A catorce años de su última gran retrospectiva en Argentina, Malba – Fundación Costantini acerca nuevamente al público local el universo mágico de Julio Le Parc, rindiendo así homenaje a uno de los artistas argentinos más importantes del siglo XX. Para esta exposición, en lugar de realizar otra retrospectiva se optó por destacar uno de los aspectos más importantes de la producción del artista: su preocupación por las alteraciones de la luz en movimiento.

Le Parc Lumière está compuesta por una selección de obras históricas pertenecientes a la Colección Daros Latinamerica, en Zúrich. La muestra se concentra en las experiencias cinéticas de Le Parc en torno a la luz, realizadas principalmente en los años 60. La curaduría fue realizada por Hans-Michael Herzog, director artístico y curador de la Colección Daros Latinamerica, Käthe Walser, curadora técnica de la institución, y Victoria Giraudo, coordinadora ejecutiva de curaduría del Malba.

Vista de la exposición Le Parc Lumière, de Julio Le Parc, en el Malba, Buenos Aires, 2014. Cortesía: Malba – Fundación Costantini

Vista de la exposición Le Parc Lumière, de Julio Le Parc, en el Malba, Buenos Aires, 2014. Cortesía: Malba – Fundación Costantini

Vista de la exposición Le Parc Lumière, de Julio Le Parc, en el Malba, Buenos Aires, 2014. Cortesía: Malba – Fundación Costantini

Vista de la exposición Le Parc Lumière, de Julio Le Parc, en el Malba, Buenos Aires, 2014. Cortesía: Malba – Fundación Costantini

La exposición presenta 17 instalaciones lumínicas desplegadas en dos salas del museo, que suman 900 metros cuadrados. “Sus juegos de luz en movimiento modifican el espacio, lo recrean en forma permanente y al mismo tiempo lo disuelven, incluyendo al observador en la obra de arte total. La sustancia material básica de los múltiples aparatos mecánicos y máquinas lumínicas se transforma elegante y absolutamente en inmaterial”, explica Herzog.

Entre las obras emblemáticas y de gran escala presentes en la muestra se destacan el cilindro Continuel-lumière cylindre (Continúo-Luz, 1962); el móvil Continuel-mobil (Continúo-móvil, 1962-1996) y el penetrable Cellule á pénétrer (Célula penetrable, 1963 -2005), pieza multisensorial que el artista presentó por primera vez en la Bienal de París de 1963, como parte del laberinto L’ Instabilité (La inestabilidad) del Groupe de Recherche d’Art Visuel (GRAV), grupo co-fundado por Le Parc en 1960 para investigar el movimiento a partir de la relación dinámica entre el espectador y el objeto artístico.

Esta exposición marca también el inicio del trabajo conjunto de Malba – Fundación Costantini con Casa Daros, nueva institución de la colección Daros Latinamerica inaugurada en marzo de 2013 en el barrio de Botafogo, Río de Janeiro. Le Parc Lumière se presentó primero allí de octubre de 2013 a febrero de 2014.

Julio Le Parc. Continuel-lumière au plafond, 1963-1996. Cortesía: Malba

Julio Le Parc. Continuel-lumière avec formes en cortonsions, 1966-1996. Cortesía: Malba

Julio Le Parc. Continuel-lumière cylindre, 1962. Cortesía: Malba

Julio Le Parc. Continuel-lumière cylindre, 1962. Cortesía: Malba

Vista de la exposición Le Parc Lumière, de Julio Le Parc, en el Malba, Buenos Aires, 2014. Cortesía: Malba – Fundación Costantini

Arte en movimiento

Junto con sus colegas del GRAV, Julio Le Parc propuso en los años 60 una ruptura con la tradición artística que había prevalecido hasta entonces, alejándose de la pintura y acercándose a una concepción dinámica de la obra de arte. “Las primeras experiencias que hice con elementos móviles partían de las cajas luminosas, y se realizaron a comienzos del año 1960. Estaban destinadas a servir como una suerte de diafragmas que modificaban sus formas según su posición, dejando pasar más o menos cantidad de luz. Me di cuenta, casi de inmediato, que con ellas podía experimentar, de forma independiente, los mismos problemas que me preocupaban en aquél momento. Es decir, la múltiple variedad de situaciones en una misma experiencia. Las nociones de movimiento, de inestabilidad y de probabilidad se me aparecían de forma muy clara, se desarrollaba el trabajo con contingencias exteriores a la obra. La tendencia a alejarme de la noción de obra estable, única y definitiva, se acentuaba cada vez más”, explica Le Parc en el catálogo de exposición Le Parc, que se realizó en el Centro de Artes Visuales del Instituto Torcuato Di Tella, Buenos Aires, en 1967.

