En el año 1953, el artista y profesor Josef Albers visitó Chile. Fue invitado por Sergio Larraín García-Moreno, entonces decano de la Facultad de Arquitectura y Bellas Artes de la Pontificia Universidad Católica de Chile. A cargo de la organización de la visita estuvo el profesor y arquitecto Alberto Piwonka, quien trabajaba en la misma institución. El principal motivo de esta invitación era que el profesor Albers dictara un curso intensivo a través del que enseñara las metodologías y ejercicios fundamentales sobre los que se basara el Vorkurs (curso introductorio), que él mismo realizaría en la Bauhaus. Este sería el primer paso para la creación de la Escuela de Arte de la PUC y que sitúa la primera orientación pedagógica (e ideológica) sobre la que se instala un paradigma de enseñanza artística en Chile basado en la experimentación y la sensibilidad.

Durante el primer semestre de 1959, el principal profesor asistente de Albers, Sewell Sillman, se hizo cargo de la cátedra de Color y Dibujo I en la recién fundada Escuela de Arte. Durante su cargo, conoció como alumno al futuro profesor Eduardo Vilches quien – por intercesión del mismo Sillman– obtuvo la beca Fulbright (1960-1961) para realizar estudios de perfeccionamiento en la Escuela de Arte de Yale.

La Bauhaus es considerada universalmente la escuela de artes y oficios más influyente de la historia moderna, a pesar de su modesto presupuesto y tras algo menos de quince años de funcionamiento. En sus talleres convergieron las propuestas y reflexiones más visionarias de principios del siglo veinte: bellas artes, diseño, arquitectura y artes aplicadas, se fusionaron en un espíritu de trabajo riguroso, vibrante y radical.

Lejos de promover una ideología de trabajo homogénea, la Bauhaus se caracterizó por contener y dar cabida, simultáneamente, a las más variadas perspectivas artísticas, desde las más funcionalistas y pragmáticas, hasta las más espirituales y sensibles, practicándose una permanente negociación entre idealismo y realismo, entre romanticismo y ciencia, entre expresionismo y marxismo. Canalizó nuevas maneras para relacionarse artísticamente con el progreso y forjó un pensamiento contemporáneo integral que vinculó terrenos tan distantes como la filosofía, la industria, el urbanismo, el teatro y la poesía.

En América Latina es posible apreciar la influencia de la visión Bauhaus en muchos aspectos de su expresión visual contemporánea. En el caso de Chile, son numerosas las escuelas de arte, diseño y arquitectura que recogieron sus postulados y que a lo largo de los años y desde sus particularidades locales, han tenido la permanente voluntad de ponerlos en práctica.

 

Vista de la exposición Plantas en una Tormenta Eléctrica, Galería Macchina, 2014. Foto: Constanza Valderrama

La exhibición Plantas en una tormenta eléctrica, que se presenta hasta el 2 de mayo en la Galería Macchina de la Escuela de Arte de la Universidad Católica, en Santiago de Chile, es una mirada a la influencia de la escuela de la Bauhaus en el arte contemporáneo chileno, en el contexto de la muestra Bauhaus Film, organizada por el Goethe-Institute y en exhibición en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) de Santiago hasta el pasado 16 de marzo.

Así, propone una selección de obras pertenecientes a artistas, arquitectos y músicos chilenos, quienes de alguna manera han nutrido sus prácticas a partir del legado de la Bauhaus, desde una dimensión, a veces íntima, a veces racionalista, a veces delirante, pero siempre alerta a su contexto.

En esta ocasión, Galería Macchina ha logrado reunir varias piezas de artistas chilenos inspiradas en la gran sensibilidad y versatilidad del artista alemán Georg Muche, documentando sus incursiones en el dibujo, el grabado, el diseño gráfico, la publicidad y el muralismo. Estas disciplinas son los ejes a partir de los cuales se articulan las obras de esta exposición.

La muestra, cuyo título proviene de una pintura homónima de Muche, ha sido curada por los artistas y académicos Rodrigo Galecio y Cristián Silva, e incluye obras de Juan José Acevedo, Catalina Bauer, Carlos Costa, María Gabler, Rodrigo Galecio, Claudio Herrera, Patricio Kind, Maestro, Iván Navarro, Carlos Ortúzar, Oscar Pérez, Alberto Piwonka, Daniela Rivera, Francisca Sánchez, Cristián Silva, José Vielva, Eduardo Vilches y Paloma Villalobos.

Incluye las primeras obras de Eduardo Vilches, quien fuera transmisor de una forma específica de enseñar basada en la sensibilidad y el estímulo de las capacidades creativas y expresivas. También hay obras de artistas que no necesariamente realizaron sus estudios en una misma escuela, pero en cuyos trabajos se puede identificar una clara inclinación hacia el trabajo experimental. En esos trabajos, la sensación y la percepción serían guías fundamentales para el desarrollo y el proceso de creación artística.

Lo que cohesiona la muestra es una cuestión ligada al proceso de creación, la heterogeneidad de formas de expresión y no la ligazón a un posible estilo común. Lo que se enfrenta así, entre otros supuestos, es la idea equívoca de un estilo Bauhaus.

Vista de la exposición Plantas en una Tormenta Eléctrica, Galería Macchina, 2014. Foto: Constanza Valderrama
Vista de la exposición Plantas en una Tormenta Eléctrica, Galería Macchina, 2014. Foto: Constanza Valderrama

Plantas en una tormenta eléctrica. Resonancias de la Bauhaus en el arte chileno contemporáneo.

Galería Macchina, Campus Oriente UC. Santiago de Chile

Del 14 de marzo al 2 de mayo de 2014