En el Museo Municipal de Saint-Germain-en-Laye (Francia) se encuentra exhibida una tabla pintada al óleo atribuida a El Bosco titulada El Prestidigitador (hacia 1502). En la obra se observa a un espectador sorprendido por los trucos del prestidigitador, mientras que por la espalda un ratero le corta la bolsa de dinero. La asociación con el título de la muestra de Jorge Macchi en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) es bastante simbólica. Hay quienes consideran al arte contemporáneo como una tomadura de pelo, y que el “verdadero” arte se encuentra en los medios más tradicionales como la pintura.

Pero, ¿qué sucede cuando el artista contemporáneo pinta? En este sentido esta muestra en el MUAC es una triple voltereta sobre su ángulo: un artista que no suele trabajar la pintura, un curador que no suele trabajar con pintores, y un museo que no suele mostrar pinturas. Pero las tres volteretas no se quedan ahí; a nivel de representación, los cuadros de Macchi juegan con tres niveles: fondo-forma-hechura, en una especie de metalenguaje de la historia de la pintura.

El pasado 6 de febrero tuve la oportunidad de conversar con Macchi (Argentina, 1963) en relación con su exposición en el MUAC. La cita estaba programada para las 5 de la tarde pero me pidieron esperar, ya que el artista estaba con los chicos del programa Enlaces del MUAC hablando y aclarando dudas sobre su exposición, en compañía de los curadores, Cuauhtémoc Medina Alejandra Labastida. En ese momento, una de las preguntas más recurrentes era cómo cautivar al público a quedarse y observar, cuál era la interpretación secreta de la muestra, a lo que las repuestas eran bastante sencillas: no hay nada oculto, lo que ves es lo que es.

Cuando ya tuve la oportunidad de platicar con Macchi llegó un grupo de art advisers a ver la exhibición y conversamos todos juntos acerca de las siete pinturas que la conforman, pinturas esquivas, surgidas de un elaborado sistema de obstáculos y desviaciones.

Jorge Macchi, Prestidigitador, vista de instalación en el MUAC, 2014. Fotografía: Oliver Santana

Ximena Apisdorf: ¿Cómo inició esta serie de pinturas?

Jorge Macchi: En general, trabajo en diferentes medios: acuarela en pequeño formato, instalaciones, instalaciones específicas, collage, trabajos en papel… pero lo que más me importa de trabajar en diferentes medios es no poner el acento en el medio sino extraer de ese medio lo específico de cada uno, y utilizarlo en función de la creación de imágenes. Por ejemplo, algunas imágenes se desarrollan a través del video porque necesito movimiento y sonido o se desarrollan en el espacio como esculturas e instalaciones. Empecé a tener algunas imágenes que de alguna manera estaban ligadas a la acumulación y la ausencia de materia, en un soporte bidimensional; estaba teniendo un pensamiento absolutamente pictórico. Tengo formación como pintor, pinté intensamente en los años ochenta durante unos 5 o 6 años, y lo fui abandonando poco a poco, aunque creo que esta formación pictórica influyó en todo el trabajo que hice posteriormente. Es así como comencé a trabajar con la pintura y con un material específico que es el óleo. El óleo me permite grandes acumulaciones de materia y de sutilezas, capas sutiles de color.

Hice una primera serie de pinturas que fueron mostradas en la Galería Luisa Strina en el año 2011 y éste es un segundo acercamiento; lo que hice fue potenciar las pinturas en dos sentidos: por un lado el contraste, y por otro la ocultación de la representación. En las dos series hay representación, sólo que en ésta hay una dificultad mayor en la identificación de esta representación. En un primer momento parecen pinturas abstractas, pero a medida que uno va mirando más empieza a descubrir que hay señales de representación, aunque no se llega a vislumbrar completamente.

X.A: ¿Cómo estás trabajando el óleo, que por un lado te permite una consistencia aglutinante y por otro las veladuras?

J.M: Es extraer la mayor riqueza de un medio. Por ejemplo, me preguntaba si podía hacerlo con acrílico y dije que no, hay algo que está pasando acá que es imposible trabajarlo con acrílico. Cover 01 es un statement, para mi, de lo que es toda la muestra. Lo que quería que se viera a través de esta trama es que tuviera mucha materia y que lo que interrumpe no tuviera textura. Significaba trabajar con la primera imprimación de la tela, como se vende, y trabajar directamente con la materia en cómo se vería; se crea una especie de contradicción porque en realidad lo que está atrás es lo que físicamente está adelante, porque se crean montañas de materia.

X.A: Hablemos de la pincelada como gesto. ¿Cómo es qué te acercaste a ésta? Porque, por un lado, es muy evidente, pero también muy controlada por el círculo, hasta cierto grado si fuera una imagen que yo viera en chiquito pensaría que es una calcomanía que la despegaste, y nada más dejaste los círculos.

J.M: No, justamente lo que pasa acá es que el gesto se detiene en el contorno del círculo, lo cual torna más complicado todo esto. Si yo hubiera usado una plantilla y pintado de manera gestual, primero no me hubiera interesado y, segundo, lo que me interesa es plantear una posición expresionista controlada: hay un juego perverso. Si hubiera utilizado una máscara esa lucha no habría estado. Esa lucha en el trabajo es fundamental. Aparte, creo que se nota que no estoy usando una máscara, se ve cómo el pincel llega, además de las manchas.

Jorge Macchi, Cover 01, 2012, óleo sobre tela. Foto: Gustavo Lowry
Jorge Macchi, Cover 04, 2012, óleo sobre tela. Fotografía: Gustavo Lowry

X.A: ¿Porqué hacer un objeto que es de dimensiones cotidianas, y que tiene fácil reconocimiento, de este tamaño y con estas características?

J.M: Esta pregunta parte de una posición d’objet trouve… uno está más acostumbrado al objeto encontrado que a la pintura.

X.A: En ese sentido, parece una breve historia del arte. Como estaba diciendo Cuauhtémoc en algún momento, quieres encontrar un Picasso, un Jasper Johns, un poco de Pop, un poco de expresionismo y pareciera que todo eso esta aquí…

J.M: Mi formación como pintor pasa por toda mi producción. La manera en la que trabajo las instalaciones, el collage y los recortes de papel está en mi formación como pintor. Simplemente creo que en esta serie me estoy yendo directamente al lenguaje pictórico, a todas las posibilidades que da el óleo.

X.A: ¿Qué significa mostrar esta obra pictórica en México?

J.M: Esta muestra es un poco extraña, en el sentido de que Medina no es un curador que suele mostrar pintura, no parece muy afecto a la pintura, aunque él dijo que a lo mejor a la pintura que se hacía aquí en México; yo no soy un artista que suele mostrar pintura y el MUAC no es una institución que suela mostrar pintura, por lo cual hay una especie de triple dificultad. La gente se me acerca preguntando acerca de las ideas y conceptos de estas pinturas, lo cual me parece muy extraño; me parece que al estar habituada a venir al MUAC tratan de ver algo por detrás de la pintura. En ese sentido estas pinturas, que no son inocentes, pero que son pinturas al fin, están planteado algo subversivo, por lo que es muy extraño.

Jorge Macchi, Cover 03, 2012, óleo sobre tela. Fotografía: Gustavo Lowry
Jorge Macchi, Cover 06, 2013, óleo sobre tela. Fotografía: Gustavo Lowry
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Ximena Apisdorf