El artista chileno Javier Rodríguez acaba de inaugurar en Gdansk (Polonia) la exposición La Forma del Diablo [1]. Un lugar que también ha elegido para mostrar una parte de su proyecto Malos [2], obra que expone, bajo la estética del cómic, un análisis sobre el actuar de los encapuchados en Chile.

Los encapuchados han estado presentes en las discusiones ideológicas actuales que exponen al Estado como el único responsable de habilitar los enfrentamientos en manifestaciones públicas. Y si ponemos todos los antecedentes sobre una mesa –como ésta que ha construido Rodríguez– podemos revelar que son estos manifestantes los que conforman una generación que ha sido engendrada a través de la retórica neoliberal y el contexto histórico de nuestros países sudamericanos.

Ya en los años sesenta los situacionistas habían manifestado, a través del cómic, su descontento con ciertos mensajes y gráficas del poder institucional sobre la creación artística de aquellos años. Además, cómo no olvidar el legado visual de la izquierda. Por cierto esa izquierda que en Sudamérica cultivó un proyecto ideológico que tenía como sustento promocional, por un lado, la fragilidad del dibujo, y por otra parte, la estampa del documental gráfico. Y aunque durante estos últimos años otros también se han atrevido a plantear al cómic como un sintetizador de esas formas de representar la realidad [3], en esta ocasión, el caso que nos presenta Javier Rodríguez, obstaculiza esos relatos que ha creado la prensa sobre los encapuchados. Porque son la prensa junto al Estado los promotores de un fenómeno que habla en extenso de una sociedad que no comprende, ni menos entiende, su contexto social y cultural.

Por eso a través de estas imágenes que capturamos desde los Malos, y bajo el concepto que nos presenta Rodríguez, reaccionamos frente al Estado como el principal organizador y promotor de una violencia estructural sin límites. Es el Estado quien persigue despolitizar, desideologizar y neutralizar a quienes alteran el “bien común” y desestabilizan “la ley y el orden”. Para esto es imperativo la visión histórica que hemos conservado sobre Nación, estabilidad económica y la mediática frase de la postergada “reconciliación nacional”. Entonces, desde aquí asimilamos que el Estado, en la actualidad, sólo impone un orden incoherente en medio del caos natural que sienten, particularmente, cientos de miles de estudiantes. Aquí la capucha del estudiante chileno es una forma de presionar al Estado no sólo como garante de una educación gratuita, sino que además como promotor de la igualdad de derechos.

Por otro lado, en los Malos resumimos un sistema de relaciones sociales que prevalecen en un momento histórico determinado. En donde una sociedad históricamente concreta yace en razón del orden y la estabilidad. Un orden y estabilidad que ciertamente han sido manejados hasta el día de hoy por el neoliberalismo.

El perfil y la violencia con la cual actúa el encapuchado es inherente a un orden cultural basado en la explotación, en la exclusión y marginación de vastos sectores de la sociedad. De hecho, la influencia de la violencia económica y de cómo ésta se reproduce a través de todo el sistema pasa a consolidar una violencia estructural.

Ya podemos apreciar que Malos retoma lo anacrónico del dibujo como una estrategia política dentro de la vorágine que nos ha planteado la cultura visual en estos últimos años. Asimismo, nos invita a meditar sobre las distintas opiniones que se enfrentan a los relatos convencionales que están presentes tanto para hablar de la pausada estrategia de validación del dibujo como de la artesanal forma de protestar que han incubado los encapuchados en Chile.

Javier Rodríguez, de la serie Malos, 18 láminas de 27 x 38 cm c/u, lápiz y tinta sobre papel. Cortesía del artista

Javier Rodríguez, de la serie Malos, 18 láminas de 27 x 38 cm c/u, lápiz y tinta sobre papel. Cortesía del artista

Javier Rodríguez, de la serie Malos, 18 láminas de 27 x 38 cm c/u, lápiz y tinta sobre papel. Cortesía del artista

Javier Rodríguez, de la serie Malos, 18 láminas de 27 x 38 cm c/u, lápiz y tinta sobre papel. Cortesía del artista

Montaje de la obra de Javier Rodríguez en la exposición La forma del Diablo, Centro de Arte Contemporáneo Laznia, en Gdansk, Polonia. Cortesía del artista


[1] El lugar de donde se lleva a cabo la exposición es el Centro de Arte Contemporáneo Laznia, en Gdansk (Polonia). También participan los artistas chilenos Mario Z, Víctor Hugo Bravo y Mauricio Bravo.

[2] La serie Malos está compuesta por 18 láminas de 27 x 38 cm c/u, en lápiz y tinta sobre papel.

[3] Michael Baers: Selected Work For Publications 2005–2010. Editado en 2012. Más información www.michaeljbaers.com

The following two tabs change content below.

Rodolfo Andaur

Curador de arte contemporáneo. Su trabajo de campo se ha enfocado entre la contingencia política y los conceptos que rodean la antropología latinoamericana. Además ha organizado una serie de seminarios y talleres que reflexionan en torno al arte contemporáneo y la práctica de la curaduría.

Latest posts by Rodolfo Andaur (see all)