Una singular sensibilidad ante la percepción de nuestros sentidos bajo ciertas circunstancias espacio-lumínicas es lo que caracteriza la obra de Macarena Ruiz-Tagle. Su fascinación por el comportamiento de la luz y su paso a través de diversas materias -desde cuerpos celestes hasta una partícula de pigmento disuelta en agua-, así como la noción del espacio y su influencia sobre lo que actúa en su interior, conforman lo que ella designa como “experiencia”: un juego de percepciones, donde la consciencia de lo que nos sucede al enfrentarnos a la obra es, precisamente, el objetivo de la obra.

Atmosphere Gallery se titula la exposición individual que realizó la artista en Berlín el pasado mes de octubre, y que de alguna manera es el resultado de su proceso creativo luego de tres años de residencia en Alemania, en conjunto con el estudio específico del espacio de la galería Erster Erster, el cual tiene la particularidad de estar expuesto como una gran vitrina que da a la calle. La exhibición consistió en tres acuarelas de gran formato y una escultura.

Macarena Ruiz-Tagle, Serie de Atmósferas, 2013, acrílico y papel de acuarela, 56 x 76 cm. Cortesía de la artista
Macarena Ruiz-Tagle, Serie de Atmósferas, 2013, acrílico y papel de acuarela, 56 x 76 cm. Cortesía de la artista
Macarena Ruiz-Tagle, Serie de Atmósferas, 2013, acrílico y papel de acuarela, 56 x 76 cm. Cortesía de la artista
Macarena Ruiz-Tagle, Serie de Atmósferas, 2013, acrílico y papel de acuarela, 56 x 76 cm. Cortesía de la artista

Michelle-Marie Letelier: ¿Por qué y cómo se ha ido desarrollando tu obsesión con el círculo?

Macarena Ruiz-Tagle: Creo que el estar expuesta a un clima y luminosidad diferentes al de Santiago me ha inspirado a pensar en el sol y el cielo azul como situaciones escasas y preciadas, y de esa forma quise intentar “objetualizar” lo celeste, lo etéreo, las formas y los fenómenos ópticos de luz y materia para utilizarlos como material de trabajo.

La figura del círculo me interesa porque comunica ideas sobre continuidad y simetría. Un círculo puede ser observado desde muy cerca y tan sólo ser un segmento en potencia. O desde lejos, y aparece el horizonte de la tierra, el sol, los astros… El círculo también hipnotiza y atrae al ojo a perderse en su centro. En la Serie de Atmósferas el círculo funciona como un lugar de encuentro, de acumulación de grados de saturación, de paulatinas densidades de partículas y pigmentos de color.

Por otro lado, Arco –instalación realizada en la Galería Tajamar en abril del 2013- fue el resultado de una observación arquitectónica urbana. La galería está ubicada en el complejo Torres de Tajamar, modelo social, urbano y emblemático de la arquitectura moderna de los años 60 en Santiago. Para mirar la torre más alta del complejo (que tiene 84 metros de altura) debes levantar la cabeza y casi te tienes que caer al suelo para poder observarla. Ese gesto me pareció un punto interesante para empezar. ¿Cómo abordar esta torre? ¿Cómo dialogar entre el espacio de la galería -que es básicamente transparente- y el espacio público donde ésta se encuentra?

MML: O más bien cómo comunicar esta observación…

MRT: Decidí unir el espacio de la galería con la torre a través de un círculo de línea punteada como se haría cuando un dibujo no está terminado. La instalación dentro de la galería era un neón levemente curvado. Podías verlo desde cerca y sentir que sólo estás mirando un fragmento de algo que está pensado para tener una escala mucho mayor. Luego, al observar la obra desde el otro lado de la plaza, podías imaginar y completar con la mirada la línea de luz que faltaba del círculo, nuevamente comparando la escala de tu cuerpo en relación con la arquitectura urbana, ocupando como lugar de exhibición toda la plaza pública que rodea la galería. El gesto de levantar la cabeza me pareció problemático en el contexto de la vivienda social, por lo que la instalación es en sí misma una herramienta para criticar el entorno urbano donde ésta se encuentra.

MML: Y ahí quizás también va la otra pregunta que aborda tu propia puesta en escena, porque yo me acuerdo que una de las primeras obras tuyas que vi fueron las postales. Para mi, esa mano es súper poderosa. ¿Cómo ves tú tu propia puesta en escena dentro de la obra?

MRT: Es curioso que yo aparezca bastante en mis imágenes…

MML: Claro, y eso dice mucho para el que no conoce tu obra, o para presentar tu obra.

