La exposición Acción Urgente, curada por los investigadores Cecilia Rabossi y Rodrigo Alonso para la Fundación Proa, explora las prácticas y acciones llevadas adelante por grupos artístico-políticos interdisciplinarios de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay en el arco temporal que se extiende entre el final de las dictaduras militares, los procesos de transición democrática y la actualidad. Se trata de una selección sucinta –y en alguna medida arbitraria– de un fenómeno común en la práctica artística actual, de enorme vitalidad en toda la región.

Estas agrupaciones plantean modos de experimentación estética y política en el espacio público mediante diversas estrategias de acción: performances, intervenciones urbanas, participaciones en lugares de protesta o manifestación, ocupaciones temporales de ámbitos comunitarios, o tácticas de comunicación que van del arte correo a las redes sociales. Se caracterizan por el cuestionamiento de la creación individual en pos de una autoría colectiva, por su fuerte carácter político, por su actuación al margen de las instituciones artísticas, y por el empleo de los medios de comunicación en la circulación, producción y transmisión de sus acciones.

Sus trabajos responden a sus contextos sociopolíticos inmediatos e impugnan las conductas naturalizadas mediante propuestas que abordan cuestiones de género, discriminación racial, indigenismo, desigualdad política y alienación, entre muchas otras. Cuestionan tanto a la institución artística como a ciertas estructuras sociales, pero a diferencia de las organizaciones militantes, alcanzan su momento crítico a través de acciones poéticas.

Fuera del museo, pero respetando las reglas de convivencia, toman los lenguajes de los medios masivos de comunicación y la publicidad. Re-territorializan los espacios y los conceptos empleando estrategias que articulan los lenguajes del arte. La acción es afirmación de la ciudadanía individual y apela a la participación del público rescatando elementos de la cultura popular y masiva [*].

Conversamos con Rodrigo Alonso sobre los orígenes de esta exhibición, cómo se “activan” -o “reactivan”- las propuestas aquí reunidas bajo el alero de la institución museística y cómo se podría calibrar el impacto de las acciones de estos colectivos a lo largo del período histórico en el que se enmarcan.

Alejandra Villasmil:¿Cuál ha sido el criterio para enmarcar Acción Urgente en este período de entre finales de las dictaduras y la actualidad, y en estos países? ¿A qué apunta esta investigación?

Rodrigo Alonso: La decisión del arco temporal de la exposición es, en alguna medida, arbitraria. Pensamos en una muestra que pudiera constituir un aporte a los estudios sobre el lugar de las acciones en la producción artística contemporánea desde una perspectiva poco abordada por las exhibiciones que se han realizado en la Argentina. Los años sesenta y setenta son probablemente los más estudiados. Y sabíamos que la exposición iba a coincidir con Perder la forma humana, que investiga un tema similar pero en los años ochenta. Por estos motivos, nos inclinamos por trabajar con el período posterior a las dictaduras militares de estos países, un período en el que, por otra parte, las acciones y el trabajo colectivo están muy presentes.

La investigación apunta a ofrecer un panorama sucinto de las prácticas colectivas en el espacio público de los países seleccionados (el Cono Sur de Sudamérica). Nos focalizamos mucho más en la diversidad de las propuestas y de los recursos que utilizan los grupos que en la confección de un mapa exhaustivo de estas prácticas. Y es que muchos grupos trabajan de manera muy similar; por ejemplo: pintando grafitis, pegando afiches en la vía pública, realizando entrevistas a los transeúntes, etc. Preferimos elegir agrupaciones con formas de acción diversas, y además, ofrecerles la posibilidad de desplegar su trabajo en el espacio, es decir, que no estuvieran presentes tan solo con una foto de una acción sino con el desarrollo consistente de algunos trabajos significativos. Para esto, invitamos a integrantes de la mayoría de los grupos a intervenir directamente en el espacio expositivo o a diseñar sus propias presentaciones.

A.V: El título de la muestra alude al accionar/reaccionar de estos grupos y colectivos ante temas contingentes de diversa índole, cuestiones que requieren de una toma de conciencia y postura inmediata pero que, en muchos casos, llevan años -o siglos- presentes. ¿Cómo han evolucionado las formas de articular los discursos dentro del período estudiado, en cada ciudad y dentro de los mismos colectivos?

R.A: El título surge de una anécdota. Buscando un título atractivo, un día se activa el antivirus de mi computadora con el mensaje: “Se requiere acción urgente”. Y nos pareció que el título de la muestra debía ir por ese lado. Creo que apunta menos a la capacidad de acción/reacción que a la necesidad de hacerla. Remarca un aspecto ético detrás de este tipo de prácticas. Porque todos asistimos día a día a situaciones injustas o con las que muchas veces no estamos de acuerdo. Pero hay personas que sienten la necesidad de hacer escuchar su disenso.

