We, The Outsiders, curada por Chus Martínez para el espacio de e-flux, en Nueva York, gira en torno a una sola obra: el famoso huevo gigante del artista argentino Federico Manuel Peralta Ramos. La escultura ovoide original, de 260 x 450 centímetros, fue construida in situ en el Instituto Torcuato Di Tella de Buenos Aires, en 1965, utilizando material desplegado y yeso. La obra, ahora recreada, sirve a la curadora como título y guión para esta exposición que investiga dónde comienza y dónde termina la conciencia en relación con el arte.

Titulado Nosotros afuera [We, the Outsiders] (1965), el huevo es un microcosmos del espacio de creación al que no podemos acceder de inmediato y, silenciosamente, invierte nuestra comprensión de lo que está dentro y lo que está fuera de la conciencia y la creación. Este huevo gigantesco marca más un principio que un final, así como un momento cuando el artista declaró estar cansado del lenguaje.

Nosotros afuera comparte la sala con la película Markeneier [Huevos de Marca] (1967), del cineasta alemán Lutz Mommartz; un cuaderno de viaje al núcleo de un volcán del artista argentino Eduardo Navarro; y obras de la pintora polaca Agnieszka Brzeżańska.

efluxPressL-600x400

Federico Manuel Peralta Ramos, We, The Outsiders, 2014. Vista de la exposición en e-flux, Nueva York. Cortesía de la familia Peralta Ramos © e-flux.

Hay muy poca documentación de la pieza creada por Peralta Ramos para la muestra del Premio Nacional del Instituto Torcuato Di Tella de 1965. Las pocas fotografías en blanco y negro que existen muestran al gran huevo solo con su fabricante, sobre un plinto delgado en el piso de la galería. Hay algunas áreas oscuras en el yeso; la pieza no estaba completamente seca al momento de su exhibición. Amigos de Peralta Ramos que le sobreviven y que vieron la pieza recuerdan que ésta se hizo de forma tan apresurada que se rompió inmediatamente después de que el jurado la declarara ganadora del Premio Di Tella ese año. Un pariente de Peralta Ramos recuerda igualmente que el artista calculó mal la tensión entre la estructura metálica y la piel de yeso, por lo que la pieza implosionó inmediatamente después de la ceremonia de premiación. Sin embargo, también existe una foto que muestra a Peralta Ramos destruyendo él mismo la obra. De cualquier manera, el trabajo era demasiado grande como para ser transportando ya que se hizo dentro del espacio de la galería, es decir, que siempre estuvo destinado a la destrucción.

Peralta Ramos cambió las reglas y alteró el universo ese día en Buenos Aires, lo que podría explicar por qué abandonó la pintura y la escultura poco después, para embarcarse en la puesta en escena de muchas reuniones sociales y escribiendo máximas en las servilletas de un café durante largas tardes en Buenos Aires. No dejó de hacer arte; más bien, comenzó a hacerlo desde el otro lado.

peralta_ramos_federico_1_nosotros_afuera

Archivo fotográfico de la obra Nosotros afuera, presentada en el Instituto Torcuato Di Tella en 1965. Fotografía digital (dos piezas de 50 x 70 cm cada una). Colección Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (Macro), Argentina. Autorización de reproducción cedida por Editorial Atlántida y la familia Peralta Ramos. Cortesía: Macro

peralta_ramos_federico_2_nosotros_afuera

Archivo fotográfico de la obra Nosotros afuera, presentada en el Instituto Torcuato Di Tella en 1965. Fotografía digital (dos piezas de 50 x 70 cm cada una). Colección Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (Macro), Argentina. Autorización de reproducción cedida por Editorial Atlántida y la familia Peralta Ramos. Cortesía: Macro

08C4-620-600x407

Federico Peralta Ramos, Nosotros afuera, 1965. Vista de la instalación de la obra en el Instituto Torcuato Di Tella, Argentina. Cortesía de la familia Peralta Ramos y e-flux

Federico Manuel Peralta Ramos

Artista plástico, cantor, filósofo, poeta, actor y show-man, entre otras labores, son las que hacen de Federico Peralta Ramos un conocido personaje porteño. Luego de culminar los estudios secundarios en su ciudad natal, continúa con la tradición familiar y cursa Arquitectura en la Universidad Nacional de Buenos Aires, carrera que abandona a fin de dedicarse al arte de modo autodidacta.

En 1960 concreta exitosamente su primera muestra individual en la galería Rubbers, después de realizar varios viajes por el país y por Latinoamérica. Allí presenta un conjunto de pinturas próximas a la abstracción lírica, donde las manchas de color intervenidas de modo arbitrario remiten a formas del mundo vegetal.

Desde entonces, sus obras abandonan el carácter barroco tornándose en ascéticos trabajos monocromáticos en los que el artista incorpora tridimensionalidad a través de la aplicación de material pictórico sobre la superficie, recurso estético que se torna protagonista en sus creaciones.

No obstante, la muestra realizada en la galería Witcomb en 1964 representa un punto de inflexión en la obra del artista. Debido a las colosales dimensiones, sus pinturas deben ser serruchadas y, por lo tanto, apoyadas contra las paredes. En este hecho se hacen presentes ciertas estrategias y elementos que caracterizarán su producción posterior, tales como el azar, la desacralización de la obra de arte y el humor.

