El trabajo de Alexander Apóstol intenta destacar las conexiones entre el arte y la arquitectura, la política y la organización social. Para su primera exposición individual en la galería mor.charpentier, el artista presenta el video Contrato Colectivo Cromosaturado (2012), que presenta en seis capítulos las identidades sociales y políticas de diferentes grupos sociales venezolanos, utilizando los códigos visuales del arte cinético.

Contrato Colectivo Cromosaturado, que se exhibió por primera vez en Manifesta 9 y fue un encargo de su curador, Cuauhtémoc Medina, es una instalación audiovisual que refleja la reciente historia política de Venezuela, traducida al colorido y vibrante arte cinético.

Después de un período de dictadura en la década de 1950, Venezuela sufrió cambios políticos y económicos radicales en la década de 1960. A raíz de la crisis energética de 1973, el país de la OPEP disfrutó de un período de prosperidad económica, acompañado por el surgimiento de una promesa de “democracia”. Apóstol marca este período histórico en color, reflejando así la manera como el arte cinético en Caracas llegó a funcionar como un espejo del imaginario de progreso del país. La obra de Carlos Cruz-Diez estuvo a la vanguardia de esta tendencia: la luz, el color y el movimiento de sus cromosaturaciones fueron diseñados para cautivar la atención de los espectadores.

A principios de 1980, el mal gobierno y la corrupción demasiado ambiciosos lanzaron a Venezuela en una espiral descendente de huelgas, industrias en crisis, revueltas y golpes de Estado, una crisis política cuyos efectos todavía se puede sentir hoy. Aunque la obra de Cruz-Diez ha sobrevivido a todo esto, ahora representa el colapso de los sueños democráticos de Venezuela.

Contrato Colectivo Cromosaturado utiliza el lenguaje gráfico animado de los espacios públicos de Caracas para volver a leer estos capítulos políticos de la historia de Venezuela. Reflexionando sobre las consignas de los políticos de la época   -“¿Dónde está el dinero?”, “Democracia y Energía”-, el artista refleja la ilusión de la democracia con el lenguaje ilusorio del arte cinético.

Basado en el mismo proceso conceptual, la serie de fotografías Color is my business (2012-2014) recoge los colores emblemáticos de los partidos políticos venezolanos para identificar los campos de dominación, negociación, influencia, soborno y corrupción de cada partido, expresados a través de colores o tonos de gris.

Alexander Apóstol, Contrato colectivo cromosaturado, 2012, video HD, instalación con tres pantallas, 45 min (en colaboración con Rafael Ortega)

Alexander Apóstol, Contrato colectivo cromosaturado, 2012, video HD, instalación con tres pantallas, 45 min (en colaboración con Rafael Ortega)

Alexander Apóstol, Contrato colectivo cromosaturado, 2012, video HD, instalación con tres pantallas, 45 min (en colaboración con Rafael Ortega)

Alexander Apóstol, Contrato colectivo cromosaturado, 2012, video HD, instalación con tres pantallas, 45 min (en colaboración con Rafael Ortega)

Alexander Apóstol, Contrato colectivo cromosaturado, 2012, video HD, instalación con tres pantallas, 45 min (en colaboración con Rafael Ortega)

Alexander Apóstol, Contrato colectivo cromosaturado, 2012, video HD, instalación con tres pantallas, 45 min (en colaboración con Rafael Ortega)

Alexander Apóstol, Color is my business, 2012-2014, 73.5 x 48 cm. Edición de 3 + 2 PA. Cortesía: mor.charpentier

Alexander Apóstol: Contrato Colectivo Cromosaturado

Hasta el 8 de marzo de 2014

mor.charpentier, París