Los grupos seleccionados se encuentran en esta situación. En algunos casos responden a acontecimientos coyunturales (como pueden ser las movilizaciones estudiantiles en Chile o la corrupción política de Fujimori en Perú), pero en otras ocasiones trabajan a partir de problemas o conflictos que poseen una larga historia (como es el caso de los grupos feministas, por ejemplo). Pero en todos los casos existe esta necesidad de (re)accionar, de no quedarse callados, de manifestar el descontento.

No sé si se puede hablar de una evolución de las formas de articular los discursos. Sí se puede decir que hay recursos cada vez más sofisticados para llevar el debate al espacio público, y que hay una conciencia histórica mucho más desarrollada. Es decir, los grupos actuales rescatan a muchos de sus predecesores y poseen una perspectiva crítica entrenada por la existencia previa de éstos. Por otra parte, muchos de los colectivos contemporáneos poseen experiencia en la presentación de sus proyectos en espacios expositivos.

A.V: Cada problemática socio-política, racial, económica, cultural, o de género demanda una estrategia conceptual, estética, performática y de ocupación temporal del espacio, digamos, específica. No hay herramientas más efectivas que otras pues están sujetas a cada circunstancia en particular. Sin embargo ¿qué papel están jugando las redes sociales, con su inmediatez, masificación del discurso y alto impacto mediático en las estrategias de comunicación y acción de estos colectivos?

R.A: Las redes sociales son claves tanto en la organización de estos grupos como en la difusión de su trabajo. Y los grupos son conscientes de esto. De hecho, muchos realizan sus acciones de cara a los medios de comunicación para ampliar la efectividad de sus propuestas. Por ejemplo, el Colectivo 3 de Febrero de Brasil ha realizado intervenciones en canchas de fútbol con banderas gigantes (unos 10 x 15 metros), con la intención de que aparezcan en las transmisiones televisivas de los partidos.

Pero el uso de los medios de comunicación y las redes sociales no siempre persigue el impacto mediático. Los Iconoclasistas de Argentina, utilizan la Internet como medio privilegiado de difusión de sus mapeos de situaciones sociales, y ofrecen además todas las herramientas para realizarlos de manera abierta y gratuita a través de su propia página web, adscribiendo a las ideas de liberación de la propiedad intelectual.

A.V: ¿Es intrínseco a la naturaleza y funcionalidad de estos grupos su carácter interdisciplinario?

R.A: Creo que en general lo es por el simple hecho de que muchas personas tendrán muchas habilidades diferentes. Pero no es una condición indispensable. Hay colectivos conformados exclusivamente por artistas visuales o teóricos. Me parece que la interdisciplinariedad tiene más que ver con nuestro tiempo, y con que la mayoría de los colectivos se tienen que ocupar de casi todas las tareas que involucran sus acciones (que podrían ser: diseñar afiches, elaborar alguna vestimenta, producir objetos, convocar a la gente, comunicar sus acciones, etc.) para lo cual muchas veces de hace necesario contar con personas provenientes de diferentes disciplinas.

Vista de la exposición Acción Urgente, en Fundación Proa, Buenos Aires, 2014. Cortesía: Proa

Vista de la exposición Acción Urgente, en Fundación Proa, Buenos Aires, 2014. Cortesía: Proa

Vista de la exposición Acción Urgente, en Fundación Proa, Buenos Aires, 2014. Cortesía: Proa

A.V: La mayoría de estos colectivos ha estado operando por largos años ¿Cuáles crees que han sido los factores que han influido en su longevidad?

R.A: A mi entender, la longevidad de muchos grupos tiene que ver con la convicción profunda de que lo que hacen sólo puede ser realizado en equipo. No se trata de artistas que necesitan reunirse con otras personas para un proyecto específico, sino de creadores que entienden las ventajas de la colectivización y del trabajo anónimo. De hecho, la mayoría se opone a la identificación de sus miembros integrantes. Sólo operan bajo la denominación del grupo.

A.V: Al instalar los registros de acciones de calle en el espacio artístico éstos se vuelven objetos de estudio, se historializan, su circulación y espectro de receptores se diversifica. Se les da peso institucional. ¿Cómo crees que el público que va a los museos se relaciona e involucra con este tipo de presentaciones? ¿Cuál es el tipo de comunicación o interacción que allí se establece, a diferencia de la calle? ¿Qué podemos concluir de la validación institucional?

R.A: Ante todo, creo que hay que ser muy claros en que lo que se exhibe en la Fundación Proa no es, de ninguna manera, el trabajo de estos colectivos. Es una documentación de sus trabajos. Éstos sólo tienen validez y espesor cuando están en el lugar para el cual fueron pensados.

