“Y cuando estoy con ella yo te maldigo. Creí que era tu amigo y luego no, creí que era tu vida y fui un segundo. No sé si es el desprecio o es el amor. El ser tan bella no te da derecho a destruir. Con todo el odio grito: ¡no!”

Gianni Bella, No

Pareciera ser que amor y destrucción se perciben como sinónimos en más ocasiones de las que creemos. Situados en el contexto de una cultura en la que el sufrir forma parte del ritual que asumimos como soporte de vida, Javier González Pesce transforma el desamor en la perfecta excusa para invocar diversos medios de disrupción a partir de íconos, aproximaciones lúdicas y soluciones formales, asunto que aborda en su exposición titulada El ser bella no te da derecho a destruir, que presenta actualmente en el Museo de Artes Visuales (MAVI). La muestra, que es parte del premio que se adjudicara en 2012 al obtener el primer lugar en el VII Concurso Arte Joven MAVI-Minera Escondida, es comentada a continuación por el propio artista, a través de esta visita guiada.

Javier González Pesce, M.P.G., 2014. Cortesía del artista

M.P.G.

“A propósito de todas esas construcciones visuales que hay en torno al amor, todo ese juego con los corazones flechados, cursilerías visuales que se muestran tiernas pero que más bien son agresivas, se presenta aquí una serie de destrucciones contenidas que de alguna manera te permiten reservar parte del objeto y construir un relato a partir de esa situación de destrucción… ese es el código. En esta primera pieza se refleja esa destrucción contenida y controlada, en la que escenografié forzosamente aquello que podría ser un accidente, y que sin embargo se dibuja en el caos la forma de un corazón”.

Javier González Pesce, B.E., 2014. Cortesía del artista

B.E.

“En esta pieza ocurre un tipo de violencia más sutil; la luz de un foco asedia constantemente a esos papeles, generando a su vez una estela, tal como las que usan en las iglesias o discoteques, administrando la luz de modo que produzca una determinada emoción o sensación. Al mismo tiempo, la potencia del foco (mil watts), destiñe esas imágenes. En un principio pensé que tenían que ser imágenes de parejas, pero en el fondo después sentí que la agresión era un poco más brutal cuando eran imágenes de un romanticismo más cándido. El uso de papeles brillantes, metalizados, enfatiza ese ambiente medio romántico”.

Javier González Pesce, L.M., 2014. Cortesía del artista

L.M.

“Sucede que cuando uno lleva a la práctica toda esa iconografía, cuando la sometes a situaciones de realidad material, nada funciona. Y al mismo tiempo resulta en algo atractivo. La imagen de ese corazón flechado es bastante agresiva, no obstante se relaciona a esa etapa en la que uno está supuestamente enamorado. Por lo general todos los logos son circulares o cuadrados. El logo del amor es uno de los pocos capaces de sostenerse sobre una de sus esquinas. Esta proeza es algo imposible, y es uno de los ejemplos de que la iconografía del amor en general se sostiene sobre cosas insólitas. De alguna manera infectan el imaginario; me parece peligroso y raro”.

Javier González Pesce, R.B., 2014. Foto: Angela González

R.B.

“Esta es una de mis piezas favoritas, es muy sencilla y sintética a la vez, porque da cuenta muy bien de lo que intento mostrar en esta exposición. Todos los días se amarra un nuevo globo con forma de corazón a este cactus. Por lo general los globos de helio demoran aproximadamente entre 8 y 10 horas en descender completamente. Esta acción de permanecer y descender retrata la situación metafórica sobre el amor. Dos cuestiones que están vinculadas, sin separarse, con el paso del tiempo estarán a una distancia tal que hará que necesariamente una hiera a la otra, la destruya”.

Javier González Pesce, M.J.C., 2014. Foto: Angela Gonzále

M.J.C.

“Cuando yo era chico había un árbol cubierto de chicles cerca de la casa de mi mamá. Me llamaba mucho la atención y más tarde descubrí que es el lugar donde las parejas hacían algo así como una promesa de amor, la que era sellada con este chicle que pegaban al árbol. Esta pieza proviene de este relato y de la obra con la que me gané el premio Arte Joven MAVI. La piedra representa la posibilidad más fría, inerte, y ambigua de la existencia, así como también al desenamorado, por lo que me parecía chistoso poder forzar a la piedra a ser algo expresivo, mediante estos chicles que la cubren contra su voluntad, y que al mismo tiempo son muy sexuales”.

