HangarBicocca, en Milán, presenta hasta el 20 de julio Cildo Meireles: Instalaciones, la primera exposición en Italia dedicada a uno de los artistas más importantes del panorama internacional, cuyas obras multisensoriales inspiran una intensa participación del público. Comisariada por Vicente Todolí, la exhibición incluye grandes instalaciones realizadas desde 1970 hasta nuestros días.

«La exposición en HangarBicocca ayuda a comprender en profundidad los aspectos físicos, sensoriales y poéticos de la obra de Cildo Meireles, que cuestionan y a menudo vuelcan nuestros clichés e ideas preconcebidas. Su obra plantea desafíos perceptuales y conceptuales a través de mecanismos de yuxtaposición, acumulación y metáfora, con el fin de alcanzar una subversión poética completa. El artista utiliza la seducción para atraer al visitante a las instalaciones, como si se tratara de una telaraña. Y con gran habilidad irónica y crítica, nos da la oportunidad de experimentar nuevas ideas y formas de comportamiento», dice Todolí.

La muestra se articula alrededor de doce obras: once instalaciones monumentales y una escultura minúscula. De hecho, es por Cruzeiro do Sul (1969-1970), un cubo de madera de apenas 9 milímetros por lado, por donde comienza el recorrido, finalizando con un muelle que se extiende a lo largo de un mar de diecisiete mil libros. Parcialmente coproducida con el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Madrid, España) y el Museu de Arte Contemporánea de Serralves (Oporto, Portugal), la exposición presenta en Italia la visión lírica de este extraordinario artista, una visión de un mundo muy diverso, siempre imprevisible.

Cildo Meireles, Cruzeiro do Sul, 1969-1970. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014  Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

Cildo Meireles, Cruzeiro do Sul, 1969-1970. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

 

Un recorrido por la muestra

Ubicado en el centro de un gran espacio vacío, Cruzeiro do Sul puede ser interpretado en relación a lo que la crítica de arte estadounidense Rosalind Krauss llama «el desvanecimiento de la lógica del monumento», esto es, una inversión del tradicional espacio de monumentos. Por lo tanto, la obra de Meireles se presenta como un «anti-monumento» por medio del contraste paradójico entre el minúsculo tamaño del objeto y la inmensidad del espacio en el que se muestra, pero también como una peculiar reinterpretación del Minimalismo en una forma «humilde»: un  “humilminimalismo”, como el propio artista lo ha denominado.

Através (1983-1989), una de las obras más imponentes del artista, consiste en una gran estructura en forma de laberinto hecha con diferentes materiales. El recorrido del visitante a través de la obra se hace aún más difícil por el hecho de que el piso está cubierto de vidrio, que continúa quebrándose al caminar sobre éste, mientras que los elementos que van obstaculizando el paso -rejas de prisión, alambre de púas, celosías y vallas metálicas- sugieren situaciones de restricción y libertad limitada.

Cildo Meireles, Através, 1983-1989, vista de instalación en Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milan; Cildo Meireles

Cildo Meireles, Através, 1983-1989, vista de instalación en Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milan; Cildo Meireles

Cildo Meireles, Através, 1983-1989, vista de instalación en Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

Cildo Meireles, Através, 1983-1989, vista de instalación en Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

 

El elemento de tiempo, que Meireles a menudo expresa a través del uso del sonido, aparece en Babel (2001) en la forma de una secuencia de objetos físicos: aparatos de radio apilados en una torre, con el más antiguo y engorroso en la parte inferior y los de alta tecnología y más modernos hacia la parte superior. Esto crea una especie de historia de la radio, que puede desencadenar el mecanismo de la memoria. El título de la obra hace referencia a la historia bíblica de la Torre de Babel, según la cual Dios condenó a los pueblos de la tierra a hablar diferentes idiomas como castigo por desafiar su voluntad cuando trataron de construir una torre que llegara hasta los cielos. En este trabajo, la diversidad de lenguas, que también aparece en la obra Marulho, actúa como una metáfora de la dificultad de comunicación entre las diferentes culturas.

Eureka / Blindhotland (1970-1975) pone en tela de juicio nuestra percepción, al invitarnos a a ir más allá de lo visual para dar paso a los otros sentidos. Parte de la instalación se compone de más de 200 pelotas de goma aparentemente idénticas, rodeadas por una cortina de gasa delgada. Los visitantes son invitados a tocar las pelotas, sólo para descubrir que todas son de muy distinto peso. La ausencia de cualquier relación directa entre el tamaño y el peso de las bolas conduce a una alteración de nuestra percepción normal de la masa y el volumen.

Cildo Meireles, Babel, 2001. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles; Museo de Arte Contemporáneo Kiasma, Helsinki, Finlandia 

Cildo Meireles, Babel, 2001. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles; Museo de Arte Contemporáneo Kiasma, Helsinki, Finlandia

Cildo Meireles, Eureka / Blindhotland, 1970-1975. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

Cildo Meireles, Eureka / Blindhotland, 1970-1975. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

 

Olvido (1987-1989) se presentó en 1990 en el MoMA de Nueva York en la primera exposición individual del artista en Estados Unidos. Es una de las obras de Meireles que recuerda la larga y dolorosa historia colonial de América Latina, junto con referencias culturales a la historia de Estados Unidos y a la actual sociedad capitalista. La obra consiste en un tipi -la vivienda cónica tradicional de los nativos norteamericanos- hecho con 6.000 billetes de varios países americanos. La tienda de campaña se posa sobre el piso cubierto de una capa de carbón vegetal, en el centro de un círculo que consta de tres toneladas de huesos de buey que emiten un olor punzante. Los huesos están rodeados por una pared baja hecha de 70.000 velas, que casi parece contener toda la instalación. El incesante zumbido de una sierra eléctrica viene desde el interior de la carpa. Aunque Olvido contiene una crítica al estilo post-colonial, el artista evita abordar al espectador directamente.