En 1965, ya con un lugar ganado en la plástica local, el artista es invitado para participar en el Premio Nacional Instituto Di Tella, donde lleva a cabo una de sus obras más conocidas y comentadas: Nosotros afuera. Integran esta propuesta una pintura que cubre toda la pared, un obelisco, y un huevo de 260 x 450 cm construido in situ con material desplegado y yeso, el cual se resquebraja y descascara a medida que los días transcurren frente a un público estupefacto que se pregunta sobre la existencia del enigmático oviforme que, finalmente, es destruido por su autor para poder ser retirado del establecimiento.

Avalado por el arquitecto Clorindo Testa, Peralta Ramos obtiene, en 1968, la Beca Guggenheim en la Sección Pintura. Consecuentemente, con el primer envío de dinero el artista organiza una cena para sus allegados más íntimos en el lujoso Hotel Alvear. Dos cartas dirigidas a Mr. James Mathias de la John Simon Guggenheim Foundation son las que el artista escribe para dar cuenta de este hecho y de otros posteriores. En la primera de ellas, fechada el 14 de junio de 1971, declara: «…en vez de pintar una comida, di una comida». Asimismo, informa que el dinero restante de la beca ha sido empleado en la compra de trajes, pago de deudas, compra de pinturas que regala a amigos y familiares, entre otros. La segunda carta –con fecha del 12 de julio de 1971- es escrita como respuesta ante el asombro negativo de la fundación, que pide se le devuelva su dinero. Allí el artista se niega a ello ya que ese acto significaría ir en contra de sus principios.

Estas acciones de Peralta Ramos encuentran su justificación en su fuerte convicción acerca del fin de la contemplación estética y de la desintegración del arte en la vida cotidiana. Ideas que marcan la culminación de su período pictórico para dar paso a una nueva etapa de producción, donde las estrategias conceptuales son las utilizadas para intervenir en el campo artístico. Entrando en los años 70, el artista privilegia la idea por sobre la concreción de la obra, y sustituye el objeto estético por el discurso en reiteradas ocasiones. Ejemplos respectivos de ello son un libro no publicado de secciones inverosímiles, y Cuidado con la pintura, exhibición de 1971 que se convierte en el puntapié de una serie de obras donde Peralta Ramos privilegia el uso de la escritura.

Sin embargo, su gesto más audaz se manifiesta en la muestra El objeto es el sujeto, llevada a cabo en el CAyC por invitación de Jorge Glusberg. Allí expone la obra rechazada ese año en el Salón Nacional: él mismo se presenta como obra de arte acompañado por la leyenda Voy a venir de visita pintada en un papel de 10 metros. Desde entonces Peralta Ramos se dedica a vivir en arte transformándose en su propio objeto artístico. Gestos, acciones y actitudes pasan a ser el basamento de la producción del artista a lo largo de de esos años.

De su producción de la década del 80 destacan una exhibición de dibujos mínimos en la galería Arte Múltiple (1981), la muestra El arte en la gastronomía (1981), y La salita del Gordo en el Centro Cultural Recoleta (1982), donde se sienta a dialogar con quien pasara a visitarlo.

La última muestra individual es llevada a cabo en la galería Altos de Sarmiento, en 1989, donde se expone a sí mismo durante quince días en un salón vacío pintado de blanco.

Paralelamente a su producción plástica y de un modo indisoluble, Peralta Ramos se desarrolla en otras disciplinas artísticas: canta y realiza pequeñas acciones en locales nocturnos donde es habitué, y trabaja en el programa televisivo Tato siempre en domingo, conducido por el humorista Tato Bores, a quien conoce a través de su amigo Ernesto Deira. Allí recita poemas y canta sus canciones no figurativas de extrañísimos nombres. Con estas últimas participa en unas sesiones realizadas en el Teatro Payró, organizadas por el DJ Edgardo Suárez grabando su primer y único disco con dos temas de su autoría. También -hacia fines de la década del 60- crea una religión: la religión gánica. Ser gánico apela a hacer siempre lo que uno tiene ganas de hacer. Así lo demuestran los 23 mandamientos publicados por el artista y repartido entre sus amistades.

En los 80, además de continuar junto con Tato Bores en televisión realiza shows propios exhibiendo su carisma y dotes de monologuista, y participa en los filmes del cineasta argentino Alejandro Agresti, El hombre que ganó la razón y El amor es una mujer gorda, en 1984 y 1988, respectivamente. También escribe artículos para la revista La Semana de Buenos Aires. Allí, Federico Manuel Peralta Ramos plasma con humor, lucidez y creatividad tanto vivencias y anécdotas personales como su idea y visión acerca de diversos temas tales como las mujeres, la creación del universo y el arte.

efluxPressJ-600x400

Eduardo Navarro, We, The Outsiders, 2014. Vista de exhibición en e-flux, Nueva York. Cortesía: Colección Patricia Phelps de Cisneros © e-flux

efluxPressC-600x400

Eduardo Navarro, We, The Outsiders, 2014. Vista de exhibición en e-flux, Nueva York. Cortesía: Colección Patricia Phelps de Cisneros © e-flux

efluxPressG-600x400

Agnieszka Brzeżańska, We, The Outsiders, 2014. Vista de exhibición en e-flux, Nueva York © e-flux

We, The OutsidersAgnieszka Brzeżańska, Lutz Mommartz, Eduardo Navarro & Federico Manuel Peralta Ramos

Curada por Chus Martinez

e-flux, 311 East Broadway, Nueva York, NY

Hasta el 1 de noviembre de 2014