A estas alturas del año, nadie puede negar que la escena santiaguina esta inapetente, agotada y gobernada por un docena de académicos que amancebados en sus reducidos espacios añoran relucir su (des)conocimiento más en el mundo del espectáculo que en el linde del trabajo de las artes visuales. Por estos motivos, el acto de exhibir en un lugar no tradicional derrumba esos criterios que han dialogado con el amiguismo, el color de una escuela de arte e incluso bajo la lupa de una contingencia política que actualmente solo chorrea manías.

Bajo estas premisas, el proyecto Galería Temporal ha rotulado un sugerente modelo de difusión de arte contemporáneo en Santiago. Su origen no es sólo consecuencia de lo visto en una escena dolorosamente redundante, sino que además proviene de la idea de exponer en lugares inusuales. Espacios que en si mismos incitan la combinación de diversos factores que emplazan la particular visión que aún existe de “obra de arte”.

Galería Temporal ha provocado un diálogo desde otro lugar, en otro emplazamiento y rompiendo con la imagen soterrada que los mismos lugareños poseen de su contexto. A simple vista, este proyecto genera un recambio en los aspectos que hemos aprendido sobre “difusión”. Y es más, la curaduría propuesta por sus organizadores, Angela y Felipe Cura, junto al historiador del arte Claudio Guerrero, vislumbra nuevos márgenes para curiosear en la cultura visual de esta ciudad.

Tras realizar un recorrido a través de tres vitrinas situadas en distintas galerías comerciales del centro de Santiago y que están atravesadas por tres ejes curatoriales -representación, espacio y objeto-, realizamos un pertinente análisis, a estas alturas del año, del quehacer de algunos artistas expuestos durante la temporada 2013 de Galería Temporal.

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Rodrigo Arteaga, Convergencia, en Galería Alessandri, Santiago Centro, 2013. Foto: Pablo Guerrero

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Rodrigo Arteaga, Convergencia, en Galería Alessandri, Santiago Centro, 2013. Foto: Pablo Guerrero

RODRIGO ARTEAGA

Es en la Galería Alessandri, que actuó bajo el eje de representación, donde Rodrigo Arteaga desplegó Convergencia, una obra que constituida por diversos cristales para el estudio microbiológico, junto a una serie de dibujos. Estas piezas distribuidas sobre varias repisas exhibieron cultivos de diferentes tipos de hongos filamentosos que adquirieron múltiples formas y colores. En uno de ellos, la apariencia de un mapamundi repara en el acto de control científico que hace mención, específicamente, a los efectos que ha provocado la manipulación del material orgánico. Parte de una perfecta delineación que adquiere plausibles simbologías. Y aunque los hongos son conservados en resina, es su textura alterada por el mismo germen la que nos permite observar una representación agobiada por el caos visual. Al final, Convergencia pasa a formar parte de una intrincada instalación que ilustra los embrollos que han instrumentalizado el trabajo cauteloso de la investigación científica.

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Andrés Durán, Secuencia Temporal, en Galería Alessandri, Santiago Centro, 2013. Foto: Pablo Guerrero

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Andrés Durán, Secuencia Temporal, en Galería Alessandri, Santiago Centro, 2013. Foto: Pablo Guerrero

 ANDRÉS DURÁN

En la misma Galería Alessandri se expuso posteriormente la obra del fotógrafo Andrés Durán, quien desenmascara la posibilidad que le había entregado la misma locación y que lo lleva a crear una instalación y video denominado Secuencia Temporal. Pero lo más llamativo del esquema de Durán era la serie de videos de una trama de acción. En Locación nos muestra a un personaje que recorre los mismos lugares que conforman el entorno de esa galería comercial. Es dentro de esa vitrina donde exploramos un espacio singular, que al transformarse en plataforma de exhibición va provocando rostros curiosos e impertérritos. Datos que al ser rescatados, indican cientos de rasgos inequívocos sobre el asiduo público que se congrega entre esos pasillos lustrosos, un tanto iluminados, otras veces oscuros, y que lucen varias sinuosidades arquitectónicas. Y al recapitular, incuestionablemente comprendemos la capacidad de Durán por instaurar una imagen que mantenga en vilo a quienes observan toda su idea, pero que también, para este caso, dramatizan en el carácter que ha impuesto su cinematografía.

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Jessica Briceño, Planta Básica, vitrina de Paseo Huérfanos 1373, Santiago Centro, 2013. Foto: Pablo Guerrero

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Jessica Briceño, Planta Básica, vitrina de Paseo Huérfanos 1373, Santiago Centro, 2013. Foto: Pablo Guerrero

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Jessica Briceño, Planta Básica, vitrina de Paseo Huérfanos 1373, Santiago Centro, 2013. Foto: Pablo Guerrero

JESSICA BRICEÑO

Diametralmente opuesto es el entorno que nos presentó la vitrina de Paseo Huérfanos 1373 que, en torno al eje “espacio”, exhibió la obra Planta Básica de Jessica Briceño.

Briceño reconstruyó tosca e impersonalmente la imagen de la Remodelación Urbana San José que está ubicada en uno de los vecindarios con mayor rentabilidad para el negocio de los bienes raíces del centro de Santiago. Es desde aquí donde reflexionamos sobre el origen de esta “remodelación”, inaugurada en los años 60, y que expone la nostalgia de ciertos modelos de construcción, arquitectura y estándares de vida que ya no son demandados por la población. No obstante, la maqueta que yace en esa vitrina ha proyectado un hábitat que subsiste y, por cierto, sustenta a los musgos que fueron regados pausadamente por una gotera que caía desde un estanque. Además, Planta Básica es una refracción perturbadora que emana desde la publicidad. Un argumento que en la actualidad puede ser percibido en las maquetas de diversos proyectos inmobiliarios. De esta forma, la coyuntura de Briceño son los modelos de habitabilidad que no podrán ser sustentables en la actualidad. Aquí toda la alegoría de Planta Básica ha amparado la búsqueda de nuevas formas de residir en un contexto que ya ha sido dominado por el infortunio del mercado.

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Miguel Soto, La Breve y Triste Historia de los Bienes Muebles, Galería España, Santiago Centro, 2013. Foto: Pablo Guerrero

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Miguel Soto, La Breve y Triste Historia de los Bienes Muebles, Galería España, Santiago Centro, 2013. Foto: Pablo Guerrero

MIGUEL SOTO

Para finalizar este recorrido, me detuve en la Galería España, un espacio que Galería Temporal eligió para exhibir las propuestas relacionadas con el eje “objeto”. Dentro de esa vitrina, Miguel Soto reflexionó sobre el verdadero estatuto ontológico de un mueble convencional. Su obra, La Breve y Triste Historia de los Bienes Muebles, prologa las huellas de un objeto ambiguo y destartalado, clave que nos presenta un mueble que apela al virtuosismo burlesco de la vitrina. Por lo mismo, la disposición espacial de éste denotó otros relatos que ponen en evidencia la envergadura de la vitrina, no sólo para mostrar situaciones acabadas, sino también para conmover con sus efectos inagotables.

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Rodolfo Andaur

Curador de arte contemporáneo. Su trabajo de campo se ha enfocado entre la contingencia política y los conceptos que rodean la antropología latinoamericana. Además ha organizado una serie de seminarios y talleres que reflexionan en torno al arte contemporáneo y la práctica de la curaduría.

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