En la Fundación Proa, la documentación permite aproximarse a una producción bastante desconocida para el público habitual del arte, simplemente porque no aparece en los espacios habituales del arte. Al realizar esta exposición, Cecilia Rabossi y yo buscamos ampliar el horizonte del espectador respecto a los lugares por los que circula la creación artística. Y creo que ese objetivo se ha logrado.

En cuanto a la efectividad de las presentaciones: depende de cada una de ellas. Hay colectivos que diseñaron un dispositivo especial para que su trabajo tenga fuerza incluso dentro de la institución artística. En otros casos, sólo hay documentación: una fotografía o un video de una acción pasada, que se observa justamente como algo que ocurrió en algún momento pero que ya terminó. En otros casos, los objetos del pasado pueden seguir teniendo la misma intensidad que cuando fueron creados. En otros, el cambio de contexto los ha transformado, como puede ser el caso de las acciones de Mujeres Públicas de la Argentina en relación a la heteronormatividad, que hoy se leen en el marco de las leyes de Matrimonio Igualitario o de Identidad de Género que no existían cuando fueron pensadas y realizadas.

Mujeres Públicas, Instalación documental (2003 – 2010), 2014, afiches, gráfica, objetos © Mujeres Públicas

Mujeres Públicas, Instalación documental (2003 – 2010), 2014, afiches, gráfica, objetos © Mujeres Públicas

Mujeres Públicas, Instalación documental (2003 – 2010), 2014, afiches, gráfica, objetos © Mujeres Públicas

A.V: Siempre se discute, sea a favor o en contra, sobre el poder del arte para cambiar el mundo. ¿Cómo se puede evaluar el rendimiento de las acciones de estos colectivos y el impacto que han tenido en sus comunidades y ciudades?

R.A: Entre los grupos seleccionados, algunos pretenden producir algún cambio de actitud o consciencia (me parece mucho hablar de cambiar al mundo) mientras otros buscan llamar la atención sobre determinadas situaciones o posicionarse críticamente. La evaluación del impacto de sus acciones a veces es muy difícil pero no es imposible.

El colectivo Contrafilé de Brasil realizó un trabajo intenso para llamar la atención sobre el control social que supone la generalización de los molinetes en los espacios públicos y logró hacerse oír. Esto se ve en la exposición a través de la repercusión en los medios de comunicación y la introducción del debate en las universidades. El Mapa del Cirujeo de Iconoclasistas, involucró a los trabajadores de uno de los basurales más grandes de Buenos Aires en la creación de un plano de situación de sus condiciones sociales y políticas, que hizo que muchos de ellos comenzaran a diseñar estrategias para transformar esa realidad.

Pero la efectividad no puede medirse exclusivamente a través de los logros inmediatos. Cuando hablamos de arte, sabemos que sus efectos pueden verificarse a largo plazo y de maneras muy sutiles. Y los grupos lo saben. Más que pedirles resultados, debe destacarse su potencial.

Grupos participantes

Arte correo: Clemente Padín (Uruguay)
C. S. C.: Gustavo Buntinx (Perú)
Cuadernos de Movilización: N. Canto – D. Parra Donoso – M. Flores — C. Urzúa (Chile)
Escombros: Luis Pazos (Argentina)
Etcétera: 
Federico Zukerfeld – Loreto Grain (Argentina)
Frente 3 de Fevereiro: 
Daniel Lima – Felipe Brait (Brasil)
Iconoclasistas: 
Julia Risler – Pablo Ares (Argentina)
Javier López – Erika Meza 
(Paraguay)
Mujeres artistas en movimiento: 
A. Aristimuño – A. Sica – V. Martínez (Uruguay)
Mujeres Creando: Danitza Luna – Carolina Ottonello (Bolivia)
Mujeres Públicas: Magdalena Pagano – Fernanda Carrizo – Lorena Bossi (Argentina)
Opavivará: Daniel Bastos (Brasil)
Viva Laura Pérez: Javier Soria (Argentina)

[*] Tomado de Acción Urgente, introducción al catálogo de la muestra en Fundación Proa, Buenos Aires, 2014, por Cecilia Rabossi y Rodrigo Alonso.

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Alejandra Villasmil

Nace en Maracaibo (Venezuela) en 1972. Es Directora y Fundadora de Artishock. Licenciada en Comunicación Social, mención audiovisual, por la Universidad Católica Andrés Bello (Caracas, Venezuela, 1994), con formación libre en arte contemporáneo (teoría y práctica) en escuelas de Nueva York (1997-2007). En Nueva York trabajó como corresponsal sénior para la revista Arte al Día International (2004-2007) y como corresponsal de Cultura de la agencia española de noticias EFE (2002-2007). En Chile fue encargada de prensa y difusión para el Museo de Artes Visuales (MAVI), Galería Gabriela Mistral, Galería Moro y la Bienal de Video y Artes Mediales.
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