Cildo Meireles, Olvido, 1987-1989. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

Cildo Meireles, Olvido, 1987-1989. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

Cildo Meireles, Olvido, 1987-1989. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

Cildo Meireles, Olvido, 1987-1989. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

 

Originalmente conceptualizada en el año 1991, la instalación Amerikkka fue mostrado al público por primera vez en 2013 en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, en la exposición en parte co-producida con HangarBicocca. La obra consiste en un espacio rectangular con un «piso» de huevos y un «techo» de balas. Los visitantes están invitados a pasar por el espacio, donde se encuentran, literalmente, viviendo la metáfora de «caminar sobre cáscaras de huevo», que comúnmente se refiere a una situación de incertidumbre y peligro.

La impresión de un peligro inminente se acentúa por las miles de balas apuntando hacia abajo, al parecer a punto de caer en cualquier momento. En términos visuales, Amerikkka es una estructura minimalista que consiste en dos superficies monocromas que se oponen. Un guiño a la pureza abstracta y formal de la mejor tradición modernista, Meireles lo transforma, no obstante, en un ambiente de amplio significado.

En Cinza (1984-1986), Meireles utiliza tres elementos esenciales de la pintura y el dibujo: lienzo, carboncillo y tiza, haciendo del espectador un agente activo en la transformación gradual de la obra. Y de hecho, en Cinza la experiencia visual prevalece sobre la de los otros sentidos.

También en Para Pedro (1984-1993), dedicada al hijo del artista, Pedro Ariel, Meireles crea un entorno delimitado por dos cortinas inclinadas: una blanca pintada de negro, y una negra pintada de blanco. El suelo está cubierto de gravilla, que también es de color gris, y cinco monitores al final del pasillo muestran diferentes texturas, que son aparentemente similares pero que en realidad retratan cosas distintas: el suelo, las dos paredes y el llamado «efecto de nieve» o «ruido blanco», ese que aparece cuando no hay señal en el canal de video. También aquí, como en muchas de las obras expuestas, el espectador oye un sonido, que en este caso es el de la gravilla que cruje.

Cildo Meireles, Cinza, 1984-1986. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

Cildo Meireles, Cinza, 1984-1986. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

Cildo Meireles, Cinza, 1984-1986. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

Cildo Meireles, Cinza, 1984-1986. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

Cildo Meireles, Entrevendo, 1970-1994. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

Cildo Meireles, Entrevendo, 1970-1994. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

 

Entrevendo (1970-1994) es un intento de explorar la percepción humana en su totalidad. Los visitantes son invitados a entrar en una estructura en forma de embudo que mide más de ocho metros de largo, al final de la cual hay un ventilador que echa aire caliente. En la entrada se le da a los visitantes dos cubos de hielo -uno salado, el otro dulce- para llevarse a la boca. El hielo se derrite cuando se acercan a la fuente de aire caliente, lo que da forma concreta al fenómeno de la sinestesia: el mismo estímulo sensorial es percibido como una doble experiencia, creando una sensación de desorientación.

Abajur (1997-2010), que fue mostrada por primera vez en la 29ª Bienal de Sao Paulo (2010), es una de las instalaciones más recientes y más complejas de Meireles. Involucra algunos de los elementos de sus obras más tempranas: el uso de la performance, la crítica social y política a través del arte, el componente de inmersión, la presencia de sonido, el elemento del tiempo y un contraste de dimensiones.

La pieza consiste en un gran dispositivo luminoso giratorio con imágenes de un velero antiguo surcando las olas, mientras se escucha el sonido de gaviotas en vuelo a través de la habitación. Sólo después de un rato el espectador se percata de que el mecanismo es puesto en marcha manualmente por dos personas. Esta obra muestra el trabajo humano en su estado más físico y primitivo, pero también es una celebración poética de la actividad humana como fuente de energía y belleza.

Marulho (1991-1997), una instalación inmersiva hecha por Meireles para la Bienal de Johannesburgo en 1997, ha sido descrito por el artista como «una especie de realidad virtual de baja tecnología». Caminando sobre una rampa de madera que se extiende sobre una extensión de libros abiertos con fotos del mar, el espectador escucha la palabra «agua» repitiéndose, como susurros, en diferentes idiomas y por diferentes voces. Este trabajo es uno de los más espectaculares ejemplos de su uso de la técnica de la acumulación. Mediante la yuxtaposición de miles de libros que contienen imágenes del mar, el artista obtiene un efecto que no es sólo visual, sino también altamente simbólico. Meireles sostiene que en su búsqueda de los materiales adecuados, elige los objetos que son a la vez simbólicos y reconocibles al instante.

Cildo Meireles, Marulho, 1991-1997. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

Cildo Meireles, Marulho, 1991-1997. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

Cildo Meireles, Marulho, 1991-1997. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

Cildo Meireles, Marulho, 1991-1997. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

Cildo Meireles, Marulho, 1991-1997. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

Cildo Meireles, Marulho, 1991-1997. Vista de la instalación en la Fondazione HangarBicocca, 2014. Foto: Agostino Osio. Cortesía: Fondazione HangarBicocca, Milán; Cildo Meireles

 


Cildo Meireles: Instalaciones

HangarBicocca, Milán, Italia

Hasta el 20 de julio de 2014