El deseo de Le Parc era crear obras que estuvieran en perpetua transformación y en constante inestabilidad. Sus investigaciones científico-mecánicas resultaron en interesantes juegos azarosos de luces y sombras, donde la participación del espectador completa la obra de arte activándola con su percepción y su presencia interactiva. El artista crea las condiciones, pero las superposiciones y constelaciones específicas de los fenómenos lumínicos son casuales. “Este juego con lo aleatorio conduce constantemente a situaciones nuevas y sorprendentes que nunca son abarcables en su totalidad. La experiencia de estos sucesos lumínicos fugaces nos lleva a reflexionar sobre lo inestable de la realidad y sobre el fluir de la vida con sus múltiples refracciones y reflejos”, afirma Hans-Michael Herzog. “Con serenidad y mano suave, Le Parc nos eleva hacia un calidoscopio universal que fluye, resplandece, danza y vibra, y cuya belleza y encanto nos atrapan y ya no nos abandonan”.

Vista de la exposición Le Parc Lumière, de Julio Le Parc, en el Malba, Buenos Aires, 2014. Cortesía: Malba – Fundación Costantini

Julio Le Parc. Continuel-mobil, 1962-1996. Cortesía: Malba

Julio Le Parc. Continuel-mobil, 1962-1996. Cortesía: Malba

Julio Le Parc. Lumières alternées, 1971. Cortesía: Malba

Vista de la exposición Le Parc Lumière, de Julio Le Parc, en el Malba, Buenos Aires, 2014. Cortesía: Malba – Fundación Costantini

Vista de la exposición Le Parc Lumière, de Julio Le Parc, en el Malba, Buenos Aires, 2014. Cortesía: Malba – Fundación Costantini

Arte liberal y democrático

Las obras cinéticas de Le Parc se sustraen de manera deliberada de cualquier interpretación específica. En un mundo en el que todo está ordenado, Le Parc busca ofrecer al hombre la oportunidad de romper con su existencia reglamentada. Su intención es liberar al observador de su dependencia y hacerlo participar en la acción, integrándolo en su obra de arte total y sumergiéndolo en una experiencia lumínica. Para Hans-Michael Herzog: “En la negación rigurosa de cualquier pretensión de lo absoluto es donde reside el aspecto más profundamente humano de este arte a la vez que el más político: un arte que se concibe como liberal y democrático, respetuoso de los hombres, antiautoritario y enemigo de cualquier tipo de culto al genio”.

En una conversación entre el curador y el artista en París en 2005, Julio Le Parc afirma: “La política me interesa como a cualquier persona. Luego, el análisis que hice –dentro del GRAV y por mi parte– sobre los mecanismos de creación del medio artístico, la valoración y la difusión de la obra de arte, me demostraron que respondían a una cultura política ya dada. Entonces tratamos de ver dónde se podía ejercer una influencia. Empezamos a reflexionar sobre nuestra situación y el punto de partida era: o se trabaja para una élite –los críticos, los directores de galerías y museos y los coleccionistas–, o se trata de hacer algo que pueda establecer una relación directa con la gente, sin necesidad de pasar por lo impuesto por el circuito”.

Y agrega: “Si una persona entra en una exposición como la mía, para mí es suficiente si sale con la sensación de haber sido parte de una experiencia, ya sea por el movimiento o por las luces, ya sea porque tiene que participar en algunas obras como los juegos o las encuestas, ya sea porque la presencia frente a una obra va provocando cambios.”

La alegría y el carácter lúdico, aspectos que caracterizan a la obra de Le Parc, son una afirmación política y convierten su trabajo en universal. Para Hans-Michael Herzog: “El jardín mágico de luz que Le Parc ha puesto en escena nos devuelve a la infancia, nos transforma en niños cautivados por su propio juego y abstraídos del resto del mundo”.

Julio Le Parc. Foto Casa Daros

Catálogo

La exposición está acompañada por un libro de 256 páginas, de tapa dura, ricamente ilustrado, producido por la Colección Daros Latinamerica en Zúrich, Suiza, y organizado por Katrin Steffen y Hans-Michael Herzog. La publicación trae los textos y manifiestos históricos de Julio Le Parc; un texto sobre el Groupe de Recherche d’Art Visuel (GRAV, Grupo de Investigación de Arte Visual), escrito por Alexander Alberro (historiador del arte, autor de diversos libros y profesor del Barnard College, de la Universidad de Columbia, Nueva York); un texto de Bettina Kaufmann, curadora suiza, y Käthe Walser sobre la obra “Lumière sur ressort”, de 1964; y el testimonio de Käthe Walser sobre el proceso de restauración de las instalaciones.

Le Parc Lumière: Obras cinéticas de Julio Le Parc en la Colección Daros Latinamerica

Malba – Fundación Costantini, Buenos Aires

Del 12 de julio al 6 de octubre de 2014