Hubo una etapa en el diseño de Santiago y de las principales ciudades de Chile, en que los monumentos eran un elemento central del espacio público. La mayoría de ellos representaba a héroes de la patria o grandes próceres, considerados un aporte a la configuración de nuestra identidad, ya fuese desde la política, la religión, el intelecto o la tradición marcial. Actualmente, la transformación de las ciudades, impulsada por los movimientos migratorios y un nuevo paradigma en que lo económico parece predominar por sobre lo identitario y lo ideológico, han hecho de nuestro panorama inmediato un conglomerado de distintos modelos arquitectónicos, mezclados a veces sin una lógica urbanística ni regulación alguna. Los monumentos hoy pasan desapercibidos y difícilmente el ciudadano de a pie es capaz de reconocer a un personaje histórico sobre un pedestal.

Es esta la situación que abordó el artista visual Andrés Durán (Chile, 1974), tras realizar un recorrido atento por el eje central de la calle Alameda de Santiago y todo el radio cercano a la Galería Gabriela Mistral. En esta sala, dependiente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes se presenta hasta el 30 de julio su exposición Monumento Editado.

Vista de la exposición Monumento Editado, de Andrés Durán, en Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2014. Cortesía: GGM

Vista de la exposición Monumento Editado, de Andrés Durán, en Galería Gabriela Mistral, Santiago de Chile, 2014. Cortesía: GGM

Andrés Durán, Escena Mitológica, 2014. Fotografía digital intervenida. Cortesía del artista

Andrés Durán, Escena Mitológica, 2014. Fotografía digital intervenida. Cortesía del artista

Andrés Durán, Ecuestre, 2014. Fotografía digital intervenida. Cortesía del artista

Andrés Durán, Ecuestre, 2014. Fotografía digital intervenida. Cortesía del artista

Andrés Durán, Prócer sentado, 2014. Fotografía digital intervenida. Cortesía del artista

Andrés Durán, Prócer sentado, 2014. Fotografía digital intervenida. Cortesía del artista

Utilizando el video, la fotografía digital y los nuevos medios, Durán elabora una instalación en que crea una ficción a partir de monumentos ubicados en ese sector del centro de Santiago, ocultando las características propias del personaje o escena que éstos representan, y cubriéndolos encementados por sus propias bases o pedestales.

Así, estatuas de próceres civiles y militares como Diego Portales, Arturo Alessandri, San Martín, Bernardo O’Higgins, Carrera, Barros Arana o Andrés Bello son parte del material intervenido por este artista, dejando sólo algunos fragmentos a la vista, como una manera de provocar al espectador y hacerlo pensar sobre nuestra identidad y memoria colectiva y, en este caso, la borradura y la invitación a preguntarse ¿a quién representan hoy esos monumentos? o ¿cuál es su función actual en el espacio público?.

Durán reflexiona sobre los códigos que se utilizan para designar las poses en este tipo de escultura, y al borrar la identidad, cataloga su propia versión de los monumentos con títulos como Prócer de pie, Prócer sentado, o Ecuestre. De esta manera, construye un nuevo relato que es verosímil, pero a la vez pone en duda lo real, alterando lo que es por todos conocido. “Mi interés en los monumentos no es el realzar un imaginario nacionalista, más bien tiene que ver con la memoria colectiva del espacio público y con resituar la historia en el presente, por medio de la ficción”, señala el artista.