte más pequeño y lo limpié con jabón para alfombra. Este recorte más pequeño remite al color inicial que debe haber tenido la alfombra. El titulo esclarece el propósito.

La última obra que presenté esta hecha con un trozo de masonita (fibras de madera comprimidas que en Chile llamamos cholguán). Es sencillamente un resto sin trascendencia que encontré cuando estaba montando un solo project en la feria NADA de Nueva York. Al llegar al stand llevaba una cantidad de objetos para realizar el montaje, pero no sabía muy bien cómo iba a abordar el espacio. Me di cuenta de que me hacia falta algo para enlazar las ideas y los objetos entre sí. A mi alrededor lo que más había era masonita, un material que en el caso de los montajes de exposiciones sirve para proteger del trajín los pisos o las alfombras.

Lo que hice fue rasgar un pedazo de ese material y mirarlo. Me di cuenta de que tenia una forma particular, un poco rectangular pero con bordes difusos, una forma entre geométrica y orgánica que asimilé rápidamente a una regla de medir. Luego hice un ejercicio para delimitar los espacios que este trozo contenía y escribí todas las medidas posibles en centímetros y en pulgadas. Es decir, inscribí sobre el material un régimen antojadizo para abarcarlo. Creé un sistema de medidas injustificado, ya que todo lo que trata de contener en cifras es pura arbitrariedad.