MRT: Aparezco en la documentación de las obras para generar una especie de sub-narración alrededor de ellas, que puede ser leída como una reflexión sobre mi interacción con la realidad a través del arte, con el hacer obra para comunicarme con el mundo. En el caso particular de la mano en la postal, la imagen enuncia su uso, pero en general el que yo aparezca tiene que ver con transmitir la sensación de estar ahí, en el mismo espacio, mirando, percibiendo, y transmitir algo de persona a persona, desde observador a observador.

Macarena Ruiz-Tagle, Arco, 2013, neón de 350 cm, Galería Tajamar, Santiago, Chile. Vista de instalación y plaza, Torres de Tajamar, Santiago. Cortesía de la artista.
Macarena Ruiz-Tagle, Dibujo del círculo que une el espacio de la Galería y la Torres A de 84 m de altura, Torres de Tajamar

MML: Una postal existe para evidenciar donde uno está, pero también se traslada, se envía. ¿Tu encargo no fue hacer una postal sino que fue hacer algo en el quiosco, con la libertad de hacer lo que quisieras en él?

MRT: La convocatoria de la oficina de arquitectura y paisajismo Case Studio Vogt fue hacer un objeto económico, de rápida fabricación y que estuviera accesible al público en un quiosco de manera gratuita, a cambio de responder un cuestionario sobre el turismo exacerbado de Venecia y la temática de la 13va Bienal de Arquitectura, Common Ground.

Elegí ese formato por ser un medio de comunicación que representa el viaje. La postal puede recorrer físicamente un tramo trasladándose por el mundo, de un extremo a otro y de mano en mano. Desde el momento en que la dejas en un buzón para luego aparecer en la puerta de tu casa es un misterio. ¿Quiénes ven esa postal?, ¿cómo llegó hasta ahí? Ese trayecto me parece interesante por permanecer oculto, pero principalmente en relación a mi trabajo, la Postal de Cianómetro se refiere a la idea de compartir una experiencia subjetiva sobre un instante, de algún modo fugaz, en relación al tiempo y espacio, determinado por la selección de un tono “azul” específico, creándose una interconexión entre el observador y el cielo a través de la postal.

Y en relación a la temática de la Bienal y la teoría o tragedia de los comunes, la postal subvierte la idea de nación ya que se refiere al espacio del firmamento como lugar común, sin fronteras, el cual nos pertenece a todos.

MML: ¿Cómo eso se fue desenvolviendo en lo que llegaste a exhibir aquí en Berlín?

MRT: La exposición en Berlín fue un formato diferente para hablar de lo mismo. Después del trabajo de la postal continué investigando sobre el espacio del cielo. Me interesó su composición de infinitas densidades y partículas, las consecutivas capas y dimensiones de la atmósfera y los fenómenos ópticos de luz y materia que suceden a diario. En definitiva, intentar encontrar un lenguaje para hablar del ámbito de la visibilidad del ojo humano y sus limitaciones. Por ejemplo, la invitación de la exposición es una postal con la imagen encontrada de la proyección de la sombra de la tierra sobre el horizonte. Este fenómeno ocurre diariamente y solamente es visible en ciertas ocasiones y desde ciertos ángulos, como por ejemplo desde un avión. La imagen es una introducción para hacer referencia a aquello que está en potencia de ser observado pero de algún modo permanece fuera de nuestra vista. En el fondo, desde donde uno se para a ver las cosas, la perspectiva.

Las obras exhibidas están dispuestas en una galería expuesta a la calle como una gran vitrina. Las pinturas en papel de acuarela son un ejercicio de pintar usando todo el cuerpo como base, utilizando ambos brazos y manos para realizar un movimiento circular de pie frente al papel.

MML: Como realizando un juego con la mecánica del cuerpo…

MRT: Exactamente. Me interesaba hacer algo a mano pero que no tuviera que ver con el gesto de la pintura propiamente tal o con la representación, y entonces empezaron a pasar cosas que me interesaban porque había ahí un equivalente a lo que podía ser un espacio también, simplemente con el movimiento óptico del ojo frente a la vibración visual de delgadas capas de color, superpuestas en una sutil progresión de saturación y coloración.

MML: ¿Qué significado tiene tu trabajo con la luz y el material utilizado para controlarla?

MRT: La luz la sigo, no la controlo. La dejo ser. Me interesa que se dibuje algo alrededor de ella para que brille más, para admirarla y utilizarla como elemento físico compuesto de ondas, temperatura y color. La luz me gusta muchísimo porque no se puede tocar, por que es etérea y fácilmente se transforma en una experiencia para los sentidos.

