Como parte de la iniciativa titulada Proyecto Islaysén, diversos artistas emprenden la difícil tarea de empaparse de un territorio lejano. A grandes distancias al sur, el fin del mundo los esperó y recibió para distintas residencias, con miras a la elaboración de una muestra inédita en el Centro Cultural de Coyhaique. Largos siete meses transcurrieron para que uno de los miembros de este equipo, Máximo Corvalán-Pincheira (Santiago, 1973), echara en marcha su manifestación sobre la experiencia.

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Proyecto Invernadero, de Máximo Corvalán-Pincheira. Cortesía del artista

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Proyecto Invernadero, de Máximo Corvalán-Pincheira. Cortesía del artista

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Proyecto Invernadero, de Máximo Corvalán-Pincheira. Cortesía del artista

La localidad desborda belleza, pero también crudeza. La sobrevivencia en la zona hace necesaria una respuesta ingeniosa según la inagotable adaptación del ser humano, capacidad sorprendente que se ensambla entre las inquietudes del artista. Llama la atención, en primer lugar, la importancia diametral que posee la construcción y mantención de invernaderos en la zona, destacando como una de las herramientas principales para asegurar el cultivo –y sobrevivencia- en un clima extremo. El hábitat, en términos simples, contrasta con tal nivel de crudeza que, inevitablemente, exige respuestas culturales que cautivan el ojo del visitante. Proyecto Invernadero, en dicho sentido, recogerá un diálogo sin límites en torno a una experiencia difícil de graficar, pero que Corvalán-Pincheira abordará de manera vivencial.

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Proyecto Invernadero, de Máximo Corvalán-Pincheira. Cortesía del artista

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Proyecto Invernadero, de Máximo Corvalán-Pincheira. Cortesía del artista

De cierta manera, el artista se posiciona como un astronauta en una visita fugaz. Impactado por el primer contacto, su método busca interiorizarse sobre los elementos culturales manifestados en las herramientas de adaptación de la población, intentando conocer de cerca el hostil entorno. El invernadero, según esto, concentra una idea relevante en torno a la noción de sistema controlado y manipulado por los habitantes de la zona, como también su valor en tanto objeto relevante para los modos de vida. Por otro lado, los invernaderos funcionan bajo distintas lógicas arquitectónicas, con las cuales Corvalán-Pincheira tomaría contacto cercano: su importancia, para el modo de pensar del astronauta, es el proceso de elaboración, como obra que simboliza una forma de vivir.

Ahora bien, la peculiar idea de invernadero no se encuentra aislada –como mero objeto arrojado a la contingencia del mundo-, sino que amolda y reproduce su presencia en un territorio. Así, el invernadero figura como un concepto moldeable e, igualmente, adaptable: más que un mero objeto, es una instalación que se diversifica como una especie de la naturaleza, pero originado por una intervención deliberada. En este último sentido, el re-descubrimiento que nuestro astronauta realiza lleva a la reflexión sobre el territorio, el entorno y las metáforas posibles al respecto, para lo cual Corvalán-Pincheira articula una respuesta híbrida.

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Proyecto Invernadero, de Máximo Corvalán-Pincheira. Cortesía del artista

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Proyecto Invernadero, de Máximo Corvalán-Pincheira. Cortesía del artista

Proyecto Invernadero se muestra, finalmente, según diversas intervenciones en múltiples espacios de este fin del mundo. El invernadero rompe las cadenas que lo atan a un terreno para ir de viaje con el astronauta. El método, en este caso, se guiará por una idea que mezcla la idea de invernadero –con la carga antes mencionada- y la de balsa flotante, en notoria referencia a las prácticas nómadas que caracterizan la historia constante de la zona. Dándole forma a este nuevo tipo de balsa, Corvalán-Pincheira se dispone  a dejarlas partir sobre el agua, entregándolas a las decisiones inapelables de las corrientes marinas del lago General Carrera, las cuales llevarán el viaje de este objeto a rincones aún más inhóspitos. El artista, desde esta perspectiva, abandona esta esfera de seguridad (invernadero), entregándosela de vuelta al hábitat, reconociendo así su autonomía funcional, la misma autonomía que, en este sentido, posee una isla viajante.

Tras su visita, el artista logra la modificación sutil del paisaje por medio de esta liberación, alteración que se posiciona en la delicada división entre una artificialidad humana y una fuerza natural corriente. Alejados de sus muelles, los invernaderos de Corvalán-Pincheira recorren las aguas frías bajo su propio ritmo, sometiéndose a los dictámenes del exterior, pero guardando un modo de vida en su interior.

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Proyecto Invernadero, de Máximo Corvalán-Pincheira. Cortesía del artista

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Proyecto Invernadero, de Máximo Corvalán-Pincheira. Cortesía del artista

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Proyecto Invernadero, de Máximo Corvalán-Pincheira. Cortesía del artista

Para el montaje, el registro de estas acciones es acompañado por varios dibujos que intervienen la superficie del mapa. De esta manera, resulta interesante observar la dicotomía entre ambos planos: el del territorio (con su connotación material e indómita) y el del mapa (correspondiendo a una representación artificial, con pretensiones de ordenar lo anterior). Para la cuestión sobre el mapa, la propuesta utiliza el dibujo como método analítico, valiéndose de un trazo constante que intenta mezclar su visualidad con los tonos verdosos de su fondo. De esta manera, Corvalán-Pincheira intenta adicionar una muestra de sus procesos discursivos que acompañaron la construcción del proyecto, siguiendo su tónica habitual de obras abiertas al cuestionamiento desde su estado de proceso. Proyecto Invernadero es, a fin de cuentas, la bitácora pública de cualquiera ante la naturaleza.

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Proyecto Invernadero, de Máximo Corvalán-Pincheira. Cortesía del artista

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Proyecto Invernadero, de Máximo Corvalán-Pincheira. Cortesía del artista

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Proyecto Invernadero, de Máximo Corvalán-Pincheira. Cortesía del artista

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Francisco Villarroel

Estudió Derecho en la Universidad de Chile. Asesor jurídico de la Asociación Nacional de Funcionarios de la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos (ANFUDIBAM) y del Sindicato de Trabajadores del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Miembro del comité de especialistas del FONDART Nacional de Artes Visuales.