Javier González Pesce, B.U., 2014. Cortesía del artista

B.U.

“Quisiera pensar que mi obsesión fundamental como artista está más ligada a lo formal, que a las temáticas. Siempre supe que tenía que aprovechar de alguna manera el desnivel de las dos salas que ocupan la exposición, debido a mi interés por este asunto estructural y de enfrentamiento de distintas cosas. Así fue cómo surgió la idea de esta pieza en la que se enfrentan dos banderas que flamean una hacia la otra, un gesto muy simple, pero que representa también esta situación forzada de dependencia, donde vuelve a aparecer el amor como la voluntad de querer vincularse, por muy extraño y difícil que parezca”.

Javier González Pesce, C.V., 2014. Cortesía del artista

C.V.

“Esta pieza es la más importante y de cierta manera organiza la exposición en términos espaciales y también en su discurso. A la construcción de este espacio como especie de réplica de la pieza de una pareja, incorporo esculturas romanas (también réplicas) que evocan el ideal de belleza clásico. Con la mezcla de estas piezas y la habitación se crea un ambiente surrealista. La idea es que desde el piso superior (donde se consigue la visión completa de la escena) uno pueda tirar la cuerda que sostiene unas piedras y luego soltarla dejando caer estas piedras sobre la escena en la habitación. Las piedras nunca tocan la situación real, sino una situación de réplica, esa es la metáfora. La destrucción de un ideal. Las piezas que aún no son afectadas conviven dentro de una situación de potencial agresividad”.

Javier González Pesce, P.I., 2014. Cortesía del artista

Javier González Pesce, P.I, 2014. Foto: Angela González

P.I.

“Con dos controles distintos se manejaban los cuatro autos que sostienen cada una de las dos mesas, generando movimiento. La gente tenía la oportunidad de jugar con las mesas, chocándolas, haciendo que cayeran las cosas que estaban encima. Y así todos los días las mesas eran repuestas, con elementos que remitieran a un restaurante en donde una pareja común y corriente iría a comer. Dado el estado de destrucción de esta obra, decidí detener su funcionamiento, aunque para mí sigue funcionando en el sentido metafórico que quería proponer, y creo que de algún modo se puede entender el proceso por el que llegó a tal destrucción”.

Javier González Pesce, C.D., 2014. Cortesía del artista

C.D.

“Me interesé por trabajar con el mecanismo de la escalera y su aspecto que hace referencia a una situación doméstica, y que al mismo tiempo es muy escenográfico, casi de teleserie. La escena se basa en la caída de teteras metálicas sobre la escalera cada 10 minutos. Mediante una banda instalada bajo la escalera, se transportan las teteras y son lanzadas una vez llegando a la parte superior por medio de un mecanismo de ascensor. La caída de algunas teteras es increíble debido a su forma particular y al sonido que emiten”.

“En definitiva, son puras maneras creativas de romper cosas, o al menos de agredirlas. Creo que en ese sentido es una exposición que a mí me interesa como artista desde una dimensión muy material. Tiene que ver con la significación de la violencia, y el poder generar maneras contenidas o contenibles de dar cuenta de situaciones de agresividad. Y que eventualmente, al ser connotadas cada una de estas piezas, se tornan obviamente hacia el asunto del desamor. En este caso el tema me parece importante para guiar a que las personas puedan entender la muestra desde esa mirada, y en caso de haber otras miradas, son también bienvenidas”.

Javier González Pesce (1984), Artista Visual y co-fundador del espacio LOCAL Arte Contemporáneo, en Santiago de Chile. Licenciado en Arte con mención en Escultura, por la Universidad ARCIS (2008), Chile. Actualmente se desempeña también como académico de pregrado de la Universidad Diego Portales. Ha presentado sus trabajos en la Galería Callejera, Museo Arte Contemporáneo (MAC Parque Forestal), Galería YONO, Sala Cero de Galería Animal, Local Project (Nueva York), entre otros. El año 2012 obtiene el primer lugar del concurso de Arte Joven MAVI-Minera Escondida, el que le permite realizar la muestra El ser bella no te da derecho a destruir.

Javier González Pesce: El ser bella no te da derecho a destruir. Convenciones y Desencuentros: una exposición sobre el amor

Museo de Artes Visuales (MAVI), Santiago de Chile

Hasta el 20 de julio de 2014

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