MML: ¿No te ha interesado trabajar con fotografía propiamente tal? Porque uno tiende a pensar que al que le interesa trabajar con la luz, entonces trabaja con fotografía…

MRT:  Siempre me interesó el espacio y la luz pero en relación a que el espectador esté presente en el momento de percibir la obra de arte y pueda tener una experiencia física. Particularmente ese momento cuando el ojo está mirando y que, por medio de reacciones fisiológicas y su noción del mundo, se dé cuenta que esta mirando. Me interesa que la obra diga más del espectador que de sí misma y que ésta sea una herramienta para entender otras cosas.

MML: ¿Y sobre la escultura con agua y con pigmentos que es parte de esta exhibición?

MRT: También tiene que ver con el ojo. Al poner agua sobre una superficie blanca empezaba a pasar que no sabías qué profundidad tenía el recipiente, sobretodo cuando son todos de dimensiones idénticas, pero cada uno tenía una coloración levemente distinta. Es una observación sobre cómo uno percibe un color más profundo que el otro, por una consecuencia en relación a la óptica.

Macarena Ruiz-Tagle, Postal de Cianómetro, 2012, papel reciclado, tamaño A6, edición de 500. Case Studio Vogt, 13era Bienal de Arquitectura de Venecia, Italia. Foro: Franziska Strauss

MML: Tu trabajo entonces tiene mucho que ver con la física

MRT: Creo que tiene que ver con reacciones físicas del cuerpo, la percepción. La óptica, la biología, la psicología son ramas de la física que me interesa explorar como artista. El arte contiene un conocimiento especializado sobre los problemas del espacio al igual que la ciencia y, en definitiva, a mí lo que me interesa es articular el espacio mismo al que se refiere la obra.

MML: Y sobre la presentación de tus trabajos ¿por qué papel y no tela, por ejemplo? ¿Por qué el papel sobre el suelo? ¿O la escultura con agua sobre unos caballetes de metal?

MRT: Personalmente, toda la vida me ha fascinado la acuarela. La pintura aguada se absorbe e impregna haciéndose parte de la superficie y no sobre la superficie del papel. Ese efecto me interesa porque pareciera que papel y coloración hubieran sido fabricados juntos en el mismo momento, como una misma cosa.

Después de varias pruebas y cambios de posición, me hacía sentido poner las pinturas en el espacio, de la misma manera de como las fui haciendo. Una de pie apoyada sobre la pared y las otras dos en el suelo, como las dejaba cuando estaban listas. El hecho de que las pinturas no tuvieran marco, parecía que estuvieran aún en proceso.

El utilizar muy poca pintura y mucha agua para pintar es un ejercicio sobre lo más mínimo dentro de lo que podría ser algo pictórico; lo mismo ocurre en los círculos de agua de la escultura, los que se aproximan a una paleta similar de colores y de sutiles diferencias de profundidad. Es ese extremo.

MML: ¿Y los caballetes?

MRT: Los caballetes estaban ahí en la galería, y la escultura, que era entre mesa y paleta de color, hablaba de todas esas mezclas, de la experiencia de hacer las pinturas. Hablaban del proceso y de algo que continúa.

MML: Exacto, eso se puede ver claramente.

MRT: La propuesta de la exposición parece como no terminada, eso era parte de la intención, de introducir el proceso como algo relevante y hacer que el espectador se sintiera parte de lo que estaba ocurriendo.

MML: ¿Y en cuanto al diálogo con la arquitectura del lugar y el contexto?

MRT: La galería tenía un paño de vidrio hacia una esquina de la calle en construcción y la exposición podía ser vista desde la vereda a través de las ventanas. Si alguien pasaba por fuera y se interesaba más, podía entrar a la galería, pero si no, igual esa persona vio algo. Yo quería que hubiera una comunicación entre afuera y adentro y me cuestionaba: ¿hasta qué límite uno diseña o controla? Entonces me interesó eso, de que sin necesariamente entrar, esa persona podía tener una idea de lo que estaba pasando adentro.

MML: Que se daba por la abstracción de lo que se ve…

MRT: Se daba porque no era algo muy intrincado de observar.

MML: Por eso, la abstracción, el círculo.

Macarena Ruiz-Tagle, Atmosphere Gallery, 2013. Cortesía de la artista
Macarena Ruiz-Tagle, Atmosphere Gallery, 2013. Cortesía de la artista
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Michelle-Marie Letelier

Artista visual. Nace en Rancagua en 1977. Vive y trabaja en Berlín. Inspirada en contextos históricos yuxtapuestos, el trabajo de Letelier abarca orquestadas transformaciones de minerales conforme a una aguda investigación en torno a los paisajes donde su explotación y especulación se llevan a cabo. En el 2005 participó en la Bienal de Mercosur. En el 2014 realizó una residencia en ISCP, Nueva York, y al año siguiente fue invitada al programa "Plataforma Editable", en Chile, desarrollando una serie de presentaciones, debates y visitas de campo.

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